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INTERNACIONAL/Insectos nocivos

Una cuca menos

"¡Siempre hay que creer a una mujer!", vociferó indignado hasta hace unos años. Pero ahora que lo acusan a él, resulta que todo es una campaña de desprestigio... hipócrita, como todo político demócrata. Por lo pronto, Eric Swalwell se retira como precandidato a gobernador y lo echaron a patadas del Congreso. El problema es que ahora postulen para gobernador a alguien todavía peor. Por lo pronto, salúdame a nuncavuelvas

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ABRIL, 2026. Pese a que sabemos que se esconden tras las paredes y que infestan las tuberías, siempre es bueno tener una cucaracha menos. California ha sufrido muchísimo como para que fuera gobernada por otro de estos bichos. Nos referimos, naturalmente, a Eric Swalwell, representante (diputado) por ese estado otrora próspero y ejemplar.

El Partido Demócrata está plagado de estas cucarachas; la mayoría de ellos son hijos o parientes de políticos encumbrados quienes ingresaron al negocio de la política luego de no encontrar sitio en otro sector de la sociedad. Repasemos dos casos más: uno, el de "Beto" O'Rourke, cuya sombra se cierne sobre Texas y amenaza con convertir al estado de la estrella solitaria en chiquero si llega a la gubernatura, y Hunter Biden, hijito de Joe Biden, una cucaracha que hoy debería estar en prisión.

Eric Swalwell tiene toda la finta de esos mamertos que sufrimos en la secundaria y en la prepa, sujetos cuyo papi era un empresario o un político adinerado que ya no sabía cómo controlar al vástago, convertido en un burro escolar y en un haragán. Un tipo que llegaba en auto propio o hasta tenía chofer que lo dejaba y lo recogía a las puertas de la escuela. Unos tipos inútiles, seminalfabetos; nos preguntábamos cómo era que el colegio, pese a que el tipo tronaba todas las materias, optaba por mantenerlo en sus aulas, pero pasado el tiempo todos intuíamos las razones (entre ellas, el nuevo auto que presumía el director al iniciar el nuevo ciclo escolar).

El caso de Swalwell, representante de California pero nacido en Iowa, deja en claro cómo urge una fumigada a todo lo que huela a demócratas en Estados Unidos: ¿cómo es posible que este sujeto, de quien se sospecha estuvo acostándose con una muchacha que luego huyó del país y resultó ser una espía del gobierno chino, hubiera sido admitido para participar en las elecciones primarias para gobernador en California? Nadie llega a esas alturas si no es con el respaldo de las élites de ese partido a nivel nacional.

Repasemos el escándalo: Swalwell fue recientemente acusado de haber abusado sexualmente de una empleada en la Corte de Manhattan. La mujer alega haber sido violentada por el legislador tras oponerse a sus avances. A las pocas horas cuatro mujeres, alegaron abusos, incluso con violencia, por parte de este angelito demócrata. Para colmo --y algo que pudiera llevar al bote a esta cucaracha-- se acusa a Swalwell de haber usado fondos de su campaña y entregárselos a su nana, originaria de Brasil y quien se encuentra ilegalmente en el país tras vencerse su visa.

¡Y ésta es la misma cucaracha que llamó "indecente" a Donald Trump, que exigió "todo el rigor de la ley" cuando el hoy mandatario fue acusado por la encueratriz Stormy Daniels y cuando otra mujer igualmente acusó a Trump de haber abusado de ella en una tienda departamental de Nueva York!

Pero cuando Swalwell juró furioso que "defendería su honor" ante las acusaciones, Adam Parkhomenko, esposo de la influencer Ally Sammarco, acusó al legislador de haber enviado fotografías desnudo a ella y de mandarle "mensajes inapropiados", además de acosarla e invitar a Sanmarco "a platicar". "Espero que (Swalwell) me demande, como ha dicho que lo hará", refirió Parkhomenko, "quiero que me compruebe que todo lo que he dicho sobre él son mentiras".

Con todo, Parkhomenko deseó "todo lo mejor" a la familia del congresista y sugirió que Swalwell "necesita ayuda", eufemismo utilizado para referirse a alguien a quien urge someterse a tratamiento psiquiátrico.

Pero seguramente la cucaracha en desgracia no llegará a ese punto: Según reportó The New York Post, como buen cobarde, Swalwell corrió a refugiarse a casa de su amigo y benefactor, el multimillonario Stephen Cloobeck, quien luego se supo lo corrió al enterarse de las acusaciones. "Hoy ya soy un jodido libertario", respondió Cloobeck", ya tuve suficiente con los jodidos demócratas".

Y como ha sucedido con otros políticos demócratas caídos en desgracia (¿cómo olvidar al coscolino Gary Hart y al miserable John Edwards, quien le puso el cuerno a su esposa que padecía cáncer terminal?), el asunto se ha convertido en una comedia bufa: tras asegurar que se defendería de las "falsas acusaciones", Swalwell pidió perdón a su esposa Brittany, con quien procreó dos menores de edad. ¿Pero por qué carajos, si alegas ser inocente, estás pidiendo perdón?

Donde el abogado de Swalwell puede tener razón es que el golpe en realidad viene desde el mismo Partido Demócrata, argumento que chuscamente contradice a su defendido pues éste acusó en principio a "los enemigos de la democracia", es decir, a la derecha norteamericana y al presidente Trump.

Sin embargo, las acusaciones contra Swalwell no son nuevas: ya desde el 2017 se sabía que el hoy legislador tenía fama de acosador, y de hecho en en ese año fue cuando se dieron las presuntas agresiones sexuales. Extrañamente, todas ellas, igual que la más reciente en Manhattan, presuntamemte ocurrió en el 2024. ¿Por qué hasta ahora estas denuncias salen a luz? Bueno, porque la protección de la que alguna vez gozó Swalwell dentro de la élite demócrata, súbitamente se ha evaporado.

Apenas la semana pasada Swalwell era celebrado por los medios y había recibido todo el apoyo de los demócratas en California al punto que su nombre ya está impreso en las boletas para las primarias. Apenas dos semanas atrás, Swalwell consiguió el apoyo del poderoso sindicato de maestros de California, con el claro apoyo de Nancy Pelosi y del senador Adam Schiff, cuyo rostro difícilmente inspira confianza como para confiarle una estancia infantil.

Tras el anuncio de Selwell de que se "retira" de la carrera por la gubernatura de California, todos ellos han pedido una "investigación", cuando la renuncia misma es una clara evidencia de que el escándalo es más que un rumor. No olvidemos que Swalwell fue uno de los principales promotores del #MeToo y un convencido de que las acusaciones hechas por una mujer de ninguna manera podrían ser falsas; más aún, en un tweet publicado cuando se acusó de abuso sexual al magistrado Brett Cavanaugh, Swalwell escribió: "es insultante que alguien se atreva siquiera a desmentir la acusación hecha por una mujer...", excepto, claro está, cuando una mujer lo acusa a él. Swalwell hora dice que todo es una "campaña de desprestigio pues encabezo las preferencias para ser candidato a gobernador en California". Maldito hipócrita.

Swalwell habría sido peor que el actual gobernador Gavin Newsom. Pero la amenaza no ha desaparecido. El legislador caído en desgracia fue víctima de las injerencias "de arriba" en el partido demócrata, y si se dio ese paso es obvio que ya se tiene contemplado al sucesor. Y créanlo, difícilmente será un moderado: el objetivo es terminar de destruir a California.

 

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