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Superbowl 2026: como el buen gusto muere en silencio
FEBRERO, 2026. Imaginemos lo
siguiente: la esperada final del futbol mexicano entre dos enemigos
irreconciliables, las Águilas del América y las Chivas del
Guadalajara. La Femextfut anuncia que en el espectáculo de medio
tiempo --tomemos por hecho que esa modalidad existe-- se presentarán
Kid Rock y Ted Nugent, aunque previamente se realizará un homenaje a
Charlie Kirk. Y no solo eso, aparte de interpretar sus hits, ambos
cantantes se dirigen al público en inglés, y si los aficionados no
entienden lo que dicen y dado que no hay subtítulos en español, que
se chinguen, "tienen cuatro meses para aprender inglés", les
advierte Kid Rock.
La reacción habría sido de absoluta indignación: autos quemados y
locales destrozados aledaños al Ángel de la Independencia y la
Fuente Minerva; a Nugent y a Kid Rock no les habrían dado
oportunidad de abandonar el estadio o quizá llegarían, sangrantes y
apedreados, al aeropuerto para su regreso a Estados Unidos mientras
los aficionados gritarían "Yankee Go home" y otras originalísimas
lindezas. "¡Aquí se habla español!", remacharían los aficionados,
algo que llevaría a una conclusión lógica: ¡estos gringos cabrones
nos quieren invadir e imponer su cultura!"
El 95 por ciento de los mexicanos respaldarían esa reacción. aunque
muchos de ellos amanecieron celebrando en las redes sociales la
presentación de Bad Bunny en el Super Bowl realizado en Santa Clara,
muy cerca de San Francisco. "Ya es hora que los gringos nos conozcan
y sepan que aquí llegamos y no nos iremos", publicó una mujer en X,
alguien que aparentemente radica en Estados Unidos y suponemos, lo
hace de manera ilegal.
Ya insistimos en ese punto y lo hacemos de nuevo: nada tiene de
criticable que artistas latinos se presenten en el Super Bowl; ya lo
hicieron Jennifer López y Shakira hace años y el público tanto
latino como sajón quedó satisfecho y contento.
En cambio, lo que vimos ayer fue pompa y mucha coreografía,
acompañada con una inesperada aparición de Lady Gaga y Ricky Martin,
cuyo obvio objetivo es encubrir el limitado talento interpretativo y
musical de quien se hace llamar Bad Bunny; un show de Medio Tiempo
que, en lógica reacción, dejó al norteamericano promedio asustado, y
convencido, de que lo que representa Bad Bunny: quiere invadirlos e
imponer su cultura.
Aparentemente quienes vivimos en América latina sí tenemos derecho a
indignarnos cuando vemos amenazada nuestra cultura y nuestro modo de
vida. Por si el norteamericano promedio se muestra molesto por un
show lamentable donde le llaman desgraciado por haberse apropiado
del término "American" (discusión bizantina y pendeja, por cierto:
sí a ti te caga que ellos mismos se asuman como americanos, allá
ellos, tu llámales gringos y listo) entonces es un racista, un
supremacista blanco, alguien que odia a los latinos por su color de
piel.
Por lo visto, el norteamericano promedio no tiene derecho alguno a
protestar igual que lo hacen otros países cuando ve amenazada su
cultura. ¡Ah, no, los gringos ocupan tierras robadas y arrebatadas a
los indígenas! situación que igualmente se da en nuestros países,
por cierto, tierras con las que los independendistas se quedaron
cuando se separaron de España, en vez de regresar esas tierras a los
indígenas, sus propietarios originales. Nosotros sí podemos cometer
los mismos pecados que un gringo redneck, pero como todos
ellos son de origen blanco europeo, es decir, colonizador, merecen
ser borrados del mapa, por Dios.
Y, por cierto, es imposible omitir la deliciosa ironía que se dio
con la cantante Billie Ellish, quien en la reciente entrega de los
Grammys advirtió "¡nadie es ilegal en tierras robadas!", al día
siguiente una tribu californiana informó que el terreno donde Ellish
tiene una lujosísima canción "fue erigida sobre tierras
arrebatadas", por lo que anunciaron que procederán legalmente para
recuperarlas.
La indignación entre nosotros los latinoamericanos por la
presentación de Bad Bunny en un Superbowl debe centrarse en el modo
en que se nos representó ante un público que no está obligado a
estar al tanto de la cultura latina como nadie de nosotros está
forzado a ver un concierto de música country.
¿No habría sido mucho más saludable ofrecer en el Medio Tiempo, en
vez de alguien que glorifica los culos y tiene un molesto timbre de
voz, bailables regionales latinoamericanos, un riquísimo y
valiosísimo legado que incluya guapangos, samba, bachata, pachanga,
mambo, maní, cuecas, chacareras o danzones? Una presentación de ese
tipo habría sido una excelente cara de presentación de la cultura
latinoamericana hacia el mundo, no solo los Estados Unidos dado que
esta final se transmitió a más de 150 países.
Esto asimismo uniría a los latinos que
llevan generaciones viviendo en Estados Unidos y los reconectaría
con sus raíces. ¿Qué mexicano, por ejemplo, no se sentiría ogulloso
de presenciar un bailable con música folklórica de su país
interpretado en un Superbowl?
Lo que millones de norteamericanos vieron en el Medio Tiempo del
Superbowl fue a una marea gigantesca que amenaza con destruir su
herencia y su legado, con un pasado cuestionable si se quiere --algo
que los mexicanos igualmente tenemos de sobra respecto al
trato que hemos dado a nuestros propios indígenas-- pero además un
país donde la ley ha experimentado enmiendas para corregir esos
errores.
Lo que vieron millones de norteamericanos no fue un evento para
celebrar y bailas sino a un tipo que les advierte que hará pedazos
su cultura y no tiene intención alguna de apegarse a las reglas, de
otro modo no habría mostrado su repudio a ICE, la cual está actuando
conforme a las leyes y precepto aprobador por los legisladores
demócratas.
Y adentro del Levi's Stadium de Santa Clara
Un aspecto que los medios no han abordado en lo absoluto, es la
reacción del público presente en el Superbowl realizado en Santa
Clara durante la presentación de Bad Bunny: los aficionados de pie,
inmóviles, sin entender nada de lo que decía un tipo que
literalmente les estaba mentando la madre en el emparrillado:
rostros serios, desconcertados, preguntándose qué carajos ocurrió
con esos artistas completos, entretenidos y talentosos que solían
engalanar la final de la NFL. ¿En qué momento el Medio Tiempo pasó
de ofrecernos a
Michael
Jackson, a
Tom Petty,
a
The
Rolling Stones, y
Paul
McCartney, a basura quejumbrosa, mediocre y muy
sobrada de sí misma?
Claramente, la mayoría de los aficionados presentes en el Superbowl
importó poco o nada que Bad Bunny hubiera ganado el Grammy a Mejor
Álbum, después de todo asistieron a ver un partido de futbol
americano donde se supone compiten los mejores de cada temporada. El
espectáculo no "prendio" ni entre los aficionados ni televidentes
que ni idea tienen de quién es Bad Bunny ni qué música toca, aunque
sí lo ven como punta de lanza de un movimiento diseñado para
destruir la cultura norteamericana como la hemos conocido por
décadas.
Por lo que respecta al "Medio Tiempo Análogo" ofrecido en línea por
TPUSA --la organización creado por el ya fallecido
Charlie Kirk--
aproximadamente 7 millones de personas se conectaron a YouTube, un
récord histórico en comparación con el millón y medio que vieron en
línea la presentación de Bad Bunny. Cierto que la sintonización del
Superbowl fue mucho mayor, pero si estimamos que este evento es
visto anualmente por 80 millones de norteamericanos, estaríamos
hablando de que
casi un 10 por ciento sintonizaron en línea la presentación de Kid
Rock y otros intérpretepes.
Hya que apuntar que la mayoría de los artistas de este Medio Tiempo
fueron de country, un généro que no ha tenido mucha presencia sobre
el escenario y que, hay que decirlo, fue un tanto aburrido, sobre
todo la presentación de cuerdas, no muy acorde con un evento
deportivo y donde lo que más prendió fue la (breve) actuación de Kid
Rock. Fue un show relativamente tedioso, y patriotero, lo cual
contradijo el anuncio de TPUSA en el sentido que la gente ya estaba
harta de un Superbowl híperpolitizado. (Aquí hay que agradecer al
grupo Green Day, que decidió no politizar su actuación; todos
sabemos ad nauseaum lo que ellos piensan del presidente Trump...
agradecemos que se hayan limitado a tocar música.
Hy que entender además que Kid Rock echó mano de lo que pudo y que
varios artistas, entre ellos el rappero Ludacris, se "echaron para
atrás" ante el temor que todo terminara en un circo político, y a
que otros artistas se abstuvieron de participar ante el temor de ser
"cancelados". Pero el haber conseguido que 8 millones de personas
sintonizaran un evento en YouTube es algo propio de anuncios de Elon
Musk. Por supuesto que la prensa no hablará al respecto y no bajará
ese Medio Tiempo análogo de "aburrido", tal y como lo hizo la
revista Variety.
Sin embargo y dado que Donald Trump
seguirá en la presidencia hasta el 2028, se descarta cualquier
posibilidad que la NFL cambie el sesgo en el Medio Tiempo del
Superbowl 2027. La popó visual y auditiva nuevamente hará de las
suyas sobre el emparrillado.
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