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Mov. Est. ESPARTACO

Camilo Estrada Luviano

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YOHUALA  TONALTZIN

 

 

SIN PATRIA NI MATRIA / IV

Camilo Estrada Luviano

El capital, como resultado que es de la carrera que la sociedad ha seguido en pos del desarrollo económico, tiene como objetivo no la satisfacción de las necesidades de la gente de la sociedad particular que se trate, sino la obtención de ganancia, en forma de dinero constante y sonante y para eso, con el argumento, dicho o no, de que se persigue el desarrollo económico eleva constantemente la productividad lo que da como consecuencia que la relación entre lo invertido en medios de producción y en fuerza de trabajo cambia con igual constancia en detrimento de estos últimos, elevándose, cada día, la inversión en mejor y más cara tecnología, porque sólo de esa manera se puede hacer producir más y más a los asalariados. Sin embargo, esto trae consigo la contradicción absurda de que entre más se puede explotar a los obreros, éstos son los menos. Pero este escollo se puede salvar, porque el capital tiene todo el mundo para su expansión, el capital no tiene patria;  la patria del capital se encuentra ahí, donde él pueda explotar más y mejor, traduciéndose esto en mayores ganancias; si en su “patria original” el “beneficio” que obtiene no es satisfactorio para el capitalista, su dueño, simple y sencillamente emigra, porque capital que no genera ganancias no es tal y, por lo tanto, debe salir del mercado.

La carrera por la ganancia y la constante lucha contra las periódicas crisis que su funcionar origina son la causa original de la emigración del capital, o mejor dicho, de que el capital avasalle países enteros, primeramente inundándolos de mercancías que los mencionados capitalistas producen y que en esos países no pueden realizarse y, después, llegando físicamente los capitales a “arriesgarse” en la producción en tales nuevos lares, claro que el tal riesgo lo minimizan al máximo y para eso recuren a todo aquello que para ello sea necesario. Estos sucesos corren a la par con la acumulación que el tal capital tiene ineludiblemente que hacer en su país de origen. El capital siempre tiene que producir más y más barato, porque si no lo hace así simplemente los otros capitales, la competencia, lo sacan del juego y en esta vorágine es como el capital ha llegado a la “globalización” que ahora nos quieren meter a punta de insistencia y persistencia goebbelsiana a través de la casi totalidad de los medios de comunicación masiva.

Claro que para ganar en la competencia entre ellos mismos, los capitalistas, éstos se han enzarzado en innumerables guerras entre ellos, las más grandes fueron las así llamadas guerras mundiales; en la primera un grupo de capitalistas le hicieron la guerra a otro grupo por el reparto del mundo y poco les importó el costo de vidas humanas que los que murieron no fueron ellos, sino gente llana, que así tuvieron la oportunidad de convertirse en héroes de sus pueblos a los que, les dijeron, salvaron de la ferocidad del enemigo y la historia se repitió en la segunda guerra en la que se liaron por un nuevo reparto del mundo. En ésta fueron víctimas cruelmente sacrificadas, el pueblo gitano más que el pueblo judío, pero como aquellos son de los pobres del planeta, cuando se habla del Holocausto se refiere solamente a éstos últimos que ahora, por cierto, están masacrando al pueblo palestino de igualmente cruel y perversa manera que como lo hizo Hitler con sus ancestros de ellos. Los japoneses son otro ejemplo de que el capital no tiene patria, ahora ellos andan de socios de los locos comandados por el asesino Bush, cuando fue un gobierno de esta misma horda el que lanzó las bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki en 1945 asesinando a cientos de miles de japoneses, entre ellos mujeres y niños principalmente, cuando ya no podía haber ni siquiera el pretexto de que era necesario lanzarlas para terminar con la guerra y evitar más derramamiento de sangre. El gobierno yanqui, véasele por donde se le vea cometió, con eso, un crimen de lesa humanidad, crimen que nunca fue ni siquiera juzgado, mucho menos condenado. Ahora, Akihito, hijo del emperador de entonces, Hirohito, anda en la misma aventura de Bush masacrando al pueblo afgano.

Ejemplos vamos a seguir dando de esto. Ahora, por lo pronto, no se están peleando las potencias entre ellas para repartirse el mundo, ahora, las potencias capitalistas, -imperialistas-, se han unido, como buiitres y zopilotes, para masacrar a  pueblos enteros cuyos territorios quieren apropiarse para su expansión. Dentro de poco veremos como vuelven a involucrar a todo el mundo en su competencia de ellos.

Y Fush, perdón, Fox que es tan hocicón para muchas cosas, ¿por qué no dice nada? No dice esta boca es mía, porque él y sus compañeros del “gabinetazo” son representantes de los grandes capitales mexicanos muy proclives a entregarse a los brazos de los gringos con quienes hacen negocios que les dejan jugosas ganancias para ellos, aunque realmente sean migajas en comparación con lo que ganan los yanquis.  Es peor la cosa si vemos que para obtener tales ganancias, ellos están jugando el papel de traidores de su patria y de su pueblo, es decir, tampoco tiene patria ni matria.

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