Artículo publicados en el diario Síntesis por:

Mov. Est. ESPARTACO

Camilo Estrada Luviano

Miguel Santiago Reyes Hernández

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Publicado en Síntesis el 5 de Noviembre del 2001

YOHUALA TONALTZIN

 

 

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Camilo Estrada Luviano

La primera guerra mundial, fue una verdadera carnicería, pero en ésta, como siempre, es el pueblo llano el masacrado, y aconteció, porque las diferentes potencias europeas, que estaban constituidas en imperios, trataron de destruirse entre ellas, para repartirse de manera diferente el mundo y, por supuesto, nuevos carniceros, como los Estados Unidos, vieron la oportunidad de participar en el conflicto con el fin de entrar en el festín que significaría el nuevo reparto del pastel.

Los grandes imperios que dominaban la escena a finales del siglo XIX eran, en Europa, el imperio británico cuyos brazos se extendían por todo el mundo, quizá con la excepción de América, donde los yanquis, en boca de Monroe, ya, desde principios del siglo, habían proclamado, unilateral y ambiguamente, la doctrina de “América para los americanos”; también estaba el imperio Austrohúngaro abarcando gran parte del centro del continente y el imperio portugués que se cuidó muy bien de entrar en conflicto con los demás competidores y que, precisamente por eso, duró como tal hasta ya avanzado el siglo pasado; también Francia tenía sus posesiones regadas en el mundo, lo mismo que Italia, aunque ésta en menor medida. España como potencia casi había desaparecido, a principios de ese siglo debido a la ola de las guerras de independencia que se desarrollaron en los inicios de él y lo poco que le quedaba, Filipinas, Puerto Rico y Cuba, se lo arrebató el nuevo buitre que aparecía en la escena, el pujante yanqui, que después del conflicto mundial y sin que nadie se interpusiera en su camino, creció aún más a mediados de ese siglo a costa de lo que fue la Nueva España, anexándose para sí y sin ninguna razón, mas que su expansión, más de dos millones de kilómetros cuadrados que, teóricamente serían del naciente México. La doctrina Monroe empezaba a dar sus frutos a sus autores. También hasta Europa llegaba el imperio otomano que entraba en conflicto, por un lado con austrohungría, y por otro, con la expansión de Servia a la que apoyaba activamente Rusia. Servia también era posible amenaza para los intereses expansivos de Italia y en el norte Rusia entraba en conflicto con Alemania por la región del Báltico y ésta, Alemania, en el suroeste tenía, a su vez, conflictos con Francia.

El campo de batalla estaba, así, listo para entrar en conflagración; por un lado eran aliados “naturales” Gran Bretaña, Francia y Rusia –que constituyeron la Tripe Entente-, y por el otro, también eran aliados “naturales” Alemania, Austro Hungría e Italia –que formaron la Triple Alianza-, todos tenían en la mira despedazarse entre ellos y repartirse el mundo de una manera diferente y, lo primero que harían sería desaparecer el imperio otomano con el pretexto de una doctrina Monroe a la europea, porque Asia no tendría que estar entre los blancos y cristianos.

A pesar de tanto muerto las cosas, a los señores capitalistas, les salieron un poco diferentes, porque si bien acabaron con el imperio otomano, en los Balcanes quedó una gran población musulmana que después la utilizaron para luchar, aunque por otros motivos, contra los servios y, en Rusia el partido bolchevique, con el apoyo de su pueblo sacó a éste de la guerra antes de que ella terminara, proclamando la instauración del socialismo en esa parte de la tierra.

En Asia, aparecía un pequeño gigante, Japón, país que los Estados Unidos forzaron en 1854 a integrarse al mundo capitalista al que le eran indispensables nuevos mercados y esta irrupción del Japón feudal de inmediato se materializó en un acelerado desarrollo económico de él que amenazó e incluso venció, en 1905, a la Rusia zarista; invadió la península de Corea y empezó a expandirse desde Manchuria. Claro, China era territorio demasiado grande para ser conquistado por un solo país, así que a ese preciado territorio, por el gigantesco mercado que significaba, “le metieron mano” todos los que pudieron llegar hasta él: los ingleses, portugueses y, por supuesto, japoneses. Allí también, en Asia, los ingleses tenían grandes intereses en la India, cuyo territorio incluía a la actual India, a Sri Lanka, entonces llamado Ceylán; el actual Paquistán y la actual Bangladesh, así que teniendo gran población a quien venderle sus mercancías, entrar en conflicto con Japón era una pérdida neta; además, China también estaba muy poblada y las industrias inglesas apenas si podrían abastecer ese gigantesco mercado, aun compartiéndolo con otros países. Esta es la razón por la que no encontramos a Japón en la primera guerra mundial y en cambio sí encontramos, aunque agazapados, a los gringos que andaban buscando acomodarse en el mundo ya repartido al que llegaron tarde, y aunque se habían reservado al continente americano, todos sabemos que las ganancias cuanto más fácil sea obtenerlas, más apetecibles son y si conservaban su reserva, la hoy Latinoamérica, un bocado más no les caería nada mal.

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