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Mov. Est. ESPARTACO

Camilo Estrada Luviano

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YOHUALA  TONALTZIN

 

 

 

HATAJO  DE  MENTIRAS  / IV

Camilo Estrada Luviano

 

Aunque nos repugne, vivimos en país donde los capitalistas son los que determinan todo el tipo de relaciones que debemos tener y, claro, también son también ellos los que imponen sus valores a la sociedad toda. Sólo, -y esto nos salva como nación-, sólo algunos intelectuales asumen su papel histórico al ser críticos de todo lo que les rodee sin que esto signifique que estén siempre en contra de todo, pero, salvo estas honrosísimas excepciones, en general, la burguesía es la que impone todos sus valores morales, incluyendo sus prejuicios, en ocasiones disfrazados, pero casi siempre, descaradamente, labor en la que las iglesias son de gran ayuda. Sin embargo la gran mayoría de los que, se dice, hacen o forman opinión se doblegan y, muchos hasta se hacen genuflexos, ante el signo de pesos. Esto, obvio es, facilita toda la labor de manipulación que los patrones ejercen sobre el resto de la población y la facilita porque los comunicadores se convierten en propagandistas y los críticos en panegiristas, si no es que en francos lambiscones, haciendo de nuestro pueblo, un pueblo desinformado, ignorante, que es la única manera de manipularlos, porque ningún pueblo es idiota para que se deje manipular por puro gusto.

En este cuadro tenemos ese sector de intocables que son los militares. Los han hecho intocables toda es laya de gente que mencionamos, porque nadie tiene por qué ser intocable si es que vivimos en una república, aunque sea burguesa. El ejército es sostenido con dinero del pueblo y por lo tanto a él le debe rendir cuentas, supuestamente a través de sus representantes, pero como éstos casi todo el siglo pasado, –y con antecedentes anteriores-, se han encorvado ante el amo del dinero, estos señores armados, los militares,  como que se les ha olvidado que si están armados es gracias al sacrificio del pueblo y no es para que pisoteen sus derechos humanos, ahora tan en boga, sino, supuestamente para que le sirvan a él. Pero, si los supuestos representantes del pueblo han cedido su soberanía, cómo la prepotencia no podría  solazarse entre aquellos que pueden disponer de la vida de los demás si no tienen quien les pida cuentas. Además los altos mandos militares, al  tener altos ingresos y vivir en un país capitalista pueden entrar también, como cualquier otro ciudadano, a los negocios, hasta con ventajas por su muy particular situación y, por eso mismo, entrar a formar parte del grupo de los mandones. Son los altos mandos que tienen más dinero los que han acumulado más poder, porque así debe ser en el sistema que vivimos.

El decir que Fox es rehén de esos altos mandos poderosos es un despropósito y en ocasiones puede que sea hasta un desatino, porque Vicente Fox y Quesada, como presidente que es, es el presidente de los poderosos y a ellos sirve, diga lo que diga. Sus acciones así lo han demostrado en este, más que suficiente, su primer año de gobierno. Los enredos que nos cuentan entre los del poder civil y el militar y los ajustes de cuentas que se hacen entre ellos no es más que parte de la truculenta novela de las relaciones de la gente que detenta el poder, representantes de las clases dominantes. La división entre civiles y militares es artificial, ambos son burgueses y actúan como tales. La única diferencia es que los jefes militares están armados y lo están, porque han dispuesto del dinero de los impuestos, -que los generan única y exclusivamente los trabajadores-, lo que los hace, además de explotadores y ejecutores de las acciones que preservan los privilegios de su clase a la que pertenecen, los hace usurpadores de un poder que no es de ellos, sino de todos los trabajadores que son los que pagan su armamento, fuente de su poder mortífero. Y en esto, su Jefe Nato está involucrado igual que los militares, aunque sea civil, calce botas Marlboro y aunque ellas sean de charol.    

Como todo ejército debe ser regido por leyes especiales, para poder funcionar como lo que, teóricamente, debe ser, se conservó legal el fuero militar (el único que, teóricamente, existe en México, el de los “júniores” y muchos funcionarios, existe de hecho, pero no son legales. El de los legisladores está bien acotado por la ley, así que si lo esgrimen para justificar hasta el orinarse en la calle, es, hablando muy decentemente, un vil dislate). Este fuero militar ha servido para muchas tropelías y todo el pueblo humilde las ha tenido que aguantar.

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