La
mayor batalla de la historia y el punto de inflexión de la II Guerra
Mundial.
Primer
Acto: Operación Blue(4)
La presencia del ejército
alemán en la ciudad de Stalingrado, fue anunciada con la "música"
de los bombardeos. Los defensores, aunque intimidados por tamaña
carniceria, apretaron los dientes y se pegaron más aún
al suelo. Había que defender la ciudad fuera como fuera, no
había que permitir que los diablos nazis siguieran profanando
el suelo de la Madre Rusia.
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El
10 de septiembre, el 62º Ejército soviético luchó
para replegarse de nuevo en la ciudad y quedó separado del 64º
Ejército en el sur, cuando la 29ª división de infantería
motorizada alemana irrumpió en el Volga en Kuporosnoe. Los alemanes
estaban listos para el asalto final a cualquier precio. Para los soviéticos
rendirse era imposible, no había donde retirarse. Había
que defender la ciudad o morir en el intento y sólo había
una manera de resistir, habría que pagarlo con vidas (Véase
mapa, situación a).
Sin embargo, muchos hombres no
compartían este deseo del Alto Mando, muchos deseaban cruzar
el Volga inmediatamente y ponerse a salvo en la otra orilla, por no
hablar de las deserciones. Durante este periodo, las deserciones se
multiplicaron, pasandose muchos soldados a los alemanes. La NKVD o polícia
política del régimen controlaba todos los muelles y embarcaderos,
y los desertores se enfrentaban a una ejecución sumaria sin importar
su rango.
El 12 de septiembre, Hitler se
reune con el general Paulus,
el general Halder, Jefe del Estado Mayor alemán, y con el general
Von Weichs, comandante en jefe del grupo de ejércitos B. Hitler
pensaba reforzar el flanco del Don con las tropas que intervenían
en Stalingrado y quería saber cuando caería la ciudad.
Paulus señaló que
serían diez días de lucha y después catorce para
reagruparse.
Stalingrado del 11
al 24 de Septiembre
A pesar de las ordenes de
resistencia que se impartian desde el alto mando soviético
(Stavka). Se multiplicaron los informes sobre deserciones e intentos
de deserción.
Chuikov se encontró
con un aspecto desolador cuando se preparó para el primer ataque
directo contra la ciudad. El 62.º ejército contaba con
menos de 20.000 hombres y con sólo 60 tanques, y las defensas
no eran más que barricadas "que el morro de un camión
podría derribar".
El
13 de septiembre, comenzó la primera fase del ataque alemán
a la ciudad (Véase mapa,
situación b). Los avances no fueron demasiado
importantes ese día, pero al siguiente los alemanes se abrieron
paso hasta la ladera del monte Mamaev Kurgan. El general Chuikov,
al mando de la defensa de la ciudad, ordena un contraataque para aliviar
la presión y manda a la recién llegada 13.ª división
de guardias fusileros, al mando del general Rodimtsev, y a la 10.ª
división de fusileros de la NKVD al mando del comandante de la
guarnición de Stalingrado, el coronel Sarayev. Las tropas de
Rodimtsev desembarcaron en Stalingrado esa noche y cargaron directamente
contra el enemigo, que en algunos puntos se encontraba a menos de cien
metros de distancia, uniendose a las tropas de Sarayev que ya luchaban
y que estaban teniendo grandes perdidas. El combate que se entablo fue
brutal, sin embargo los soviéticos consiguieron que los alemanes
se replegaran. Las tropas de Rodimtsev sufrieron un 30 por 100 de bajas
el primer día; apesar de este reves, los alemanes controlaban
el centro de la ciudad y la zona de la estación central, pero
los hombres de Rodimtsev consiguieron salvar la orilla del rio a costa
de su sangre.
La lucha se intensificó
en el monte Mamaev Kurgan, ya que si los alemanes lo tomaban su artillería
controlaría el Volga. Los alemanes atacaron una y otra vez durante
los siguientes días, pero los guardias de Rodimtsev y los restos
de fusileros de la NKVD consiguieron aguantar en el Mamaev Kurgan. En
el centro de la ciudad los alemanes consiguieron avanzar hacia el embarcadero
central, que era el punto por donde los soviéticos se aprovisionaban
durante la noche. La principal estación terminó en mano
de los alemanes después de cambiar de manos unas quince veces
en cinco días. (Véase
mapa, situación c).
Chuikov
ordenó que el frente estuviera siempre a 45m o menos de los alemanes,
con el fin de dificultar la actuación de la aviación y
artillería alemana. El frio que empezaba a hacer unido a las
enormes perdidas que estaban sufriendo en el ataque y al agotamiento,
comenzarón a provocar que los soldados alemanes perdieran su
triunfalismo anterior.