El espejo
 
  Era el 21 de Enero, su cumpleaños y de repente tuvo la intuición de que era el gran día, el día de su tan esperada aventura. Se acicaló con el esmero del que va a salir a escena y se lanzó a su búsqueda.
Al salir dudó, pero una frase conocida le martilleó el cerebro:
“Sigue el camino de las rayas amarillas” Y así lo hizo. A medida que avanzaba, notaba que se iba llenando de una fuerza extraña que le hacia casi sobrevolar.
De repente vio venir hacia él a alguien que tardó unos momentos en reconocer: ¡era él mismo, pero con un halo a su alrededor y sobre todo una luz especial en su mirada!
Se paró y una lucecita que se encendió en su cerebro le hizo comprender que ese era el día, el momento y la hora que él esperaba.
Con decisión avanzó hacia su imagen y en el momento de encontrarse con ella sintió como si miles de rayos le atravesaran. Era la sensación mas extraña que había sentido en su vida. Se dio cuenta de que había conseguido pasar al otro lado. Cuando se recuperó un poco, empezó a observar lo que le rodeaba y vio con espanto que eran todas las cosas por él conocidas, pero a las que les faltaba la luz, el color… el alma.
Volvió hacia la superficie que acababa de atravesar y chocó contra ella.
El gran impacto retardó que reconociera que seguía en el mismo sitio, puesto que ya había pasado el día, la hora y el momento necesarios para conseguirlo.
Y comprendió espantado que se había quedado atrapado en el lado oscuro de las cosas.

 
  por: Francisca Ibáñez Rosado "Kiki"  

 

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