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Publicado en Síntesis el 26 de Noviembre del 2001 YOHUALA TONALTZIN “ES DE SABIOS
CAMBIAR” Camilo Estrada Luviano Todos los pueblos siempre han luchado por mejorar las condiciones de vida a la que son condenados por las clases dominantes y el pueblo mexicano, el nuestro, si es que podemos llamarlo así en el sentido estricto de la palabra, no es la excepción. (Ante esta afirmación podemos, muy en general, anotar la situación única de los inicios de la humanidad, etapa, la más larga de todas, en la que no existían clases sociales y que, a pesar de ello, los pueblos luchaban por mejorar las condiciones materiales en que vivían y, precisamente esta lucha es la que posibilitó la generación de un excedente económico que posteriormente dio origen a la aparición de las clases sociales). En
la lucha por mejorar las condiciones de vida, las formas de organización de los
pueblos han variado de acuerdo a las condiciones históricas concretas en que se
han desarrollado. En tiempos antiguos han sido caudillos los que los han
dirigido, posteriormente estos caudillos se apoyaron en relativamente pequeñas
organizaciones que fueron paulatinamente evolucionando hasta llegar a formar
los partidos políticos los cuales, hayan dicho lo que hayan dicho, siempre han
representado intereses de determinada clase social. Ahora bien, es importante
lo que diga un partido y la concordancia o incongruencia con lo que hace,
porque eso explica el que un partido haya logrado sus objetivos o haya dejado
de hacer algo y, porque si un partido dice una cosa y hace otra, en sus filas
puede haber militantes honestos que actúan consecuentemente con lo que proclama
dicho partido y, obviamente, las acciones de esos militantes llegan siempre al
fracaso y, en el peor de los casos, a la muerte. Por supuesto, hay que
diferenciar bien la incongruencia entre lo que dice y lo que se hace de las
rectificaciones propias de toda organización humana. En
nuestro país existió por muchísimos años, un partido que decía que representaba
los intereses de la clase obrera y que, -aunque haya gran debate al respecto-, es
dudoso que así haya sido y claro, en sus filas hubo militantes honestos que
encabezaron e incluso ofrendaron su vida por la causa comunista, pero el
partido de dichos militantes, como tal nunca lo fue. Es el partido del que fue
expulsado José Revueltas junto con otros muchos militantes y por el que llegó
él a sostener que el proletariado mexicano era un proletariado sin cabeza, el
así llamado Partido Comunista Mexicano del cual, cuando empezó a
metamorfosearse, ha dado muchos militantes de casi todos los partidos
actualmente existentes en el país. Algunos son miembros del equipo foxista,
otros han hecho sus propias organizaciones y gran parte ahora forma esa gran
pléyade de revolucionarios democráticos que se han olvidado de la lucha
de clases y andan muy orondos pregonando las grandes posibilidades de lucha y
de alcanzar grandes logros apoyándose en ese engendro totalmente subjetivo que
llaman sociedad civil y los menos descarados son, o dirigentes de las
bandas del PRD, o forman parte del gobierno en los lugares donde se le ha
permitido a dicho partido ganar las elecciones, aunque en la mayor parte sea
con gente salida del PRI al no ver sus muy personales aspiraciones satisfechas;
quizá la única excepción sea la de Lázaro Cárdenas Batel que, por cierto, no es
para regocijarse mucho. Éstos, por cierto, no hablan de la sociedad civil pero
sí de “abrirse y llegar a la sociedad”, como si en la tal sociedad no
existieran las clases sociales y se han enfrascado casi exclusivamente en la
lucha electoral defendiendo los intereses de los pobres, -los menos
favorecidos, dirían los priístas-, así que cuando realizan movilizaciones casi
siempre son electoreras y, claro, los resultados son magros. Una excepción
notable fueron las movilizaciones que encabezó AMLO para la toma de pozos
petroleros en defensa de los campesinos tabasqueños, pero ahora, como Jefe de
Gobierno, quiéralo o no, forma ya parte de la nomenklatura del sistema y,
forzosamente, tendrá que actuar en consecuencia y así lo hace, por eso las
represiones que ha habido en el DF no deben causar ningún asombro. Pero López
Obrador nunca ha sido comunista, de él, puede que hasta se pueda hablar bien,
pero de aquellos que se decían comunistas y que ahora están en mismo nivel que
AMLO van caminando como los cangrejos, en cambio AMLO ha ido siempre hacia
delante. Ni modo, así estamos, porque es de sabios cambiar, dirían los que
fueron miembros del PCM y que ahora son orgullosamente revolucionarios
democráticos, unos dentro del PRD y otros fuera de él. |