Artículo publicados en el diario Síntesis por: Miguel Santiago Reyes Hernández Para
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Publicado en Síntesis el 16 de Octubre del 2001 YOHUALA TONALTZIN UNA TRISTE HISTORIA. Camilo Estrada Luviano Nos cuentan en los libros de historia universal, y no en cualesquiera libros, sino en esos que llaman serios, que después de la primera guerra mundial, varias naciones, bajo la batuta de los entonces poderosos de aquellos tiempos, soñaban con que se podían organizar los diferentes países surgidos a raíz de aquel conflicto de tal manera que se pudiera garantizar a la humanidad una paz para siempre y que el mundo iniciaría, así, la marcha por la senda del progreso permanente. Esto es una vil mentira, porque, si bien es verdad de que algo parecido sucedía, esto no era con el fin de garantizar la paz a nadie, sino, las potencias perseguían el único y exclusivo fin de encontrar cauces distintos para dirimir las diferencias entre ellos, los poderosos, y además, como resultado de la carnicería que provocaron con el fin de destruirse entre ellos como potencias, había surgido una gran cantidad de países que deberían quedar bajo la influencia de uno o de otro u de otro y así continuar, esos poderosos, por el camino, no del progreso para la humanidad, sino del capitalismo, por el habían comenzado a andar hacía rato. En
ese entonces, el gobierno de los Estados Unidos de América, -que ya había
incluido en su esfera de influencia a los países latinoamericanos y que tenía
en la mira a todas esas nuevas naciones europeas así como a los mismos
poderosos de tal continente-, eran de los promotores de tal idea, pero no fue
tan fácil, poco después, una vez más, los países capitalistas, ya más
desarrollados y con mayores intereses, se enzarzaron en otra nueva guerra
mundial y, entonces sí, viendo que si seguían con esas guerras cíclicas que
cada vez costaban más, tanto en recursos materiales como humanos, los esfuerzos
se reforzaron y tras varios tropiezos que fueron superados se logró cuajar eso
que conocemos como Organización de las Naciones Unidas –ONU- que un principio
sí jugó un papel relativamente positivo en la resolución de algunos conflictos
entre países y decimos, relativamente, porque ya en 1917 había surgido la URSS
y ésta, al salirse del rejuego entre las potencias capitalistas, asumió desde
sus inicios un papel diferente al de aquéllas, también después del triunfo del
Ejército rojo sobre los nazis surge el campo socialista constituido por varios
países que quedaron fuera de la influencia de los países capitalistas y
también, en 1945, surgió la República Popular China que desde su nacimiento comenzó su marcha por la
construcción del socialismo. Estos acontecimientos tuvieron, forzosamente, que
verse reflejados en la constitución de esa naciente organización de naciones,
porque estos países socialistas o de democracia popular tenían intereses
totalmente diferente; así el Consejo de Seguridad fue acordado con miembros
permanentes, que obviamente eran los poderos del campo capitalista junto con
China y la URSS, aunque aquí los gandallas capitalistas todavía hacen de las
suyas al aceptar a Taiwán en vez de la RPCh, a la que empezaron a llamar la
China roja y otros serían miembros temporales. Por
todas estas razones es que desde su nacimiento el desempeño de la ONU no
siempre fue el mejor, y en varias ocasiones se vio rebasada por las grandes
potencias y hubo muchos en años en que más parecía un elefante blanco que
un organismo que coadyuvara a la solución de los problemas
internacionales. Pero al consumarse la traición de la Nomenklatura soviética y
finalizar lo que la propaganda llamó guerra fría los USA, ganadores con
todos esos acontecimientos que llevaron a la desaparición de la Unión Soviética
y del campo socialista europeo, empieza a utilizar a las Naciones Unidas como
un instrumento de los intereses suyos y de las demás potencias manejando
siempre el pretexto de realizar misiones de paz para intervenir en donde
les convenga con el fin de agrandar y reforzar el campo donde se encuentren sus
actividades económicas y con eso salvaguardar el buen desarrollo del
capitalismo, como si eso fuera posible, y a éste no le fueran inherentes las
contradicciones que necesariamente lo llevarán a su destrucción. Pero
mientras el capitalismo, por sus propias contradicciones genera una serie
criminal de conflictos y contradicciones entre las potencias capitalistas que
deben resolverse, los que pagan los platos rotos son los pueblos del mundo todo
que sirven siempre de carne de cañón en las guerras generadas por esos
conflictos y contradicciones, aunque últimamente sirven también de “target” de
las altamente sofisticadas máquinas destructivas que se han ido creando, pero
por sofisticas que sean no dejan de ser máquinas y errar es consubstancial al
ser humano. Y mientras los carniceros matan a diestra y siniestra la ONU sirve
de tapadera de tales crímenes y para que no se vea tan feo los gandallas de los
gandallas le ponen como Secretario General a un pobre diablo del tercer mundo
que les garantice el cumplimiento de sus órdenes. |