Dicen que todo es posible
en la ciudad de Granada;
en ello confío entero,
así lo pido con ansias.
Que renacer del silencio
a la luz de la palabra
es un completo triunfo,
un sueño y una esperanza.
Comunicar con la gente,
mi voz sentir limpia y clara
enfatizando armoniosa,
dejar esa risa falsa,
Ser yo como tal debiera,
hablar de forma galana,
cantar mis sencillos versos
como la más bella aria…
Dicen que todo se logra
en la ciudad de La Alhambra…
A Dios le ruego, Clemente,
que sea verdad, no patraña.
Y si el éxito no obtengo,
si es que el intento fracasa,
la derrota será mía,
no de mi amigo del alma.
Que él de por sí lo da todo,
tiene sus puertas muy francas;
quien quiera que las traspase,
¡qué buena acogida halla!
Pero aquél que se le enfrente,
tenga cuidado; que es larga
la mano del que esto escribe,
pues bien empuño la lanza.
Y no servirán excusas,
ni pretextos ni aún adargas.
Espero que se indigeste
al tragarse sus palabras.
Dicen que todo consigues
en esta ciudad… Mañana
veré si es cierta de veras
esta leyenda, ya al alba. |