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Mov. Est. ESPARTACO

Camilo Estrada Luviano

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YOHUALA  TONALTZIN

 

 

 

SIN PATRIA NI MATRIA / III

Camilo Estrada Luviano

 

En los países capitalistas, que no por ser tales son democráticos, los patrones, quienes, como clase social, son los que constituyen la clase dominante y son los que verdaderamente mandan bien sea ejecutando o legislando. Nuestro país, México, es un país capitalista con todos y sus bemoles, y, por lo tanto, el principal mecanismo legal de enriquecimiento es explotando a los obreros a los cuales se les deja de pagar una parte del trabajo que realiza durante la jornada de trabajo. Ésta es el lapso durante el cual el obrero, contratado por su respectivo patrón capitalista, permanece en la fábrica, es decir en su “lugar de trabajo” y, obviamente permanece en él elaborando las mercancías que ahí se producen. Así, en el concepto jornada de trabajo se esconde varios acontecimientos que suceden en ese período de tiempo, en el cual el obrero tiene obligatoriamente que hacer aquello para lo que fue contratado, trabajar, es decir, transformar un valor de uso en otro valor de uso, en otras palabras, transformar una cosa en otra cosa, un “insumo” –para que les quede claro a los obtusos dizque economistas- en una mercancía terminada. Lo primero que acontece y que lo puede ver cualquiera, es que el obrero utiliza los instrumentos de trabajo, desgastándolos al estar transformando el objeto de trabajo (“insumo, si lo prefieren, para que su cerebro de ésos no sufra mucho) y esto que es transformado de una cosa a otra, por supuesto, se recupera en el precio por el que se vende la tal mercancía, pero también se recupera el desgaste de esos medios de producción utilizados; si no fuera así el capitalista estaría regalándolos y ellos no le dan ni agua al gallo de la pasión y, además, si no lo recuperara él tendría que hacer un desembolso nuevo para comprar tales medios de producción o si no, pararía su producción al ya no tener con qué producir una vez que los multimencionados medios de producción se acabaran. Lo que también acontece es que el obrero al estar produciendo está, a la vez, creando su propio salario que le es devuelto al capitalista en forma de mercancías y, por último, también en la producción va una parte de ella que el trabajador hizo y que no le fue pagada y que al ser vendida, -realizada, dicen los economistas-, el dinero que se obtiene por ella es la ganancia de los capitalistas, porque el capitalista es quien contrató al obrero y, a además, le proporcionó a él tanto los “insumos” como las instalaciones y los instrumentos para que trabajara, le proporcionó el capitalista al obrero lo medios de producción. El capitalista al ser dueño de los medios de producción, todo lo que se produzca con ellos es de propiedad, porque al obrero se le pagó su salario, que es el justo, dicen, y que él al vender su capacidad de trabajo, que es lo que vendió, implícitamente realizó un contrato por el cual se comprometió a trabajar y ya; así que todo lo producido es propiedad de su patrón, al obrero ya lleva se la pagó su salario. ¡Qué bonito!

Por todo lo desmenuzado, tenemos que lo producido está formado de tres partes, la primera es la que repone los medios de producción, la segunda es la que repone el salario y la tercera es la ganancia de los capitalistas y todas estas tres partes las hace el obrero. Es el obrero quien hace útiles los medios de producción los cuales si no fueran utilizados en la producción serían máquinas buenas para la exposición o “insumos” que seguirían el mismo destino o que se pudrirían. Es el obrero quien crea su propio salario, el cual teórica y constitucionalmente debe alcanzarle para satisfacer todas y cada una de las necesidades de él y su familia, porque debe haber quien lo substituya cuando él muera. Es el obrero quien crea aquello que será la ganancia de los capitalistas que no son sino unos simples cínicos y desvergonzados parásitos, además de imbéciles, porque pregonan, no a los cuatro, sino a los mil vientos, que son ellos los que crean la riqueza del país. 

Entre paréntesis, aumentar los salarios nunca de los nuncas provoca inflación, cuando mucho, puede ser que sea reducida la ganancia y eso no siempre, porque los capitalistas tienen posibilidad de tomar medidas para aumentar la explotación y, por ende, las ganancias, aumentado la productividad, o en el peor de los casos la intensidad del trabajo. Lo “normal” es, frecuentemente, aumentar ambas para que el dicho aumento sea por partida doble. Los más ineptos y bandidos se van por el camino fácil de aumentar los precios para resarcir sus dizque pérdidas.

Un gobierno de empresarios y para empresarios es esto y mucho más, señores “revolucionarios democráticos”, es un gobierno capitalista que, definitivamente, no tiene matria.

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