Artículo publicados en el diario Síntesis por:

Mov. Est. ESPARTACO

Camilo Estrada Luviano

Miguel Santiago Reyes Hernández

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Publicado en Síntesis el 16 de Noviembre del 2001

YOHUALA TONALTZIN

 

 

CONCLUSIÓN INEVITABLE

Camilo Estrada Luviano

Las contradicciones del capitalismo en general se profundizan cada vez más en la etapa imperialista de él, etapa en la que estamos viviendo desde finales del siglo XIX y cuyas contradicciones trataron los gobiernos de los países imperialistas de solucionarlas de la manera más violenta en la primera guerra mundial y luego nuevamente, a mediados del siglo XX, por medio de la segunda guerra mundial, aliados a las fuerzas de su enemigo mortal, la Unión Soviética. Los imperialistas trataron de que Adolfo Hitler atacara primero y destruyera a la URSS y para esto, cedieron a las ambiciones nazis gran parte de Europa, incluyendo Francia. Pero Hitler tenía sus propios planes y, sólo cuando vieron que las pretensiones de él eran, primero acabar con Inglaterra, para no dejar enemigo en su retaguardia, fue cuando se percataron de que si no se le detenía podía realmente acabar con el capitalismo de los “países democráticos”, lo que, a la larga, significaría una amenaza real contra el propio capitalismo, no porque el capitalismo de esos “países democráticos” fuera menos irracional que el del Führer, sino, porque en aquellos países se trata de resolver los problemas sociales generados por él, primeramente por el camino de lo legislado y únicamente cuando las leyes resultan incapaces de contener las inconformidades de las masas, se utiliza la represión, pero como última medida, supuestamente. Y cuando se le quiere arrebatar algo a otro país, de entrada, se instrumenta toda una parafernalia propagandística para engatusar a la opinión pública, con el fin de enmascarar sus verdaderas intenciones y así obtener su consenso de ella, iniciar las hostilidades contra el, ahora ya fabricado, “enemigo de la patria, o de la paz, o el demonio mismo”; en cambio el nazismo se presentaba agresivo por definición y, además excluyente, también por definición, con el pretexto de la superioridad aria, para arrebatarle sus bienes al grueso de la población que los tuviera, mas eso se puede hacer con métodos más sutiles y que dan mayor margen de maniobra y exacerban menos la oposición la cual, puede, en su caso, llegar a la rebelión que puede, en ciertas circunstancias, amenazar al mismo capital y su sistema. Por eso había que vencer a Hitler y al nazismo, no porque realmente ellos fueran democráticos como ellos mismos se autoproclamaban.

Ya han pasado varios decenios desde que terminó la segunda guerra mundial y ahora, poniendo sólo un ejemplo, tenemos que los judíos le hacen a los palestinos exactamente lo mismo que Hitler les hacía a ellos; sólo los israelitas no se proclaman racialmente superiores a los palestinos, pero sí alegan su derecho a su espacio vital, tal como lo hacían los nazis en su tiempo.

La agresión contra los países socialistas se ha llevado de manera sistemática hasta que, junto con los traidores internos mas que con la oposición interna, lograron acabar con casi todo esos países, liberándolos, dizque de la opresión comunista y ahora en esos países, en vez de la felicidad prometida hasta la saciedad, existen millones y millones de gentes viviendo en la miseria junto con ricos, inmensamente ricos, que se hicieron tales casi de la noche a la mañana, cosa no-vista mas que entre los piratas y bandoleros asaltacaminos. La mafia legalizada en nombre de la democracia y la libertad. A Cuba, la indoblegable y el mayor ejemplo de dignidad de todo un pueblo que nos hace sentir orgullosos a todos, le han impuesto los ladrones más grandes de todos los tiempos, los yanquis, un bloqueo total desde hace más de cuarenta años.

Los carniceros, actuales gobiernos de los “países desarrollados”, Inglaterra, España, Alemania, Francia, Italia, Japón y hasta Rusia, encabezados por el cínico de los cínicos, el gángster Bush, presidente de los EUA, está llevando a cabo una masacre contra un pueblo al borde de la extinción como tal. Y esto está sucediendo hoy, hoy, hoy, con el cobarde y vergonzante apoyo de la mayoría de los gobiernos del mundo y, quizá algunos gobiernos no digan nada por impotencia, pero el que calla otorga.

Todas estas atrocidades se llevan a cabo en nombre de la democracia y la libertad y para alcanzar una paz duradera siendo que ahora hay más guerras en el mundo que en el período de la llamada guerra fría, cuando, proclamaban los imperialistas, existía el peligro del comunismo.

Este es el mundo que puede hacer la democracia burguesa. La libertad es para unos muy pocos. Para la inmensa mayoría de la población mundial es el hambre y hasta la miseria y frecuentemente la muerte. Así, ante este mundo que el capitalismo es capaz de dar, hablar de la democracia en general es caminar junto con los imperialistas haciendo cuando mucho caridad a los pobres. Esos “revolucionarios democráticos” morirán con la conciencia tranquila y, quizá se vayan al cielo, pero aquí en la tierra están ayudándole muy bien a la burguesía a idiotizar al pueblo para que no se rebele contra ella. La democracia tiene apellido y quitárselo es traición y punto.

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