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Publicado en Síntesis el 21 de Noviembre del 2001 YOHUALA TONALTZIN CONCEPTO AVIESO Camilo Estrada Luviano La mexicana es una sociedad dividida en clases sociales. Si esto no fuera cierto estaríamos viviendo en la comunidad primitiva y tal cosa, creo, ni lo más cevallescos panistas se atreverían a afirmarlo por ser, a simple vista, un no rotundo. Pero como país, México es aún muy joven y como nación todavía no acabamos de cuajar, mas, como sea, todos decimos que somos una sociedad que está en busca de su progreso, como si éste fuera sinónimo de igualdad, justicia y muchas, muchas otras cosas más que son las que nos puede dar un sistema democrático, como el que tenemos. Sin
embargo, y sin entrar a precisar tantas lindezas mencionadas, nos detendremos
en una sola: la democracia. De ella se ha escrito más que harto, pero de
quienes lo han hecho, todos, o casi todos, por lo menos la propaganda oficial
actual e intelectuales a su servicio, nos hablan de ella como si fuera eterna y
el sueño inalcanzable y, de entrada, que sea el sueño inalcanzable es muy posible
que para muchos lo sea, pero de que sea eterna, eso sí es muy discutible. Quizá
por eso muchos de esos intelectuales marketineros, -de marketing-, hablan como
si la democracia de origen griego fuera la única y como si el resto del mundo
existiera sólo y únicamente a partir de lo que se ha llamado el mundo clásico. Ciertamente la palabra tiene raíces griegas y, por lo mismo, cuando se
inventó ella significaba algo que describía un hecho que se daba en las
ciudades-estado griegas, pero de ahí a que pueda representar algo fuera de la
situación histórica en que se formó es, para decir lo menos, un completo
despropósito, porque una cosa es que demos pueda significar pueblo y kratos
poder y otra que lo que era pueblo para los griegos de aquellos tiempos sea
lo mismo para nosotros. Las ciudades-estado griegas eran esclavistas y, por lo tanto, los
esclavos, al no ser personas, sino herramientas que hablaban, no podían ser
parte del pueblo. En la actualidad en México, por lo menos teórica y
constitucionalmente está proscrita la esclavitud, por lo tanto no existen
“no-personas”, sino, al contrario, todos los habitantes del país son, por lo
menos en letra constitucional, iguales. Esto nos obliga concluir que
democracia, al ser el poder del pueblo, en nuestro país significaría que todos,
absolutamente todos los habitantes de él, ejercen el poder, en cambio, entre
los griegos clásicos, el poder sólo lo ejercían los hombres libres mas nunca
los esclavos. Esto ya nos coloca en una situación aviesa, porque no es verdad que
en nuestro país sea todo el pueblo el que ejerce el poder, cosa que sí sucedía
en las ciudades-estado griegas, donde todos los hombres libres sí lo ejercían.
Los griegos sí reconocían, y usaban como tales, a los esclavos, en cambio en
México, como en todo país capitalista, todos los hombres son iguales, como si
no existieran diferencias socioeconómicas, generadas por el sistema de
producción y distribución imperantes, situación que es agravada por las rémoras
que la historia le ha heredado y que coloca a cada individuo en situaciones
diferentes; unos tienen todas las posibilidades y ventajas, otros tienen menos,
otros aún menos, la gran mayoría casi no tiene nada y una gran parte tiene
menos que nada. Ante esta situación, hablar de que existe democracia no puede sino
tener la intención de negar un hecho que todos sufrimos y que los dueños del
capital están empeñadísimos en negarlo, porque con ello niegan la explotación a
la que someten a los trabajadores y la expoliación que sufre el resto de la
población. Todo mundo es igual y libre, por lo tanto, cada quien tiene lo que
se ha labrado o heredado, las desigualdades son cosas inevitables pues son
producidas por el mercado y por el hecho de que los pobres no han sabido tomar
decisiones ventajosas o provechosas para ellos, pero esto se puede corregir si
los que están en desventaja deciden actuar racionalmente y aprovechan las
ventajas del mercado y evitan ser víctimas de las desventajas. Pero como, ante
esta situación, se puede argüir que quien no tiene, como dijo Perogrullo, no
tiene, y sus posibilidades de maniobra se reducen ipso facto, entonces se le
avienta a la cara el contrargumento de que pueden participar en la elección de
los que detentan el poder, los cuales, son sus representantes. ¡Sí Chucha! |