Ya son cinco los años que
han pasado
de la tarde fatal en que te hallara.
¿Por qué permitió Dios que te encontrara?
Misterios de mi suerte y de mi Hado.
¿Dónde estás ahora mismo, quién al
lado
se reclina en la noche, quién ampara
tus dolores, tus penas, tu algazara?
No lo sé, más me tiene preocupado.
Porque yo sí te quise y fue de veras;
no fuiste para mí sólo aventura
de dos noches de amor, fueron sinceras
Las palabras que dije y fue bien pura
aquella relación. ¿Qué consejeras
supieron acabar con tu cordura?
No importa, ya no existe más aquello
mas guardo tu recuerdo y es muy bello.
Si torno nuevamente a tu Sevilla
tu rostro veré siempre, mi chiquilla. |