Volviendo a la labor que día a día...

  Volviendo a la labor que día a día
me presta el bienestar y el alimento
palpitó el corazón todo contento
escuchando tus risas, vida mía.

Yo sé que allá, en tu pecho, algo latía;
un profundo y ardiente sentimiento
que te da nueva vida e infunde aliento
a tus ansias de dicha y de alegría.

En el lecho te hallabas, me dijiste;
y pregunté, curioso, qué tapaba
ése tu cuerpo bello. Con voz triste,

te quejaste que sólo en eso pensaba.
Y mi voz, socarrona, puso en duda
si estabas en pijama o si desnuda...

 

A poema anterior                               A Menú                      A poema siguiente

 
Hosted by www.Geocities.ws

1