Artículo publicados en el diario Síntesis por:

Mov. Est. ESPARTACO

Camilo Estrada Luviano

Miguel Santiago Reyes Hernández

Anterior

Siguiente

Inicio

Para comentarios e informacion, puedes mandar un e-mail a
[email protected]

Publicado en Síntesis el 11 de Mayo del 2001

Xi Itziltia, Otlaimantic

 

 

LOS EMBROLLOS DE PABLO GÓMEZ / V

Camilo Estrada Luviano

Pablo Gómez Álvarez fue dirigente de los autoproclamados comunistas mexicanos. Esto significa que era dirigente revolucionario y de revolucionarios comunistas, diría perogrullo, no de revolucionarios burgueses, porque no estamos en el siglo XIX, sino que estábamos en el XX; y el objetivo de los comunistas es la toma del poder por el proletariado para establecer su dictadura, cambiando la dictadura de la burguesía por la de él con el fin de acabar con la explotación del hombre por el hombre lo que a su vez implica, forzosamente, acabar con la burguesía no físicamente, sino como clase social. El ser tal dirigente significaría que Pablo Gómez Álvarez dirigía a izquierdistas revolucionarios y no sólo a dizque gente de izquierda, pero de la mano. Uso el condicional porque el proletariado mexicano de hecho siempre fue, como lo afirmó José Revueltas, un proletariado sin cabeza.

Pero cuando Pablo Gómez tomó la estafeta de manos de Martínez Verdugo el PCM ya tenía tiempo de haber superado a su maestro, el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) del cual fue incondicional en los sesenta cuando se dio la gran discusión en el movimiento comunista internacional que llevó a una gran división al interior de lo llamados partidos comunistas, y lo superó porque le ganó la carrera en el distanciarse, cada vez más, de los principios merxista-leninistas y así el PCM se hace francamente “antiestalinista” y de ahí a hacerse democrático no le queda más que un paso y lo dieron abjurando hasta del nombre de Partido Comunista Mexicano y se transforma en Partido Socialista, cuando la diferencia entre comunistas y socialistas está bien claramente establecida en el muy famoso “Manifiesto del Partido Comunista” de Marx y Engels, pero ahora, ellos ya se decían modernos, antidogmáticos, etc. Menos mal que no dirigían casi a nadie, porque el PCUS, que sí dirigía todo una unión de países, ya estamos viendo a lo que los llevó: a hacer que los así llamados “nuevos rusos” hayan hecho en dos años una acumulación de capital que a los ingleses les llevó más de dos siglos.

Con esta trayectoria tan revolucionaria no es de extrañar que el excamarada Pablo Gómez haya dicho en el multicitado acto conmemorativo del PRD: “Nosotros somos la respuesta al viejo sistema, al Partido de Estado, a la antidemocracia convertida en sistema. Nosotros somos la respuesta a las aspiraciones que durante decenios, y a través de numerosos movimientos democráticos, se fueron gestando en el alma del pueblo mexicano”. Es de imaginarse que el exdiputado y también exrevolucionario Gómez Álvarez ha de pensar que dejó de ser comunista para ser socialista porque en los países socialistas existía un Partido de Estado, y que también dejó de ser comunista, porque el comunismo, como decían los imperialistas en la guerra fría, era la antidemocracia convertida en sistema, pero, entonces, siguiendo esta lógica embrollesca o pablogomezca, los regímenes priístas fueron comunistas y él sigue sintiéndose revolucionario precisamente porque continua dando la misma lucha, pero ahora con verdadera vocación de poder. Eso de la vocación de poder ni quien lo dude. ¡Vaya que sí ha vivido del presupuesto por algunos años! Quizá por eso es que habla el mismo lenguaje que los amalios y los chuchos.

Y pensar que el Subcomandante Marcos llamó hace no mucho al no ajuste de cuentas con la izquierda. Pero hay muchos que se dicen de izquierda y no son más que simples pablogómez que para encontrarle lo izquierdoso, en el verdadero sentido histórico de la palabra, hay que ser, posiblemente arqueólogo o adivino. Es preferible seguir siendo premoderno que llegar a esos excesos de democratismo en donde se confunde la lucha de clases con la lucha por las curules para luego votar foxianamente, que, aclaremos Pablo Gómez no lo hizo, pero sí otros de sus congéneres. Con ellos, más que unirse, hay que pintar su raya. No confundamos el desarrollar la teoría y la práctica revolucionaria marxista-leninista con el renegar de ella a nombre de la lucha por la democracia porque cabría preguntarse ¿hay democracia sin apellidos?

[email protected]

Hosted by www.Geocities.ws

1