Artículo publicados en el diario Síntesis por:

Mov. Est. ESPARTACO

Camilo Estrada Luviano

Miguel Santiago Reyes Hernández

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Publicado en Síntesis el 14 de Septiembre del 2001

OTLAIMANTIC

 

 

 

CUESTIONABLE INSTITUCIONALIDAD

Camilo Estrada Luviano

 

Parece ser que en México todo es cuestionable. Lo único que no plantea ninguna duda es que todo lo que Vicente Fox y Quesada dice, es incuestionablemente mentira, son meras promesas hueras salidas de boca de un merolico rodeado de corifeos que no cantan mal las rancheras. Y esto no es producto de la indignación, sino simplemente es lo que se ve a diario y que de tanto verlo ya no espera nadie otra cosa que no sean “cuentos chinos” y palabras de Alicia, pero la de Carol Lewis, la del país de las maravillas. Sin embargo, México es tan tristemente México, -al que algunos han llamado país surrealista-, que el círculo de corifeos foxianos no solo abarca a los “Amigos de Fox ” y comparsas que los acompañan, sino que se extiende mucho más allá hasta llegar a terrenos “inconfensables”, porque entre ellos se encuentran hasta los de la oposición y éstos pueden estar ahí de segundas, terceras o calladas voces, bien sea por acción o por omisión, pero están, aunque si se les inquiriera al respecto lo negarían con un do de pecho.

El día que Fox rindió protesta como Presidente de la República, no llegó a “la más alta tribuna de la República”, sino que llegó a su muy particular fiesta saludando primero a sus hijos y todo siguió como si nada; luego en este republicano país, donde la sombra del masón Benito Juárez cubre casi toda la patria, Cristina Fox, en el recinto oficial donde sesionaba el Congreso de la Unión, le da a su padre nada menos que un crucifijo y todo siguió como si nada; en su recién primer informe de labores que debe rendir ante el ya mencionado Congreso de la Unión, el Presidente de la República, sintiéndose posiblemente Javier Alatorre o Paty Chapoy agradece a los televidentes el haberle permitido entrar a sus hogares y todo sigue igual, pero para que seguir, todavía nos quedan larguísimos cinco, nada menos que cinco años para seguir viendo todas estas majaderías y si acaso a algunos a los que todavía les queda un poco de rubor pueblerino dirán que no estuvo bien, que le faltó el respeto al Congreso, que bla, bla, bla, pero no pasará de allí que mientras el pueblo aguante se puede seguir haciendo lo que se quiera en una de las varias pistas en que está convertido el campo de las instituciones por obra y gracia, primero de los priístas, y ahora de los “Amigos de Fox” montados en esa burra vieja que se llama PAN,

La Suprema Corte de Justicia, integrada, supuestamente por los más probos hombres de la República y que han acumulados muchos años integrando su probidad y por simple fisiología, ya trabajan más lentamente que la juventud por lo que tardaron casi todo el tiempo que estuvo en vigencia el horario de verano para dictaminar que el Presidente de la República violó la Constitución al dictar un decreto para lo cual no tenía atribuciones, pero por lo pronto este verano tiene que terminar con el horario que rige aunque haya sido establecido un decreto anticonstitucional y, falta más, esto se refiere únicamente al Distrito Federal que fue el único que interpuso el recurso de controversia constitucional; a los estados no se aplica lo que estableció la SCJ, porque ellos no dijeron nada, así que allá, aunque el decreto sea anticonstitucional sí se aplica porque no interpusieron el recurso de controversia constitucional. ¡Y a eso le llaman que vivimos en un “estado de derecho”! Pero eso no es todo. Voces “autorizadas” (no sabemos por quién, pero autorizadas) han cantado de alegría, porque, por fin, en toda nuestra historia por primera vez el poder judicial se pronuncia contra un acto del Ejecutivo, como si esto fuera el haber llegado a Marte. Supuestamente en nuestro país existen tres poderes iguales y el que uno se subordine a otro, no deja de ser una aberración y no tiene nada para alegrarse de que salió de una situación aberrante, eso, guardando las debidas diferencias, es como el senador perredista Jesús Ortega, junto con todos los senadores de ese partido, al uncirse con Bartlett y Diego Fernández de Cevallos para aprobar la ya conocida como ley de los derechos indígenas, argumentaron que había que sacar lo que se pudiera, como quien dice “peor es nada”. Pero ante el avasallamiento del Legislativo por Ejecutivo que la SCJ diga estuvo mal y que esto sólo se aplica para el inconforme, no para todos, y para la próxima vez, que no vuelva a suceder. Eso que sea proclamado como un signo de independencia de los poderes y como signo de que vamos avanzando a lo que debe existir desde hace casi siglo y medio es casi como aceptar aquello que dice nuestra gente que el que nace pa’ buey hasta la coyunda lambe. Que los panistas lo celebren es normal, que los priístas no digan casi nada también puede pasarse, pero que los perredistas no digan casi nada, eso sí es el colmo, ¡no que ellos sí tienen un proyecto de nación diferente al de Fox!

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