El Callejón del Olvido

   
Era una oscura noche en Barcelona en una de sus callejuelas situada al margen de la sociedad, una sociedad cada vez más uniforme, más rutinaria, más simple, una sociedad que solo se preocupa por el dinero y por ellos mismos, una sociedad que se expande y se expande hasta no dejar ningún sitio habitable.
Pero allí en aquel callejón había algo diferente, era una calle abandonada con las paredes y el suelo resquebrajado, su único habitante era el musgo y algunas hormigas que correteaban por allí. Avanzó por la calle dirigiéndose a una puerta de madera de olmo que había al final, cuando fue a abrirla se dio cuenta de que no era necesario pues ya estaba abierta, entró en lo que parecía un almacén, era un cuarto sin ventanas sin respiraderos que dieran al mundo. Lo único que conectaba ese cuarto con el mundo era su puerta de olmo.
Se puso a revolver millones de objetos antiguos y papeles buscando algo con lo que irse de allí pensando que su viaje había merecido la pena, algo valioso o intrigante con lo que poder marcharse feliz. Después de una hora registrando el cuarto cerrado se dio cuenta de que solo había encontrado millones de papeles rotos, cajas vacías, lámparas sin luz y libros sin hojas, sea quien fuera el que hubiese vivido allí si es que había vivido alguien no quiso dejar nada.
Se sentó en el suelo de ese cuarto, avergonzado de su estupidez infantil, no paraba de preguntarse porque había recorrido tantos kilómetros de Barcelona a pie buscando algo, pero siempre fue solo eso “algo”. En ese estado de silencio mientras sus pensamientos se esparcían por todo el cuarto hasta llenarlo, vió como el viento hizo que se moviera una pequeña cortina que había en la parte mas alta de una de las paredes del cuarto, con una última esperanza, se levanto allí no había buscado, quizás habría algo…
Alzó sus brazos y comenzó a registrar con los dedos el agujero que cubría las cortinas, sintió que tocaba una especie de caja, la cogió, y la bajó.
Era una caja vieja de madera, con resquebrajones y medio rota, la abrió, en su interior había un trozo de pergamino, desilusionado de que no fuera nada valioso cerró la caja con enfado…
Después de un rato mirando a la nada volvió a abrirla, cogió el trozo de pergamino, en él ponía:
“Supongo que como otro de los muchos viajeros has entrado en el callejón del olvido, y has registrado este cuarto, después de buscar un rato me has encontrado, y ahora yo te pregunto ¿Estas decepcionado? Después de haber buscado entre mis folios en blanco mis libros sin hojas y mis lámparas sin luz… Supongo que sí. Serás como el resto, una persona que solo le importa el dinero. Por eso creé este cuarto misterioso, para que las personas se dieran cuenta de que hay más en la vida aparte del dinero. Todos buscamos la felicidad, pero nos equivocamos al hacerlo, hay millones de senderos por los que caminar… así que déjame donde me encontraste y ordena lo que has desordenado, si sigues pensando que quieres algo valioso puedes coger algunos de mis folios aunque no creo que la gente le de mucha importancia.”
Dejó el pergamino en la caja y colocó todo como estaba cuando el llegó, fue a salir del cuarto cuando vió que al lado de la puerta había un letrero que ponía, “sigue tu camino y olvida lo que tengas que olvidar”.Y esta es la historia de uno de los viajeros que pasó por “El callejón del olvido”.

   
por: Luis Sánchez Barranquero    

 

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