Artículo publicados en el diario Síntesis por: Miguel Santiago Reyes Hernández Para
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Publicado en Síntesis el 4 de Septiembre del 2001 OTLAIMANTIC LOS TORTURADORES TIENEN ROSTRO Y NOMBRE TAMBIÉN Camilo Estrada Luviano El torturar es causar sufrimientos e infligir daños físicos conscientemente, tan conscientemente se hace que incluso el torturador procura que no quede huella, cuando su víctima va a ser presentada “ante la autoridad competente”, y para eso se han refinado cada día más hasta llegar casi a la exquisitez diferentes métodos y técnicas. Pero estos refinamientos se ven en las películas, los mexicanos que hemos y que siguen y seguirán siendo víctimas de la tortura son protegidas de manera más simple y barata, bastan unos simples vendajes para no causar escoriaciones, en caso de que esto pueda suceder, si no, no hace falta nada, porque la bolsa de plástico con que se tapa la cabeza para provocar la asfixia sin llegar a la muerte no deja huella alguna, el sumergir a alguien en agua sin provocarle la muerte tampoco deja huella alguna siempre y cuando no se golpee, el “tehuacanazo” tampoco la deja si no se lastima la mucosa nasal, como no lo dejan los toques aplicados en diferentes partes de cuerpo, en especial en las tetillas, pezones o en los testículos, según sea el caso y los simulacros, si no se provoca la locura por pánico, tampoco dejan ninguna huella. Y hay muchos, muchos más ejemplos y son baratos y efectivos y cualquier cretino lo puede hacer bien. Todo esto no lo pueden ignorar los que mandan que se torture por muy encumbrados que se encuentren. Si mandan, mínimamente saben qué es lo que están ordenando. Peor tantito si no lo saben, porque, además de perversos son, hipócritas y como tales pueden dar una orden amplia o ambigua que no los comprometa “moralmente” de manera directa o que formalmente encubra lo que realmente están mandando a hacer y en este caso nos encontramos con un verdadero monstruo porque además de perverso e hipócrita es un sujeto que está abusando de su posición de mando la que puede ser derivado del puesto burocrático que tenga y más grave aun si ese poder de mando emana de unas elecciones supuestamente democráticas porque entonces se está abusando de la voluntad de los electores. Y si esas elecciones no fueron realmente democráticas entonces se está utilizando una farsa para adquirir un poder que de otro modo no lo obtendría y a partir de ahí parte todo lo demás, mencionado anteriormente. Todo lo apuntado se le puede aplicar perfectamente a todos los Presidentes de la República de nuestra historia. Tendría uno que ser o demasiado cándido o estúpido, sabiendo que la tortura siempre ha existido en nuestra historia, para pensar que alguno esté limpio de culpa. Pero plantear así las cosas es hablar en abstracto y concretamente desde 1968 la tortura ha sido práctica más que cotidiana en el sistema mexicano. Gustavo Díaz Ordaz afortunadamente ya no está entre nosotros, pero de esa época existen todavía varios torvos sujetos torturadores, entre ellos el sucesor de él, Luis Echeverría Álvarez, el más macabro de todos, le sigue José López Portillo quien difundió por los medios de comunicación masiva que amnistiaba a cientos de presos políticos cuando lo que hizo fue ordenar que la PGR se desistiera de la acción penal que es algo totalmente diferente, así que López Portillo, además de torturador es un embustero. Le sigue el “caballeroso” Miguel de la Madrid Hurtado que siguió solapando la tortura para llegar a Carlos Salinas de Gortari que no sólo continuo con el encubrimiento sino que le agregó el asesinato político, principalmente de perredistas, pero éstos no fueron los únicos. Y qué decir de Ernesto Zedillo de León que no sólo es más de lo mismo sino que incluso le pasó la estafeta a Vicente Fox y Quesada y éste en lo que lleva de presidente no se ha dignado a recibir a los familiares de los desaparecidos encabezados por la muy heroica luchadora social doña Rosario Ibarra de Piedra, orgullo de México; pero no sólo no los ha recibido, sino que también ya empezó a caminar por el mismo camino de tortura, asesinatos y terrorismo de estado que se ha practicado sistemáticamente en el sistema mexicano. Y así tiene que ser, la historia de México es la historia del desarrollo capitalista y éste exige la dominación absoluta de los explotados y oprimidos y si el tener muriéndose de hambre a los pobres no los aplaca, a sus representantes se les tortura, se les encarcela o se les mata, pero eso sí, siempre hablado de democracia. El cinismo y la desvergüenza es característica esencial de los dueños del capital, cuantimás de sus representantes y hasta de sus voceros. |