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A mediados
de agosto, se habían abandonado todos los intentos de asegurarse
los pozos petrolíferos del Cáucaso, mientras Hitler dirigía
ahora todas sus fuerzas hacia la conquista de Stalingrado.
El
21 de agosto, las compañías de infantería del LI
cuerpo del general von Seydlitz cruzaron el Don en botes y establecieron
una cabeza de puente. Al día siguiente, el general Hube
"el ariete del cuerpo", al mando de la 16º división
blindada cruzaba el Don, mientras, el 4º Ejército Panzer
al mando de Hoth, nuevamente asignado
a la operación, se movía por el sur. El domingo 23 de
agosto fue un día inolvidable para los habitantes de Stalingrado.
La aviación del general von
Richthofen, comandante de la 4.ª flota aerea, comenzó
un bombardeo a ras del suelo por turnos; el objetivo era toda la ciudad.
Los aviones alemanes realizaron un total de 1.600 misiones ese día
y lanzaron 1.000 toneladas de bombas con tan solo 3 aviones perdidos.
Fue el mayor ataque aereo en el frente oriental hasta ese momento, según
algunas fuentes de las 600.000 personas que se encontraban en la ciudad
40.000 fueron muertas por los bombardeos durante la primera semana.
En ese momento, Stalingrado estaba
en una situación muy peligrosa, ya que el general Eremenko
había desplazado al grueso de sus tropas al sudoeste de la ciudad
para retardar el avance del 4º Ejército Panzer de Hoth,
y el centro de la ciudad parecía un objetivo fácil para
Hube. Sin embargo, Hube
había avanzado demasiado, se encontraba con poco combustible
y su posición no era demasiado segura ya que había formado
un saliente rodeado de tropas soviéticas en retirada. Desde el
Kremlin se reclamaba frenar el ataque alemán como fuera y el
general Eremenko ordenó
contraataques desde el flanco norte.
Hitler creía que una rápida
victoria en Stalingrado provocaría el derrumbre final del Ejército
Rojo. El 4º Ejército Panzer de Hoth
era vital en esa posible rápida victoria; sin embargo, Hitler
había ordenado a Hoth que
dejara un cuerpo blindado en el Cáucaso, debilitando su avance.
El XLVIII cuerpo blindado (perteneciente al 4º Ejército
Panzer), consiguió el 31 de agosto avanzar desde el sur alcanzando
el ferrocarril Stalingrado-Morozovsk teniendo la oportunidad de acabar
con los restos de los ejércitos 62º y 64º soviéticos;
sin embargo, la precaria situación en otros frentes provocó
una demora que dio tiempo a Eremenko
a salvar las tropas.
El 29 de agosto, el general Zhukov
llegó a Stalingrado para supervisar las operaciones, descubriendo
que los ejércitos dispuestos por Stalin para una contraofensiva
al norte de la ciudad no estaban preparados. Zhukov
consiguió convencer a Stalin de demorar el ataque, sin embargo,
el 3 de septiembre los blindados alemanes alcanzan los suburbios más
occidentales de la ciudad y Stalin ordena a Zhukov
que se ataque inmediatamente. El ataque apenas tuvo efectos positivos,
pués apenas se consiguió avanzar unos pocos kilometros,
pero sirvió para desviar las reservas de Paulus,
permitiendo que los ejércitos 62º y 64º se pudieran
retirar hasta la ciudad. En ese momento, en la ciudad había menos
de 40.000 hombres para defenderla frente al 6º Ejército
de Paulus y el 4º Ejército
Panzer de Hoth; pero nadie olvidaba
que el Volga era la última línea de defensa antes de los
Urales.
Los alemanes consiguen el 3 de
septiembre alcanzar la orilla del Volga al sur de Stalingrado, cercando
a la ciudad desde el oeste. Desde el 23 de agosto, fecha del cruce del
Don, hasta el 8 de septiembre, el mando del 6º Ejército
señaló haber tomado 26.500 prisioneros y destruido 350
cañones y 830 tanques.


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