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HISTORIA DEL CAOS
Juvencio Alberto Betancourt Mar
La Escuela de Bruselas de Termodinámica es un
grupo de investigación que inició en la Universidad Libre de Bruselas, bajo
la dirección de Théophile De Donder, quien pensaba, contra la opinión de la
mayoría de sus colegas, que la termodinámica no debería estar limitada al
Equilibrio. De Donder hizo algunos avances en este sentido, creando las
bases de un nuevo formalismo termodinámico, enfocado a las situaciones lejos
del equilibrio. Pero estaba aislado. Aquella época, la primera mitad del
siglo XX, no estaba preparada aún. Recordemos el rechazo del trabajo de
Belousov. De Donder murió en 1957, sin embargo, ya había formado escuela, y
sus estudiantes continuaron el trabajo con entusiasmo. Uno del ellos, el
químico Ilya Prigogine se transformó en el nuevo líder. Cuando era joven, en
1946, cuando organizó el primer encuentro de Statistical Mechanics and
Thermodynamics reunió menos de cuarenta personas. Él mismo presentó un
informe sobre la termodinámica irreversible.
Cuenta él que, al terminar su exposición, el
mayor experto en la materia se levantó e hizo el comentario: “Me asombra que
este joven esté tan interesado en la física de no equilibrio. Los procesos
irreversibles son transitorios. ¿Por qué no esperar y estudiar el
equilibrio, como todo el mundo”. Prigogine dice: “Quedé tan sorprendido que
no tuve la presencia de ánimo para contestarle: 'Pero nosotros también somos
seres transitorios. ¿No es natural interesarse en nuestra humana condición
común?'”
Progogine y su escuela han aportado a la ciencia las ideas de que lejos del
equilibrio termodinámico, un sistema puede caer en estados estacionarios
(equilibrio aparente), ordenados en el tiempo (por ejemplo con oscilaciones
periódicas) o en el espacio (dando patrones geométricos) o en ambos, que
consumen energía para mantenerse en ese orden. Pueden existir, dadas unas
condiciones iniciales, más de un estado estacionario posible, hacia cuál se
encaminará el sistema, no es posible predecirlo (sensibilidad a las
condiciones iniciales). Estos patrones espaciales o temporales (o ambas
cosas) son llamados estructuras disipativas porque necesitan energía externa
para sostenerse, pues continuamente pierden energía hacia el entorno. No
pueden existir aisladas del entorno, por lo tanto, porque se destruirían y
el sistema se encaminaría al equilibrio termodinámico. Un ejemplo es un ser
vivo que necesita alimento, aire, agua del exterior. Si pierde contacto con
su entorno, la muerte no tarda en llegar (o sea su equilibrio
termodinámico). Otro ejemplo es una ciudad. Para subsistir debe tener
intercambios con el entorno.
No todos aceptan las ideas de la Escuela de Bruselas, aún en la actualidad,
especialmente por el aspecto en que rechazan la idea de los físicos de que
el tiempo es sólo la cuarta dimensión de los cuerpos y que el avance del
tiempo, por lo tanto, es una ilusión. Para la Escuela de Bruselas, el avance
del tiempo, el cambio y la evolución en el mundo no son meras ilusiones,
sino la esencia misma de la realidad.
BIBLIOGRAFÍA
1.Kondepudi, D.; Prigogine, I. Modern Thermodynamics. From Heat Engines
to Dissipative Structures. Wiley, 1998
2.Prigogine, I. El fin de las Certidumbres. Andres Bello, 1996
3.Schifter, I. La Ciencia del Caos. Fondo de Cultura Económica, 1996
4.Scott, S. K. Oscillations, Waves and Chaos in Chemical Kinetics.
Oxford, 1994
5.Stewart, I. ¿Juega Dios a los dados? La nueva matemática del Caos.
Grijalbo Mondadori. Barcelona, 1991
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