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Un ansia, una pasión, una
locura
a mi gastado cuerpo ha sacudido.
La flecha emponzoñada de Cupido
me ha acertado de pleno y me procura
Un placer insensato, una ternura,
un hondo sentimiento, un gran latido,
que trastornan mi afán y mi sentido,
llenándome de dicha y de amargura.
Extraña es esta mezcla, vida mía,
que emborracha mis miembros y mi mente.
Se dijo del mortal que la ambrosía
libara tornaría en un demente;
mas pócima más cruel es todavía
escucharte a lo lejos, solamente. |
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