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HISTORIA DEL CAOS

Juvencio Alberto Betancourt Mar.

 

A finales de la década de 1950, un químico ruso, Boris Belousov trató de publicar los resultados de un fenómeno intrigante que había observado al tratar de oxidar ácido cítrico con un bromato catalizando la reacción con una sal de cerio (IV). El cerio (IV) es de color amarillo pálido, al reducirse a cerio (III) se vuelve incoloro, por lo que también sirve como indicador. Si el bromato se deja como reactivo limitante, entonces se consume antes de que se agote el ácido cítrico, por lo que, a continuación, este reactivo reduciría todo el cerio (IV) existente, con lo que la solución amarilla se decoloraría al terminar terminar la reacción de oxidación. O al menos eso es lo que esperaba Belousov.


Pero lo que observó fue algo distinto: la solución se decoloró, sí, mas para volver a recobrar su color amarillo a los pocos minutos. Y después volvió a decolorarse... y a recuperar el color. Y así estuvo por un tiempo. Es decir, la reacción tenía oscilaciones (en otras palabras, órbitas periódicas).


Las revistas rechazaron sistemáticamente el artículo que enviaba Belousov. No fue aceptado el trabajo porque argumentaban que según la segunda ley de la termodinámica las reacciones químicas deberían ir directamente al estado de equilibrio, no podían avanzar y retroceder porque el retroceso implicaba que la reacción se alejaba del equilibrio espontáneamente. Entonces, conclusión, Belousov tenía errores en su experimentación. Y fue el fin de su carrera.


Pero no fue el fin de su descubrimiento. Anatol Zhabotinsky, otro químico ruso se interesó en la reacción de Belousov y la estudió más sistemáticamente, incluso variando los reactivos (ácido malónico en lugar de cítrico y ferroín en lugar de la sal de cerio). Llegó a observar incluso ondas químicas (bandas de color que avanzan como las ondas en un estanque cuando se le arroja una piedra). Y él sí logró publicar su trabajo en 1964, no podían refutarlo. Por esa época, en la Universidad Libre de Bruselas, el grupo de Ilya Prigogine estudiaba la termodinámica lejos del equilibrio y propuso un modelo teórico de reacciones químicas acopladas que mostraba oscilaciones periódicas (hoy conocido como el modelo Bruselador).

 

La Química entraba sin remedio a la era de la complejidad.
 


BIBLIOGRAFÍA
 

1.Kondepudi, D.; Prigogine, I. Modern Thermodynamics. From Heat Engines to Dissipative Structures. Wiley, 1998


2.Schifter, I. La Ciencia del Caos. Fondo de Cultura Económica, 1996


3.Scott, S. K. Oscillations, Waves and Chaos in Chemical Kinetics. Oxford, 1994


4.Stewart, I. ¿Juega Dios a los dados? La nueva matemática del Caos. Grijalbo Mondadori. Barcelona, 1991

 

 

 

 
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