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El
10 de mayo, el general Paulus
remitió a Von Bock sus planes
para la operación Fridericus, consistente en eliminar el saliente
de Barvenkovo al este de Jarkov, tomado por el general Timoshenko en
enero. Sin embargo, Bock temía
un ataque soviético para conquistar Jarkov, ataque que se produjo
el 12 de mayo. Timoshenko lanzó 640.000 hombres, 1.200 tanques
y unos mil aviones que rompieron las líneas alemanas situandose
a una docena de kilómetros de Jarkov. Pero Timoshenko había
avanzado demasiado rápido y había descuidado sus flancos,
Von Bock se apercibió de
ello y el 17 de mayo, el 1.er ejército Panzer al mando de Kleist
atacó el lado sur del saliente de Barvenkovo. Timoshenko pidió
retirarse o refuerzos para detener a Kleist, pero Stalin se negó
en principio, aunque el 19 de mayo ordenó frenar la ofensiva
de Timoshenko. Pero ya era tarde, Paulus
desde el norte avanzaba para cerrar la trampa. Quedaron atrapados en
la bolsa un cuarto de millón de soldados soviéticos, menos
de uno de cada diez hombres consiguió escapar. Los ejércitos
6.º y 57.º fueron aniquilados; Paulus
y Kleist apresaron a unos 240.000 hombres, 2.000 cañones y la
mayor parte de los tanques de Timoshenko. Paulus
recibió la Cruz de Hierro por esta acción. Todo estaba
listo para el inicio de la Operación Blue.
El 28 de junio, los alemanes comenzaron
su ofensiva de verano con un rápido ataque contra Voronez por
parte del 22.º Ejército y del 41.º Ejército
Panzer. El 30 de junio, el 6º Ejército alemán, al
mando del general von Paulus,
comenzó a avanzar hacia el corredor entre los rios Donetz y Don.
Una
vez asegurado el frente en Voronez, el 19 de julio, el Grupo de Ejércitos
A irrumpió en la cuenca del Donetz, avanzando hacia el sur preparado
para atravesar el Don en las cercanias de Rostov, mientras que el Grupo
de Ejércitos B se movía rápidamente hacia el recodo
del Don. El 17 de julio, Hitler piensa que el Grupo de Ejércitos
A quizás no es lo suficientemente fuerte como para atravesar
el Don, y separa al 4º Ejército Panzer de la primera línea
de oriente, que se dirigía hacia Stalingrado, para colocarlo
al frente de la primera línea meridional en dirección
al Cáucaso. Este desvio, que no
parece demasiado importante a simple vista, puede ser definitivo ya
que debilita y ralentiza el avance (en parte es una vuelta al plan original).
Aunque debilitado, el Grupo de Ejércitos B consiguió ocupar
el recodo del Don y alcanzar el Volga, al norte de Stalingrado.
A
finales de julio, el Grupo de Ejércitos A y el 4º Ejército
Panzer habían conseguido penetrar en la región del Cáucaso,
llegando a 70 millas del Mar Caspio y amenazando al Frente Soviético
Transcaucásico. Sin embargo, el 6º Ejército de Paulus
avanza hacia Stalingrado más lentamente de lo previsto, y Hitler
ordena al 4º Ejército Panzer que vuelva sobre sus pasos
y que se una, de nuevo, al Grupo de Ejércitos B en el ataque
a Stalingrado. List y el jefe del Estado Mayor alemán, Halder,
protestaron siendo destituidos de sus puestos. Al Grupo de Ejércitos
A, juzgado a distancia y de forma más bien caprichosa por el
mismo Hitler, se le ordenó que mantuviera en el Cáucaso
un frente de 500 millas de longitud y que al mismo tiempo mantuviera
la ofensiva en la línea Batumi-Baku.
Los soviéticos, mientras
tanto, se habían rehecho en parte de las pérdidas sufridas
el año anterior reclutando nuevos soldados de entre las poblaciones
de los territorios soviéticos de Asia, reforzando las unidades
de infanteria que tantas bajas habían sufrido y desplazando tropas
de las fronteras asiaticas que prevenían un posible ataque japones.
También, por lo que se refiere a
los medios blindados, en el verano de 1942, se presentaron bien preparados:
el tanque T-34, desde el punto de vista
de la relación cañones-coraza defensiva-velocidad, era
superior a cualquier medio utilizado por los alemanes contra él.


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