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Mov. Est. ESPARTACO

Camilo Estrada Luviano

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YOHUALA  TONALTZIN

 

 

 

HATAJO  DE  MENTIRAS / V

Camilo Estrada Luviano

 

El fuero legal sirve, o debe servir, para garantizar plenamente que los que gozan de él puedan cumplir, -y cumplir bien-, la tarea encomendada por la ley, pero no hace a su beneficiario inmune a la acción de la misma ley. Esto sería un absurdo, sería nulo de origen porque no se puede aprobar una ley que nulifique la ley. El fuero militar se refiere única y exclusivamente a la vida de las Fuerzas Armadas. Es una legislación que rige la vida de los militares en el cumplimiento de sus deberes como tales, pero el ser militar no significa que deja de ser humano, aunque el sistema capitalista necesita que lo deje de ser, mas sin embargo todavía no se ha logrado fabricar íntegramente un ciborg, éstos existen sólo parcialmente, como por ejemplo el individuo que porta un marcapaso implantado; el cerebro todavía no es cibernético y, estoy seguro, nunca lo será. Los ciborg completos, un “humano” totalmente cibernético sólo existe en las mentes muy comerciales y calenturientas de los productores holywoodenses y en algunas mentes creadoras de ciencia-ficción.

Pero el capital no es capital si no genera ganancia y ésta no es otra cosa que el trabajo no pagado al obrero, sea del campo o de la ciudad. En otras palabras, el capital existe sólo si explota a los trabajadores y dicha explotación implica que al trabajador se le haga cada vez más productivo, es decir, que produzca más en menos tiempo, generándose de ese modo el desempleo lo que significa que los trabajadores, a medida que se desarrolla el capitalismo se van empobreciendo cada vez más a la par que el capitalista se va enriqueciendo hasta grados inconcebibles, significando esto sudor, hambre, y sufrimientos inenarrables de la clase trabajadora. Todo esto significa que la clase de los patrones necesita, como la planta el suelo y el agua, las así llamadas “fuerzas del orden”, entre las cuales las de élite, las de mayor “catego”, son los soldados, el ejército.

Por supuesto, el capitalismo se ha ido desarrollando por regiones en el mundo y así, en los países donde éste se ha desarrollado más, se ha protegido, primeramente y luego se ha ido expandiendo y si los vecinos no se han dejado, bien porque ellos también tienen las mismas ambiciones o simplemente porque no acepten la agresión, entonces esos países, nos dice la Historia, han llegado inclusive a provocar guerras mundiales y para estos menesteres les son indispensables los ciborg y los han hecho constantemente. En tiempos pasados se les llamaba, no hacerlos ciborg, sino lavarles el cerebro., Los gringos hasta han tenido la desfachatez de, incluso, realizar y divulgar videos de cómo “fabrican las máquinas de matar” partiendo de un ser humano. Esto mismo ha pasado en México, claro que a nivel de país subdesarrollado y tercermundista y en lugar de salir “máquinas de matar” han salido soldados que matan a quien le ordenan y cuando alguno se revela, por su propia sensibilidad o, debilidad, dirían ellos, se le da de baja (?). De esto los guerrerenses tienen mucho que contar de los años de la guerra sucia y lo dirían desinhibidamente si no tuvieran el pánico que les han sembrado no con simples cuentos de terror, sino en carne propia.

Para fortuna nuestra, por un lado, el ejército mexicano no es igual a las fuerzas armadas gringas. El ejército mexicano nunca ha invadido ningún país, aunque últimamente Jorge W. Castañeda propuso que se le embarcara en la aventura de su tocayo y amigou Bush, pero esperemos que no pase de eso, de una simple estupidez dicha por un “veleta ideológica” como lo es el secretario mencionado. Pero más de un gorila local se ofenderá por lo dicho y esgrimirá el sonsonete de que “se denigra al ejército” cuando se dicen las cosas tal cual son. Por otro lado, el ejército mexicanos está formado por soldados de paga y éstos en un país capitalista produce lo dicho lo que, aunado a la perversión que se le ha dado al fuero militar, como si él fuera carta blanca para pisotear los derechos de quien sea y como si ser soldado significara impunidad por el puro hecho de serlo, da para poder sospechar de la presencia de militares en asesinatos como el de la dignísima abogada, defensora de los derechos humanos, Digna Ochoa que, ya lo veremos, tampoco se resolverá porque, no vaya a ser que se toque a los intocables. ¿Intocables?, ¿por qué? Si ni las armas son de ellos, son del pueblo, les guste o no, y a él deberían servirle.

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