Artículo publicados en el diario Síntesis por: Miguel Santiago Reyes Hernández Para
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Publicado en Síntesis el 15 de Octubre del 2001 YOHUALA TONALTZIN SIMPLEMENTE BUSH Camilo Estrada Luviano Los mexicanos estamos acostumbrados, desde endenantes, a todos los rebuznos en todos los tonos habidos y por haber y provenientes de gargantas, desde rústicas hasta rectorales, pasando por las presidenciales, así que no debería sorprendernos nada. Si hemos tenido la capacidad de oír las declaraciones de Jorge W. Castañeda sobre el apoyo incondicional a los Estados Unidos que se han enredado, una vez más, en una guerra contra fantasmas, pero ahora, como siempre, está asesinando gente de carne y hueso en Afganistán y hemos tenido el temple para escuchar la majadería de Vicente Fox y Quesada al decir que se puede ceder soberanía, siempre y cuando se haga con inteligencia, ¿qué podría sorprendernos aún? Pero
todo tiene límite y aunque uno crea que ya no hay nada que pueda causarnos
algún atisbo de azoro se encuentra que el flamante presidente gringo, -que lo
es sin haber obtenido la mayoría de votos-, se muestra sorprendido por
el odio que hay en el mundo hacia Estados Unidos. Esto es para quedar no
perplejos, sino paralizados ante tanta ignorancia de ese súper asesino
petrolero y, además, porque siendo tan bruto como lo es, no sólo aglutinó a su
alrededor fuerzas suficientes para que la Suprema Corte de su país tomara la
decisión de que él era el próximo presidente y su adversario, Al Gore, lo
aceptara sin más ni más. No puede uno no caer en ese estado de ánimo cuando se
piensa en todos los grandes pensadores que el pueblo estadounidense ha dado al
mundo, cuando se piensa en toda la generosidad del pueblo estadounidense que
siempre se encuentran en cualquier parte del mundo donde es necesaria la
solidaridad, cuando se piensa en todo el talento que existe en ese país y que
ese pueblo sea gobernado por imbéciles, ignorantes, cínicos y criminales.
Porque de que Bush es bruto lo es y no pasa día en que no dé muestra de su
estupidez supina, pero sus asesores no pueden todos serlo; debe haber más de
uno que sí piensa y que lee y que sabe, por lo menos, lo que realmente está
pasando en el mundo. Y no deja de sorprender la bajeza a que es capaz el humano
de caer por dinero, dólares en este caso, que irremediablemente tendrá que
dejar en este mundo cuando se muera, a menos que se haga una pirámide para que
lo entierren con él. Esa
bajeza, esa renuncia a la calidad humana es la que lleva a esos asesores a
servir a un asno cargado de oro, impuesto como presidente de un país poderoso y
los lleva a idear, justificar y hasta defender lo que ese energúmeno disponga.
Pero, no podemos ser tan infantiles para pensar que son genuflexos, tales
asesores de marras, sólo por haber renunciado a su calidad de humanos. No,
nadie renuncia a ella, mas bien unos no la tienen, porque otros se la han
arrebatado y otros tampoco la tienen, porque ese es el papel que les ha tocado
jugar en el entramado social existente, en las relaciones sociales de
producción. Los primeros son los que el sistema ha llevado a ese nivel y los
segundos son los dueños del gran capital, los ricos en miliardos de dólares y
que, ineludiblemente, deben seguir el juego y el ritmo y los tiempos del ciclo
del capital so pena de quedar fuera de la jugada. Esos asesores, por
inteligentes y capaces que fueran lo que hacen lo hacen por convicción y por
convicción son cómplices de tal bestia y, por ende, tan criminales como el
mismo Bush. Esto
es innegable, está en la calidad humana, como somos seres que conscientemente
transformamos la naturaleza, es decir trabajamos, todo se ordena en nuestro
mundo de acuerdo a los intereses económicos dominantes y, en la actualidad, el
capital es el que lleva la batuta y éste debe, para seguir existiendo como tal,
generar cada vez más y más ganancias; por eso que toda la sociedad está
sometida a él, la gente común es enajenada por los amos del dinero. Esta es la
única explicación que hay para que pueda haber entre nosotros, el género
humano, gente tan infame, por un lado, y por el otro, gente que obedezca las
órdenes de aquellos o que se dejen manejar por los capataces de la sociedad, -que
eso es lo que son los del gobierno-, así sean unas bestias redomadas. Sin
embargo, una cosa es Bush y otra, el pueblo estadounidense, el cual es como
cualquier otro pueblo, como nosotros o los salvadoreños o los palestinos o los
afganos. |