Artículo publicados en el diario Síntesis por: Miguel Santiago Reyes Hernández Para
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Publicado en Síntesis el 4 de Mayo del 2001 Xi Itziltia, Otlaimantic OTRA FOXIADA DE
JULIO FRENK Camilo Estrada Luviano Cuando alguien acepta un determinado empleo tiene
que cumplir con él sin importar las condiciones en las que se labore; si éstas
no son las adecuadas ni la paga es suficiente, eso no tiene que influir en el
desempeño de las tareas que se tienen que cumplir ya que al aceptar el empleo
se acepta al mismo tiempo cumplir con lo que el patrón señaló que hay que
llevar a cabo; si las condiciones materiales en que lo ponen a uno a laborar
están tan deterioradas se hace lo que se puede por cumplir al máximo y si las
demás condiciones son muy adversas, entonces o se cumple en ese ambiente o se
renuncia. Esto es lo que implica una relación de empleo desde el lado del
laborante; desde el otro lado, el del jefe o empleador, por lo pronto, no viene
al caso hablar de ellos. Sin embargo esto también se refiere a simples mortales
que se emplea, no a aquellos seres divinos que andan en el terreno del poder
presidencial, porque en este caso, este individuo no se ha alquilado, no ha
vendido su fuerza de trabajo, sino que ha aceptado y agradecido el honor de colaborar con el señor presidente, -constitucionalmente
no existen señores, sino ciudadanos-, pero así se dice en México. Sin embargo, cuando se trabaja, aunque sea a las
órdenes de Dios, se tiene que hacer lo que se ha estipulado en el compromiso,
máxime cuando éste, no es con el Tlatoani sino con lo que marca la ley. Así,
los miembros del gabinete, por muy Secretarios de Estado que sean, tienen la
ineludible obligación de cumplir con lo estipulado por la ley y ésta en ningún
lugar marca que ellos tengan la obligación de andar afanándose para sacar
adelante los dislates que proponga el Presidente de la República, pero eso es
lo que ha andado haciendo el pomposo Secretario de Salud con lo del reformón de Fox. Hasta ahorita mas que
el responsable de la atención de la salubridad de la población ha parecido un
gran activista de la campaña propagandística que los expertos foxianos, sin
reparar en gastos, han echado a andar para vender
bien la idea de que
beneficiando a los ricos se apoya a los pobres. Pero, apenas recién, el gobierno sudafricano le ganó
la batalla legal a las empresas farmacéuticas transnacionales, encabezadas por
la inglesa Glaxo, que se oponían a que en dicho país se produjeran medicamentos
baratos contra el VIH (quizá Frenk prefiera llamarle HIV, que es lo mismo, pero
en inglés) y, casualmente, en nuestro continente el único gobierno que se ha
atrevido a producir los medicamentos para combatir el VIH que las
transnacionales no producen en el país, sino que se importan por lo que salen
más caros, es Brasil y estas transnacionales ahora van contra él. Pero Brasil
es un país americano y serán las compañías gringas, no las inglesas, las que
encabecen esta lucha contra la vida de los infectados con el VIH para mantener
sus altísimas ganancias. Es obvio que demandarán al gobierno brasileño y no a
todos y cada uno de los así llamados portadores
o seropositivos. El triunfo de la lucha del gobierno sudafricano quizá
frene un poco a estos buitres voraces, pero, como esto está un poco remoto y
dentro de poco es casi seguro que tendremos esta noticia en los medios, nuestro
foxiano secretario Frenk se está adelantando a los hechos y, también casualmente,
el solícito, para los gringos, Dr. Frenk, anuncia que la SSA y la empresa
farmacéutica MSD (Merck Sharp & Dohme) han suscrito un convenio en el cual
la citada empresa se compromete a surtirle a la SSA sus antirretrovirales
Crixivan (Indinavir) y Stocrin (Efavirenz) con un descuento de 80 y 82 por
ciento respectivamente, según nota de Carolina Gómez Mena publicada en La
Jornada de 28/IV/01 La soberbia, inherente a todo tecnócrata, les hace
pensar a éstos que todos los demás humanos, -si es que lo somos para ellos-,
somos incapaces de pensar; esa excelsa actividad los dioses la tienen reservada
única y exclusivamente para ellos. Por eso, el mercadotecnista Frenk supone que
nadie notará sus afanes por ponerle a las empresas transnacionales de USA el
sombrero antes de salir el sol. Lo veremos con toda seguridad y nitidez muy
pronto. |