| |
¿Me engañas ocultando tu
hermosura
o es verdad que no existe esa belleza
que creó la ilusión en mi cabeza,
soñando al comenzar esta aventura?
Cuál sea en realidad, si se me apura,
prefiero una mujer que por mí reza,
que consigue mi amor con sutileza,
a una Venus de mármol, fría y dura.
Has juzgado fatal mi pensamiento,
tú crees que mi mirada me traiciona;
y que no, yo te juro y no te miento,
aunque vieras mi risa tan burlona.
Curiosidad, quizás. Y hubo un momento
en que, es cierto, dudé. Niña, perdona. |
|