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YOHUALA TONALTZIN SIN PATRIA NI MATRIA/ I Camilo Estrada Luviano El
individuo, como tal, no podría vivir si no es en sociedad la cual es el
conjunto de individuos que viven organizados de acuerdo al modo de producción,
es decir, de acuerdo como la dicha sociedad produzca tanto desde del punto de
vista técnico como social porque ambos aspectos son inseparables y tanto uno
como el otro son determinantes y determinados. Este simple hecho, de vivir en
sociedad, fue lo que posibilitó la evolución de nuestros ancestros hasta
nuestros días y lo que ha determinado al individuo haciendo con esto que los
Robinson Crusoe no sea más que invención literaria que no tiene nada que ver ni
con la economía ni con la psicología ni con muchas otras cosas. La sociedad está
formada por individuos, pero a la vez, aquélla determina a éstos como éstos a
aquélla, así que, hablar de un individuo es hablar de una determinada sociedad
y hablar de una determinada sociedad es hablar de individuos determinados por
esta sociedad. Sin
embargo, la producción al ir, poco a poco, generando un excedente económico,
permitió que los individuos se fueran diferenciando unos de otros en cuanto a
la relación que guardaran con respecto a los medios de producción, lo que
propició la aparición de la propiedad privada de unos sobre los dichos medios
con los cuales se produce. Es pertinente aclarar que la propiedad privada sobre los medios de producción no surge como
la propiedad individual sobre ellos, sino que la tan mencionada propiedad
privada surge como un “derecho” que un determinado pueblo se da, negándoselo a
otro. Esto significa que la dicha propiedad privada de marras, en sus orígenes
es, definitivamente, colectiva. El individualismo es un fenómeno que
surge muy posteriormente en las relaciones sociales de producción, aunque
exista desde el surgimiento de la humanidad puesto que cada individuo es único
en el mundo. El
mencionado excedente económico con el desarrollo de la producción hace que ésta
aumente constantemente y tal aumento propicia que igualmente se busque
incrementarla aún más, llevando al aumento, su vez, de la productividad y, como
consecuencia lógica de tales movimientos, la sociedad, tanto en general como en
lo particular, tiene que sufrir cambios permanentemente, el tejido social cambia
con los cambios del incremento de la productividad y, por ende, de la
producción ya que el cómo y el quién se apropia dicho excedente ha sido siempre
el motor de la historia. Esto, dicho en palabras llanas, no es otra cosa, sino
lo que explica por qué suceden las revoluciones, porque una revolución es el
cambio de un modo de producción por otro y todo modo de producción lleva
implícita una forma de apropiarse el excedente económico, lo que significa que
cada modo de producción de producción establece una trama social específica.
Una revolución, al cambiar un modo de producción por otro, cambia
irrenunciablemente la trama social, “establece un nuevo contrato social”,
dirían algunos, porque si no lo hace, simplemente la revolución fracasa, así
que, una revolución, quiérase o no, significa convulsión social y también
violencia social de una o unas clases sociales contra otra u otras. Cuando se
dice que se logrará el cambio revolucionario sin esa convulsión social, sin esa
violencia, o se está tratando de esconder algo o se está tratando de
meter confusión en algo tan claro como el agua, o, siendo generosos, se es un
pobre ignorante que más le valdría, por lo menos, ponerse a pensar para, que
por o menos no se le seque el cerebro; mejor sería que leyera, pero eso ya es
mucho pedir. Bueno, no seamos tan radicales, también se puede estar hablado de
un “revolucionario democrático”. El
“progreso” como tal no es más que el resultado de esta evolución de la
producción con su consecuente apropiación, por parte de la clase o clases
dominantes, del excedente que constantemente genera. Esta ha sido la historia
de la humanidad. La lucha, primero de unos pueblos contra otros para imponerse
y apropiarse de los bienes materiales que los vencidos pudieran tener y hasta
de ellos mismos, un poco después, y, posteriormente, la lucha entre las clases
sociales que surgen en el seno del mismo pueblo, también con el mismo fin, ha
sido la constante en toda la historia de la humanidad. En esta lucha constante
es como han surgido pueblos nuevos y otros han desaparecido, es como unos
pueblos se han hecho poderosos y otros han sido vencidos por aquellos y es como
dentro de los mismos pueblos han surgido diferencias hasta abisales entre los
que tienen y los que no tienen, por lo que, no nos hagamos, el “progreso” no es
para todos. |