Artículo publicados en el diario Síntesis por: Miguel Santiago Reyes Hernández Para
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Publicado en Síntesis el 14 de Mayo del 2001 Xi Itziltia, Otlaimantic Uso alcahuete de la palabra
“Izquierda” / I Camilo Estrada Luviano Como el idioma es obra de los pueblos es, asimismo, un ente vivo, en cambio permanente. Algunas palabras entran y salen, otras entran solamente de manera temporal, algunas más, entran, luego salen para después volver a entrar y no siempre con el mismo significado, otras más se forman o entran con un determinado significado y comienza éste un cambio, dándose así, una coexistencia de significaciones que, en ocasiones únicamente se evita el conflicto de comprender, por el contexto en que se utiliza. Por esta razón, en el título de este artículo, no utilizamos la palabra celestino en vez de alcahuete, porque, si bien en los diccionarios actuales celestina significa alcahueta, aquella palabra, en el siglo XV no tenía la carga peyorativa que ésta tiene hoy en día y, es nuestro propósito, recalcar no tanto lo peyorativo, sino con él enfatizar que se abusa del significado de las palabras para el muy deshonesto propósito de dar gato por liebre. Izquierda es, diría perogrullo, lo que no está a la derecha. ¿A la derecha de qué o de quién? Históricamente fue utilizada esta palabra durante la revolución francesa para calificar a los radicales y a los no radicales en relación con la presidencia de la mesa de debates y así quedó. Actualmente se utiliza como si la vida en general fuera un debate permanente y el fulcro fuera tal o cual discusión, cuestionamiento, punto de vista, o, en política, como si los planteamientos del gobierno o los órganos de éste, fueran ese punto central. Con esto se da manga ancha para que todo mundo pueda ser calificado de derecha como de izquierda, según sea quien haga la calificación de marras. Esto es totalmente normal en cualquier idioma. En este caso lo que tenemos es un conflicto de uso y significado de una palabra. Pero una cosa es este conflicto y
otra el uso pervertido que se haga de él, lo que lo convierte en marrullería,
en el mejor de los casos y vil trampa para ocultar otras intenciones, en el peor.
Izquierda, por lo menos entre los que nos consideramos de izquierda, no es
sinónimos de revolucionario y el hecho de que en México se use la palabra
revolución hasta para designar las fodongueces de la gente, no da derecho a
pretender la existencia de la sinonimia entre estas dos palabras. Esto además
de ser ignorancia es estupidez. Pero, como siempre hemos dicho, en política no
hay pendejos, así que esta pretensión es simple y llanamente mala leche, como
dice la chusma, a la que a la que se le quiere dar atole con el dedo, cuando,
por ejemplo, muchos de los expescados (quienes fueron militantes del
autollamado Partido Comunista Mexicano, que de comunista sólo tuvo el nombre),
se dicen revolucionarios y, por lo tanto, de izquierda cuando, en los hechos,
están militando en la izquierda pero de la burguesía El deber de los comunistas
están muy claramente expuestos en el muy conocido Manifiesto Comunista. En
cambio, el deber de los de la izquierda sabrá dios cual será. Por eso era muy
válido que, el ahora casi finalista, José López Portillo se negara a aceptar lo
que él llamó geometría política. Así
quedaba libre públicamente de cualquier obligación aunque privadamente
estuviera, sin duda alguna, obligado a defender los intereses del capital en
general y, muy específicamente, los intereses del gran capital. De igual forma,
la respuesta que Cuauhtémoc Cárdenas da a Mireya Cuéllar cuando le pregunta:
“¿Qué es ser de izquierda en México en este momento?” Y él le responde: “Me
parece que lo más importante en el PRD hubiera sido desde un principio definir
qué se entiende por izquierda, por eso cuando se plantea este asunto de las
definiciones geométricas digo que esto no nos lleva a ninguna parte, que lo
importante es definirse en función de contenidos. Par mí, el PRD debe ser un
partido que se proponga el rescate y la defensa de la soberanía; se oriente
principalmente a la solución de los problemas de la gente, del pueblo, como
elevar sus condiciones de vida y, también, que busque profundizar los cambios
democráticos, que no sólo deben darse en el terreno electoral sino el económico
y social. El partido debe trabajar para darle vigencia a lo que es el valor
fundamental de la democracia, que es la igualdad. Abrir oportunidades de
mejoramiento, de acceso a la educación, a la salud; que haya un mejor reparto
de la riqueza pública. Estas son para mí las luchas del PRD, y si eso lo ubica
en la izquierda, pues entonces estamos en la izquierda, que es fundamentalmente
una mayor atención a las cuestiones de orden social” (La Jornada, 24/IV/01).
Esto es honestidad no chambismo político como el de muchos expescados que son
de esta izquierda, pero quieren que se piense que son marxistamente
revolucionarios, es decir,
revolucionarios modernos. |