Con la cartera al hombro...

  Con la cartera al hombro muy ceñida,
la máquina en la mano bien sujeta,
el alma de ilusiones va repleta
del vendedor que marcha por la vida.

Su mente a dar el premio decidida,
ofrece al comprador la papeleta.
Hay quien un brusco ¡vete!, va y le espeta,
mas muchos sí le brindan su acogida.

Ofrece su cupón con esperanza,
queriendo regalar muchos millones,
llenar de bienestar los corazones,

cubriéndolos de risas y bonanza.
Y versos, mientras vende, al mundo lanza,
donde expone sus sueños e ilusiones.

 

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