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Me enfrento a mi Destino,
aquí en Granada,
sabiendo de antemano cual tarea
me aguarda y que es difícil la pelea;
quizás, para al final, no lograr nada.
Mas poco lograré si, envenenada,
mi mentes se rebela y devanea
con mis miedos de ayer. ¡Maldita sea,
con bríos triunfaré de esta jornada!
Que las penas detrás ya se han quedado,
que el futuro y la gloria están delante,
que el esfuerzo es vital y se me ha dado
la suerte de encontrar, como un
diamante,
El tesoro cuantioso de un amigo
que regala su tiempo y es mi abrigo.
Sin miedo y sin temor, ¡vamos al tajo!
Veremos si realizo mi trabajo.
Y ya que al Tajo digo, al Genil miro
mientras brota en mis labios un suspiro. |
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