Artículo publicados en el diario Síntesis por: Miguel Santiago Reyes Hernández Para
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Publicado en Síntesis el 24 de Agosto del 2001 OTLAIMANTIC COMO LOS CHANGOS Camilo Estrada Luviano Es conseja popular que los changos siempre imitan a los humanos,
repitiendo todo lo que éstos hacen y sin pensar, es obvio, en lo que hacen. Si
esto fuera cierto, los changos o monos lo que estrían haciendo es simplemente
poniendo en acción lo que su limitada “inteligencia” les permite, por eso es
que no piensan en lo que hacen, pues ellos no han llegado al grado de
consciencia del ser humano. Pero cuando éste, el Hombre, sea hombre o mujer, se
comporta como los changos lo que tenemos enfrente es un acto de doble
perversión, porque el humano sí sabe lo que está haciendo y por lo tanto se
está comportando como chango sabiendo lo que está haciendo y vuelve a haber
perversión cuando renuncia a comportarse como humano y opta por comportarse
como chango. Esto viene a cuento si vemos la actitud que toman algunos medios
de comunicación masiva y más en concreto algunos dizque profesionales de la
comunicación en torno a las declaraciones de Vicente Fox. Éste es un hombre
rico que, como todos los ricos, no necesitó de ningún otro artilugio para
seguir siendo rico, ¡vaya!, ni los estudios universitarios, que sí los hizo, le
hacían falta para seguir siendo rico sin tener que trabajar y si trabajaba era
para aumentar su caudal y no para poder comer, tan así es que hasta se daba el
lujo de “tener buen corazón”, de ser “buena gente”, porque, como dice el dicho
popular, ¡qué quieres que un pobre te dé por mucho amor que te tenga! Cuando
llegó el momento de que los empresarios tomaran el timón, que los políticos
dejaran de hacerse ricos y empresarios con la política y se invirtieran los
papeles, Fox y Quesada estaba que ni mandado a hacer, Clouthier ya lo había
intentado antes y su fin todavía está sospechoso, así que a Don Vicente no le
pasaría eso; ya era tiempo de cambiar los papeles, así lo habían dispuestos los
amos del norte y él llenaba todos los requisitos, ¡hasta empleado cocacolero
había sido! así que había que fabricarle todo un “look”, como si fuera el
vaquero Marlboro, pero mexicano. Y se la fabricaron aprovechando fariseicamente
todas las ventajas que él tenía. Era de un rancho guanajuatense, había que
hacerlo hablar como un campesino. Que el rancho era de los Fox, que él era
propietario y no precisamente un peón del rancho carecía de importancia, lo
importante era hacer “un producto que se venda” -dirían los especialistas en
Marketing-, él conocía el pueblo y de eso se tenía que ufanar sin decir que lo
conocía “desde arriba”, como patrón, de eso nada, sino que debería hablar con
todo el folclorismo posible aunque en él vayan tonterías que en caso de los
jodidos son frecuentes porque pobreza e ignorancia van de la mano. Pero este no
es el caso de Vicente Fox y Quesada. Para el “folclorismo foxiano” esto es
llanamente un instrumento perverso utilizado por él, siguiendo las
instrucciones de sus asesores, para seguir dando atole con el dedo a los
millones de muertos de hambre de México como si con eso el hambre de ellos se
acabara y sus múltiples necesidades se vieran satisfechas y no, como realmente
sucede que toda la inconformidad y desesperanza vaya creciendo hasta el grado
de explotar, como va suceder más temprano que tarde y más pronto si el mismo
gobierno sigue echándole leña a la lumbre. Que Fox haga como que no existe la lucha de clases y pretenda que el
ser presidente de la República significa ser el presidente de todos los
mexicanos -como si todos fuéramos iguales- es lo que como representante del
gran capital debe hacer, pero que los comunicadores le sigan el juego
repitiendo los mismos dislates que dice y celebrando los que hace es actuar
como los changos y con esto es faltarse al respeto porque en un país dividido
en clases sociales, unos, los menos, los dueños del capital, tienen todo y los
otros, la gran mayoría, están sumidos en la pobreza y la miseria y el
presidente de la República por mucho que la ley diga que es el presidente de
todos los mexicanos, lo es sólo y únicamente de los dueños del capital y se
ocupa de los pobres solamente para, o contener sus protestas o reprimir sus
inconformidades y, en el mejor de los casos, retrazar los estallidos sociales.
Esto es lo que hemos visto desde hace décadas y no ha cambiado con Fox. Ahora
bien, si se coincide con él, así hay que decirlo y no hacerle al chango porque
en vez de eso le están haciendo al porcino. |