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Morir entre tus brazos bien
quisiera,
sintiendo tus entrañas palpitantes;
gozar con tu placer unos instantes
y dar por concluida mi carrera.
Que tu risa ilumine la postrera
visión de mi mirada, que anhelantes
mis ojos te devoren; y, así, antes
de la muerte vivir la primavera.
Si mi cuerpo ya es viejo, siento el alma
tan joven como fue a los veinte años.
Es cierto que la edad el ardor calma,
mas siento cruel dolor si noto engaños.
¿Me mientes, vida mía? Di: - No es cierto. -
Que si tu amor es falso ya estoy muerto. |
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