Artículo publicados en el diario Síntesis por: Miguel Santiago Reyes Hernández Para
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Publicado en Síntesis el 8 de Mayo del 2001 Xi Itziltia, Otlaimantic LOS EMBROLLOS DE PABLO GÓMEZ /
II Camilo Estrada Luviano La convocatoria que lanzó
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano para fundar un partido político nuevo que luchara
contra toda la corrupción insultante del PRI, era en realidad una convocatoria
urgente que tenía que hacer un político honesto, comprometido con su patria,
para evitar una guerra civil, que el pueblo defraudado y estafado por la mafia
gobernante, estaba dispuesto a iniciar. Sus esperanzas de cambio habían sido
nulificadas. Y no podía ser de otra manera. El problema no era el PRI en sí
mismo, sino el capitalismo, como modo de producción dominante en nuestra
cotidianidad o, si gustan, en nuestra formación económicosocial CCS es un
revolucionario, pero un revolucionario burgués. Nunca ha sido comunista, lo que
no implica que no pueda llegar a serlo, porque con la honestidad que le
caracteriza y la consecuencia indiscutible de su actuar, que lo ha llevado a
cometer errores para otra lógica pero no para la de él, hace que se pueda
pensar así. Su llamado, difiriendo con Muñoz Ledo, quien actualmente anda con
Fox, fue patriótico en cuanto urgía no llegar a la guerra civil, primero,
porque una guerra es lo que menos desea nadie y, segundo, porque como andaba la
izquierda lo único que se podía esperar es que se presentara sólo una
convulsión social y en río revuelto,
ganancia de pescadores; en otras palabras: si no se contenía el descontento
popular se podía llegar a caer en una situación en la cual al fin de cuentas
los únicos que saldrían ganando serían los buitres negociantes de la guerra y
el imperio, los USA, porque aquí, en casa, los “revolucionarios”, salvo muy
honrosas excepciones, andaban buscando la manera de cambiarse la chaqueta mas
que de hacer la revolución. No sé, ni me interesa saberlo,
si Cárdenas pensó esto. Pero es innegable que lo que hizo, como dirigente
político, fue lo que había que hacer. La historia está dando la razón: Muñoz
Ledo ya anda por las Europas, y el
partido, fundado por los que acudieron a su convocatoria, este 5 de mayo de
2001cumplió doce años de lucha en la que ha habido centenas de asesinados por
los esbirros de los caciques priístas. Era tan importante contener a las masas
descontentas que la única manera posible de hacerlo era teniendo en sus manos
un partido político que fuera un instrumento con el cual se enfrentara a la
dominación priísta asfixiante. Esto también lo entendían los priístas y
panistas que ya habían concertacesionado entre sí, dándole a Salinas el chance
de que se legitimara con los hechos, como lo propuso Luis H. Álvarez. Y tan lo
entendían que permitieron que el recién fundado partido, el Partido de la
Revolución Democrática, pudiera tener existencia legal bajo el registro del
entonces PMS. Si esto no hubiera sido útil para el sistema nunca de los nunca
hubieran permitido que el recién nacido, el PRD, no hubiera llevado a cabo las
asambleas que exigía la ley vigente entonces para poder actuar públicamente.
Con la fundación del PRD se evitó caer en la guerra, pero como nació a raíz de
un desvergonzado fraude, tenía que enfrentarse decididamente al usurpador ante
quien ya los panistas habían doblado la cerviz y lo ha hecho y le ha costado
mucha sangre que ha sido derramada tanto por cercanos seguidores del Ingeniero
como por gente sencilla del pueblo, así que el hecho de que el PMS, en aquellos
años dirigidos por Pablo Gómez Álvarez haya cedido su registro a este nuevo
partido y se haya integrado a él no tiene nada de revolucionario, mucho menos
de socialista (y los pemesistas eran entonces socialistas porque ya en ese
tiempo, en su carera por abandonar un compromiso histórico que el PCM nunca
cumplió, habían renunciado a llamarse comunistas; ya se habían hecho gente decente). El que Pablo Gómez Álvarez, ya
como perredista, en el acto conmemorativo del XII aniversario del partido, haya
dicho “No hemos nacido impermeabilizados, porque eso no se puede. Nacimos en el
medio que nacimos, y luchamos contra las tradiciones y contra las malas
prácticas y la mala ideología (sic) que queremos superar” (Juan Antonio Zúñiga
M., La Jornada, 6/V/01) no es mas que una confesión de parte hecha de motu proprio. |