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Camilo Estrada Luviano

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Publicado en Síntesis el 30 de Noviembre del 2001

YOHUALA  TONALTZIN

 

 

 

SENCILLAMENTE  ES   IMPOSIBLE

Camilo Estrada Luviano

 

México, desde el triunfo de la así llamada Revolución Mexicana ha tenido todo un cuerpo jurídico que legaliza las relaciones capitalistas en el país, así, por ejemplo, la Ley Federal del Trabajo define al salario como el pago por el trabajo que realice el obrero cuando esto, para la ciencia económica, simplemente es un disparate que defienden los panegiristas del capitalismo en los textos de la mal llamada Teoría Económica, pero, en nuestro país legalmente el salario es el pago del trabajo; la ganancia es el pago por el riesgo que corre el capital  al producir, pero de dónde sale, no se dice, posiblemente cae del cielo, porque atribuirlo que sale del comprador es como decir que siempre hay uno más tonto que uno mismo, porque para poder llegar a ser vendedor, antes se fue comprador, y si el comprador es el más tonto, antes de ser el más abusado fue el más tonto, entonces, ¿quién es el abusado y quién el tonto? Como nadie acepta ser pendejo, tendremos que aceptar que la ganancia “cae del cielo” o es un misterio de dogma contra el cual no puede haber argumento alguno so pena de caer en el averno. Pero volviendo a la afirmación inicial, México es un país capitalista, tanto real como constitucionalmente.

Y aunque en nuestra Constitución se legaliza hecho de que el pueblo cambie la forma de gobierno, esto no significa que se pueda cambiar el sistema en el que vivimos, en otras palabras, esto no significa que sea legal abolir las relaciones capitalistas en las que vivimos; el país puede cambiar de forma de gobierno, pero seguirá siendo capitalista. Esto significa que quien o quienes quieran cambiar las relaciones sociales de producción imperantes tendrán que hacer cambios radicales, no solamente maquillar las cosas, con lo cual se ponen al margen de la ley y ahora con la moda de luchar contra el terrorismo a cualquiera se le puede endilgar tal apelativo y, de esa manera, -como los santísimos patronos del país del norte se dan, por sus pistolas, el derecho de intervenir donde se les hinchen-, en cualquier momento podemos tener aviones sobrevolando el país y bombardeando a la población a discreción por órdenes de toda la runfla de delincuentes internacionales llamados gobiernos de los “países democráticos”, los cuales, siempre, contarán con la bendición de la santísima ONU.

Ante esto, ¿cómo esperar que unas simples elecciones cambien de fondo el país? Las elecciones lo único que hacen es legitimar el orden existente, ellas son regidas por leyes aprobadas por el sistema y sería de idiotas pensar que permitirían que participaran en las elecciones quienes se plantearan el cambio de las reglas del juego. Que los “revolucionarios democráticos” digan que con la llegada al gobierno se pueden cambiar las cosas, es su rollo, pero ellos, participando en el juego electorero, si nada más eso es lo que hacen, están realmente renunciando a la lucha revolucionaria y por eso, como premio, en ocasiones se les permite acceder al gobierno, porque no representan ningún peligro para quienes de verdad mandan, los dueños del capital.

En el caso de los “revolucionarios democráticos” llegan incluso a pensar que el ejercicio del presupuesto es lo que define si un gobierno es de derecha, de centro o de izquierda (López Obrador dixit). ¡Así es como ellos hacen la revolución! Así, que ¿qué esperar de un gobierno de empresarios y para empresarios que se autodefine de centroizquierda y que participa en el congreso internacional de la democracia cristiana? Decir que Vicente Fox y Quesada iba a iniciar la transición a la democracia es un mero galimatías, y no porque no se pueda, ni porque estemos en la democracia, como dicen los dinosaurios priístas más desvergonzados, sino, porque, sencillamente es imposible. Si el PRI dejó que Fox, montado en esa burra vieja que se llama PAN, ganara las elecciones es, porque él garantizaría la continuidad de todos y cada uno de los programas que había implementado el “partido de la revolución mexicana”. Y, efectivamente, así lo ha hecho, el camino que estamos siguiendo es él correcto y por él seguiremos, ha dicho Fox, pero resulta que se está siguiendo el camino que, desde hace bastante tiempo, ha trazado el priísmo, incluyendo cacicazgos,  apertura indiscriminada de las fronteras para fomentar el libre comercio y total entrega de México al capital extranjero que lo ha convertido en un abastecedor de insumos baratos para sus industrias.  Pero es que no se podía esperar más. Allá los “inocentes pobres amigos” que se creyeron el chorizo del “voto útil”.

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