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Añoro retornar a mis reales,
que extraño tu presencia, toledana;
al fin, siempre el galán a la galana
retorna, cabizbajo, con sus males.
Calavera nací y aunque me avales
con tu dulce bondad, mi castellana,
me temo que en el día de mañana
me juzguen con rigor en mis finales.
¿Tuve acaso la culpa de haber sido
amante de aventuras, chalanero,
mentiroso, traidor y retorcido?
Es excusa sutil pero, sincero,
se la expondré a mi Dios, arrepentido,
y que tenga Bondad conmigo espero.
Más que nada, es que añoro el Paraíso
donde tú te hallarás, porque Él lo quiso. |
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