Artículo publicados en el diario Síntesis por: Miguel Santiago Reyes Hernández Para
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Publicado en Síntesis el 10 de Mayo del 2001 Xi Itziltia, Otlaimantic LOS EMBROLLOS DE PABLO GÓMEZ /
IV Camilo Estrada Luviano Por si alguien tiene alguna duda del chaquetazo de Pablo Gómez Álvarez, él mismo, en el multicitado discurso que pronunció el 5 de mayo de 2001, en el acto conmemorativo del XII aniversario de la fundación del PRD dijo: “Si observamos la situación de América Latina, que son los países más parecidos al nuestro, observamos que México es la nación en la que había que renunciar a muchas cosas a favor de la unidad, que la unidad era parte fundamental de las claves para desarrollar una fuerza democrática y popular capaz de ser de masas, capaz de ser de millones. Cuando se convocó a la constitución del PRD no se llamó sólo a los grupos de izquierda, se llamó a las fuerzas democráticas y populares que existían a lo largo y ancho del territorio nacional, muchas de las cuales nunca se habían organizado en un partido político” (Ibid). El proletariado está formado por
millones y es la única clase capaz de liberar de la opresión y la explotación a
todos los demás estratos de la población. Pero la historia del movimiento
obrero mexicano ha sido en especial tortuosa, ya porque desde Carranza él fue
dirigido contra los campesinos e indígenas, que son sus aliados naturales y,
una vez terminada la guerra civil, conocida como Revolución Mexicana, la clase
obrera empieza a ser organizada por los mismos jefes del Estado mexicano que
desde antes de la citada guerra representaba al capital y en parte por
activistas que más que representar al obrero moderno que se empezaría a formar,
representaba más bien a artesanos y pequeños productores, que por sus muy
peculiares intereses, de hecho ideológicamente, estaban más cerca de os
intereses de los capitalistas que empezaban a dominar el nuevo México que de su
propia clase. Tan es así que el Partido Comunista Mexicano no supo interpretar
bien lo que Lázaro Cárdenas significaría para la historia del capitalismo en
México ya no digamos la bochornosa, por no usar palabras más adecuadas, derrota
de los comunistas por el ya bien muerto, pero nefasto Fidel Velázquez que
inició un nuevo corporativismo que respondía a intereses más acordes con los
tiempos que corrían que el corporativismo de Morones, pionero de estas lides.
El trabajo que tenía que llevar a cabo el Partido Comunista era titánico y
requería de gentes con una convicción casi religiosa ante las cambiantes
condiciones del país que pasa de ser un país productor de materias primas, en
lo fundamental, a tratar de empezar un proceso de industrialización que se
enfrentaba con otra economía más desarrollada, la gringa. Hubo un respiro
durante la segunda guerra mundial, pero este impulso pronto se agotó y, en
cambio los vecinos del norte siguieron desarrollándose más rápido que México,
simple y sencillamente porque habían empezado antes; ellos no duraron más de un
siglo en definir, por fin, cuál sería el camino a seguir además de que se
iniciaron como colonias en el sentido romano de la palabra y no como colonias
en el sentido que generalmente se le da en los libros de texto y,
desgraciadamente, aunque hubo grandes y heroicos luchadores, el PCM casi nunca
estuvo a la altura de las necesidades de la clase obrera. Si a esto agregamos
que a medida que el capitalismo avanzaba con toda su cauda de corrupción y, no
se puede negar, de aumento del nivel de vida, en este partido casi siempre
militó más bien gente con ideales aparentemente revolucionarios pero que
seguían respondiendo a los intereses de la llamada pequeña burguesía, bien
fueran artesanos o intelectuales pero, los obreros eran dirigidos por
militantes de otros partidos mas que del PCM amén de que la mayor parte de la
clase obrera se encontraba corporativizada al Estado al más puro estilo
fascista. Pero todos estos hechos no significan que el deber de los comunistas
cambiaran; los dizque comunistas, que mejor eran peces o pescados (por eso del
pe – cé), fueron los que poco a poco cambiaron sus objetivos en lugar de tomar
el toro por los cuernos que significaba entregarse de lleno a la lucha de
clases, a la revolución; pero ésta significa grandes sacrificios que no estaban
dispuestos a realizar y así es como el excomunista Pablo Gómez habla como lo
haría el Ingeniero refiriéndose a la convocatoria a la constitución del PRD,
Pero Cuauhtémoc Cárdenas nunca fue pescado y Pablo Gómez no sólo lo fue, sino
que fue su dirigente y delfín de Martínez Verdugo. ¡Que los burgueses
nacionalistas aglutinen a los comunistas da gloria a aquéllos, pero tiene que
faltarles vergüenza a éstos para que lo presuman! |