Artículo publicados en el diario Síntesis por:

Mov. Est. ESPARTACO

Camilo Estrada Luviano

Miguel Santiago Reyes Hernández

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Publicado en Síntesis el 15 de Noviembre del 2001

YOHUALA  TONALTZIN

 

 

 

LENIN  EN  EL  SIGLO  XX / III

Camilo Estrada Luviano

La instauración de la dictadura del proletariado es condición indispensable para el triunfo definitivo de él y para que este triunfo no le sea escamoteado nunca. Dicha fase de la dictadura del proletariado abarca tanto, cuanto tiempo se necesite para desarrollar las fuerzas productivas a tal nivel que la sociedad tenga capacidad de producir todos los bienes necesarios para la satisfacción de las constantemente crecientes necesidades de todos y cada uno de los miembros de la sociedad, es decir, para la instauración del comunismo. Pero el comunismo no puede ser instaurado en un solo país, el comunismo es universal. Sería una aberración pensar que una porción, por grande que fuera, de la humanidad, podría vivir en el comunismo mientras la otra porción, por pequeña que fuera, siguiera siendo una sociedad divida en clases sociales, donde una explotara al resto de la población. El comunismo es la fase que sigue al capitalismo y éste, al desarrollar las fuerzas productivas lleva a tal nivel la concentración del capital que cada día la producción es más social y su apropiación es cada vez más privada, es decir, cada día, le pertenece a menos personas, los más ricos de los más ricos. Esta contradicción es la que hace que el capitalismo cree a sus propios sepultureros, el proletariado.

Viendo en general el desarrollo del capitalismo se tiene que llegar a la conclusión que a este modo de producción lo destruirá la clase obrera para pasar al comunismo, pero esto no significa que forzosamente el capitalismo tiene que desarrollarse hasta dominar toda la faz de la tierra, porque entonces, ¿por qué no pensar que una vez cubierta la tierra de relaciones capitalistas éstas podrían seguir desarrollándose en otros planetas y así hasta el infinito? Con esto podríamos afirmar que el capitalismo es eterno. Brincos dieran los capitalistas si esto fuera así, pero la Historia nos cuenta otra historia.

Vladimir Ilich, Lenin, basándose en los planteamientos de Carlos Marx, analizó la correlación de fuerzas en Rusia y lógicamente llegó a la conclusión de que como con el desarrollo de las fuerzas productivas en las relaciones de producción del capitalismo se daría una agudización, cada vez profunda, de las contradicciones entre las clases sociales donde los desposeídos se irían empobreciendo, tanto de manera absoluta como relativa, y como la correlación de fuerzas en la lucha de clases en Rusia era favorable al paso al socialismo éste podía ser instaurado. Por eso su intransigencia en preservar la revolución soviética desde su nacimiento; el socialismo era posible en un solo país y él significaba el establecimiento de la dictadura del proletariado, porque, si bien, formalmente, el capitalismo tiene frente a sí todo el planeta donde desarrollarse, las consecuencias que él mismo produce, generan tales contradicciones sociales que son, precisamente, las clases sociales las que le pueden permitir o negar tal expansión y el interpretar correctamente la correlación de fuerzas existente en un momento dado, en un determinado país, es tarea de los teóricos de tales clases. Los burgueses lo hacen permanentemente, sacan sus conclusiones y obran en consecuencia. Por eso es que el capitalismo es una dictadura, la dictadura de la burguesía; es la burguesía, como clase dominante no sólo la que explota a los trabajadores, sino que también domina a la sociedad toda, llegando, incluso, a imponer sus valores como si fueran universales y esto es, precisamente, una dictadura. El proletariado, al tomar el poder tiene que hacer lo mismo; toda la población tiene que hacerse proletaria, cada uno de los individuos tiene que ser un miembro más de la clase de los trabajadores, ¿y la burguesía? Esa tiene que ser destruida como clase. Si ella no destruye al proletariado es porque sin él, ella misma no existiría, pero la burguesía no tiene ninguna razón de seguir existiendo, como clase social, una vez que sea derrotada por el proletariado y éste instaure su propia dictadura.

Esta conclusión leninista fue la que prevaleció en la firma de la paz de Brest-Litovsk y en la heroica defensa de la revolución durante la guerra civil que le siguió acompañada de la intervención extranjera, que se prolongó hasta 1922, porque, como el mismo Lenin escribió en 1920, “La propiedad privada fundada en el trabajo del pequeño patrono, la libre competencia, la democracia, todas esas consignas por medio de las cuales los capitalistas y su prensa engañan a los obreros y a los campesinos, pertenecen a un pasado lejano. El capitalismo se ha transformado en un sistema universal de sojuzgamiento colonial y de estrangulación financiera de la inmensa mayoría de la población del planeta por un puñado de países ‘adelantados’. El reparto de este ‘botín’ se efectúa entre dos o tres potencias rapaces y armadas hasta los dientes (Norteamérica, Inglaterra, el Japón), que dominan en el mundo y arrastran a su guerra, por el reparto de su botín, a todo el planeta”. ¿Qué más se podría agregar?

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