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Esta tarde veré tu faz y
encantos;
quizás tu fealdad sea horrorosa.
Otro error de la vida, como hay tantos;
pues la voz es bien linda y armoniosa.
Hacer que un cuervo horrendo emita
cantos
de jilguero gentil parece cosa
más propia de alquimistas que de santos;
quizás Dios no quisiera hacerte hermosa
para poner a prueba tu talento,
dotándote de afán e inteligencia.
Acaso uno te diera e hiciste ciento
a base de constancia y de paciencia.
Como sea que fuere, existe un cuento;
el del patito feo. Y su experiencia
es que al final fue un cisne; y no te miento,
que puedes alegrarme la existencia.
Porque mujer hermosa, es muy frecuente
que sea muy ligera y casquivana,
que decore de adornos cualquier frente
y, siendo tan risueña, sea muy vana.
En cambio, siendo fea se es decente
y no surgen los celos, la desgana;
siendo fiel hasta el fin, no solamente
cuando a ella, feliz, le venga en gana. |
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