Historia de la educación occidental
1. Influencias indirectas
1.1 Persia
Hacia el 1500 aC., el área geográfica de lo que hoy
es Irán fue ocupada por tribus arias, de las cuales las más
importantes eran los medos y los parsas. Posteriormente estos pueblos
se consolidarían en uno sólo, cuando Ciro el Grande
(600?-529 aC.), de la dinastía de Aqueménida (iniciada
en el siglo VII aC. por Aquemenes o Hakhamanish), ascendió
al trono, derrocando a los medos y conquistando Lidia (Meonia, según
Homero) en 546 aC. y Babilonia (también llamada Mesopotamia
o Caldea, hoy Irak y Siria) en 539 aC., para luego establecer el
Imperio persa.
El pueblo persa heredó de los babilonios y asirios muchas
tradiciones, entre ellas la organización militar, el concepto
de Estado (altamente centralizado, por cierto) y el arte, que se
vio enriquecido con el uso de esmaltes.
Su estructura social estaba bien estratificada, donde el gobernante,
su corte y su ejército. Más abajo estaban los comerciantes,
artesanos, campesinos y, por último, los esclavos. Pese al
clasismo de la sociedad persa, las diferencias de clase no representaban
un obstaculo infranqueable para quien tuviese aspiraciones.
Hacia el siglo VII aC. nace Zoroastro o Zaratustra (630?-550 aC.),
profeta persa fundador del zoroastrismo y considerado un gran reformador
religioso. Los principios de su religión se encuentran en
el Zen-Avesta, libro sagrado que habla de Ormuz o Ahura Mazda (en
persa, "señor de la sabiduría"), dios creador
del universo, representante de Asha (la verdad) y vencedor del Druj
(mentira), que impregnan el universo. El mazdeísmo fue adoptado
como religión estatal probablemente por Darío I el
Grande (558-486 aC.). Aunque en Persia se hablaba arameo (una lengua
asirio-babilónica ligada al hebreo), el Zend-Avesta fue escrito
originalmente en zéndico, lengua culta de los persas.
Darío el Grande fue el organizador del Imperio. Separó
paulatinamente el poder político de la religión, lo
que redundó en un cambio radical. La educación pasó
a ser patrimonio del Estado, sin que ello significase un rompimiento
con la religión. Los persas cultivaron las matemáticas,
la astronomía, la medicina y registraban su farmacopea. Además,
se preparaba al subdito para servir fielmente al Estado tanto en
períodos de guerra como de paz. Se exaltaban virtudes como
la justicia, el honor y el sentido de pertenencia a la nación.
En Persia, el Estado y la religión compartían el derecho
de educar a los jóvenes, proporcionándole un caracter
tradicionalista y nacionalista, que más tarde influirá
en la cultura de griega y romana.
Los niños eran educados principalmente por la madre en el
hogar, donde aprendían a venerar a Ahura Mazda y se les inculcaba
valores en torno a su concepto de justicia, virtud, la verdad y
la obediencia a los padres. La educación pública comenzaba
a los siete años, ingresando como internos a la escuela,
con lo que lo niños pasaban a convertirse en propiedad del
Estado. Una vez internos, los niños recibían educación
física e intelectual, y se les reforzaba la formación
religiosa.
Entre los quince y veinte se les entrenaba militarmente. En la
escuela militar debian jurar fidelidad a la ley de Zoroastro y lealtad
al Estado. Se los entrenaba en el manejo de armas y en equitación,
hasta convertirse en hábiles jinetes. Estas prácticas
se alternaban con ejercicios intelectuales, pues se le otorgaba
importancia a la formación cívica y religiosa. A los
veinticinco años gran parte de la población había
ingresado al ejército. No obstante, a aquellos que no seguian
la carrera militar se les entregaba una educación elemental.
La educación superior se llevaba a cabo en los palacios.
Era impartida por magos (sacerdotes) que enseñaban
la lectura del Zend-Avesta y de ciencias auxiliares. El futuro rey
era educado por los cuatro ciudadanos más distinguidos del
país que destacaran por su sabiduría.
1.2 Egipto
En el antiguo Egipto, la enseñanza más antigua se
remonta al período anterior al reino menfita. Contiene preceptos
morales y de conducta rigurosamente integrados con las estructuras
y las conveniencias sociales. Las enseñanzas se expresaron
en forma de consejos dirigidos del padre al hijo. Entre los autores
de estas primeras enseñanzas se encontraban Kares, Hergeded
(Gedefor), Khety, Neferty, Ptahemgiehuti, Khakheper-ra-seneb, Ptahhotep
e Imhotep. La enseñanza de Hergeded, hijo de Keops II, de
la Dinastía IV (2600-2480 AC), lleva por título sumario
“Principio de la enseñanza hecha por el príncipe
Hegeded, hijo del Rey para su propio hijo que él educa, de
nombre Auribra”, entrega ciertos consejos ético-conductivos,
entre los que se hallan la educación al hablar, la obediencia
y el valor de la educación con relación a la naturaleza,
y está dirigida a la formación de la personalidad.
2. Influencias directas
|
| Homero
sería el autor de las obras clásicas "Ilíada"
y "Odisea", las cuales datan, se estima, del el siglo
IX aC. |
| |
|
| Solón,
legislador considerado el fundador de la democracia ateniense.
Abolió varias leyes injustas, como la esclavitud por
deudas impagas. |
| |
 |
 |
| Aristóteles |
Platón |
2.1 Grecia
En Grecia se dio la separación de los procesos educativos
según las clases sociales y con una evidente tendencia hacia
las formas democráticas antiguas: Los grupos gobernantes
participaban en una escuela con un proceso de instrucción
en las tareas del poder, el pensar o el decir
y el hacer inherentes a la política y la guerra.
Para los gobernados no existió una escuela, sino un tirocinio
para el trabajo, consistente en el aprendizaje por la observación
de la labor y técnicas de los maestros en el trabajo, viviendo
junto con ellos, una modalidad que ha quedado inmutable durante
milenios. Los grupos excluidos no recibían instrucción
alguna, pero tomaban parte en la aculturación que cruza transversalmente
la sociedad. Este modelo educativo se proyecta en una relación
con el sistema político y económico productivo.
Un lugar destacado en la educación griega antigua lo ocupa
Homero, quien es considerado el padre de toda la literatura griega,
"el educador de toda Grecia". El teatro, la historiografía
e incluso la filosofía llevan la marca de las técnicas
homéricas y de los temas cómicos y trágicos
planteados en sus obras Ilíada y Odisea
(s.IX? aC.). En Homero el decir y el hacer no
disocian, no indican funciones opuestas de gobernar y producir,
sino dos momentos de la acción de quien gobierna. Otro destacado
es Hesídio, autor de la obra Consejos
de Quirón, refleja un tipo de enseñanza que constituye
un patrimonio de sabiduría y de moralidad campesina que exhorta
a escuchar a la contraparte y a honrar al padre. Su poema "Los
trabajos y los días" es un testimonio de la moral del
trabajo, contra los poderosos y prepotentes.
En el período histórico de la antigua Grecia, la
educación de los ciudadanos en Creta y en Esparta se centró
en la música y la gimnasia. El estado asume un rol activo
en la estructuración del sistema educativo, confiando la
educación a un magistrado, el pedonomo o "legislador
para la infancia", que desempeña sus funciones ya no
para un individuo, sino colectivamente en los escuádranos
y en los coros. A través de esta iniciación
se preparaba a los adolescentes en las tareas de la vida adulta
del ciudadano. Sin embargo, existieron también circulos de
iniciación más privados e independientes, como las
escuelas filosóficas y circulos femeniles.
Solón (638-559 aC.), legislador ateniense considerado el
fundador de la democracia de Atenas, impulsa la legislación
sobre la escuela. Se refiere a la responsabiliad de los padres en
la educación de sus hijos. Propone el deber de enseñar
a los niños, entre otras cosas, a leer y nadar. Los ricos
debian aprender música, equitación, practicar la gimnasia,
la caza y la filosofía. Los más pobres debian aprender
algún oficio. También propone disposiciones organizativas
a la escuela, como el establecimiento inicio y fin de las lecciones,
numero de alumnos por clase, edad de los alumnos y magistrados dedicados
a la instrucción. Para el año 496 aC. ya existían
escuelas frecuentadas por muchos niños donde se enseñaba,
además de la cítara, la flauta y la gimnasia, las
letras del alfabeto.
Platón (427-347 aC.) parte de la división social
del trabajo y de su expresión histórica para producir
un proyecto educativo orgánico que asume gran parte los usos
corrientes de la época, modificados en vistas a una renovación
ideal. Aristóteles (384-322 aC.), por otra parte, después
de analizar las tareas del Estado, de la educación, de las
artes y del adiestramiento del esclavo, distingue lo que se hace
por utilidad y lo que se hace en aras del conocimiento, entre razón
practica y teórica, y plantea la discusión de las
cuatro disciplinas de la escuela: gramática, gimnasia, música
y dibujo.
El historiador griego Polibio (205-125 aC.), que fue uno de los
mil aqueos nobles enviados a Roma como rehenes después de
la derrota de la Liga Aquea en el 168 aC. y sirvió en casa
del general romano Paulo Emilio (?-216 aC.) como tutor de sus hijos,
se comenta la falta de atención pública a la educación.
Las escuelas comienzan a hacierse públicas, especialmente
cuando el benefactor era un soberano consciente del valor de la
instrucción del pueblo. Este proceso significó indudablemente
una mejoría de las condiciones y de prestigio social para
los educadores y se empieza a configurar el escenario para que la
instrucción se aplique no sólo a los niños
libres, sino también a las niñas, a los pobres e incluso
a los esclavos.
2.2 Roma
La educación romana antigua tiene una historia propia que
se relacionan más bien con aspectos civiles, morales y religiosos
propios de los romanos. Según los historiadores de la pedagogía,
el primer educador en la Roma antigua es el padre de familia. Desde
los primeros tiempos de la ciudad, la autonomía de la educación
paterna era una ley del Estado: "el padre es patrón
y artesano de sus hijos". La antigua Ley
de las Doce Tablas, desde principios de la República
hasta la mitad del siglo V aC., permitió al padre matar a
sus hijos anormales, encarcelar, azotar, relegar a trabajos agrícolas
forzados, vender o matar a los hijos revoltosos, incluso cuando
ocupasen cargos públicos siendo ya adultos. Platón
precisaba que "los padres dirigen a los hijos y les enseñan
las letras, el derecho y las leyes", siendo esta última
enseñanza una novedad romana respecto de Gracia, pues en
Atenas la misma ciudad se las enseñaba después de
que hubiesen recibido la primera educación por parte de los
padres y maestros.
El papel de las mujeres en la educación familiar no era
secundario. Marcus Fabius Quintilianus (35?-95? dC.), retórico
romano nacido en Calagurris (hoy Calahorra, La Rioja, Estado español),
atribuye a la madre la misión de enseñar a los hijos
los elementos básicos del hablar y del escribir, para lo
que se solía usar letras móviles de marfil o de hueso.
Bajo la tutela de la madre o de la nodriza, el niño va creciendo
en casa, entre juegos adquiere sus primeras enseñanzas. Después
de los siete años adquiere relevancia la tutela del padre,
de quien aprendía los primeros rudimentos del saber, las
tradiciones familiares y romanas, y era adiestrado en los ejercicios
militares.
 |
| Juliano "el apóstata",
también llamado a veces Juliano II, debió luchar
contra el poder de altos funcionarios cristianos para intentar
reestablecer la gloria del Imperio pagano. |
Más tarde, la enseñanza empezó a precarizarse.
Séneca (4? aC.-65 dC.), filósofo latino, dramaturgo,
político y eminente escritor de la edad de plata de la literatura
latina, señala que "no se aprenden las cosas necesarias
a fuerza de aprender las inútiles". La escuela de gramática
y de retórica toma fuerza y se convierte en la escuela de
los grupos privilegiados. Posteriormente, en septiembre de 333,
Constantino I (274-337 dC.), emperador entre 306 y 337 dC., estableció
que, sobre todo "los gramáticos y los otros profesores
de letras, junto con sus mujeres e hijos y con todo lo que poseen
en sus ciudades, estén exentos de toda función y de
toda obligación ni ser llevados a juicio o estar expuestos
o sufrir injuria, de manera que si alguien los molesta, será
castigado al arbitrio del juez". El emperador Flavio Claudio
Juliano (331-363 dC.), que gobernó entre 361 y 363 dC., intentó
revertir la situación, sostieniendo que "una justa educación
consiste no en la búsqueda de la euritmia en las frases y
en el lenguaje, sino en una sana condición de la mente",
pero sus reformas fueron anuladas tras su muerte.
Poco a poco, el poder del Imperio se diluye. En el periodo comprendido
entre la muerte de Valentiniano III (419-455 dC.) y 476, el título
de emperador de Occidente fue ostentado por nueve gobernantes, aunque
el auténtico poder en las sombras era el general romano de
origen suevo Ricimer, llamado también el proclamador
de reyes. Rómulo Augústulo, último emperador
de Occidente, fue depuesto por el jefe de los hérulos Odoacro
(433-493 dC.), que se convirtió en el primer rey germano
Italia en el año 476. Teodorico I (454-526 dC.), rey arriano
de los ostrogodos, enviado a invadir Italia por el emperador bizantino
Zenón (426-491dC.), conquista casi toda la península
en 490 dC., cercando a Odoacro en la Ravena para derrotarlo tres
años más tarde y luego asesinarlo tras invitarlo a
un banquete.
En términos generales, Roma contó con la ventaja
del aporte cultural de Grecia. La instrucción escolar, en
un sentido técnico, especialmente en lo que se refiere a
las letras, era casi totalmente de su país vecino, a pesar
de lo cual puso fuerte resistencia a la aculturación griega.
Como señala Cicerón (106-43 aC.), escritor, político
y orador romano: "Se debe atribuir a los romanos los valores
y a los griegos la cultura".
3. La educación en La Edad Media
3.1 La alta edad media
La cultura clásica llega a su decadencia y el Papa Gelasio
I (?-496, nombrado papa en 492) definió en una de sus epístolas
la relación entre el sacerdotium (poder religioso)
y el imperium (poder imperial), decretando el origen divino
de ambas autoridades y estableciendo que poseían derechos
equivalentes, aunque en último término otorgaba superioridad
al poder de la Iglesia. Gelasio I declara además que "No
se admita al sacerdocio al que sea ignorante de las letras o tenga
algún defecto físico". Desaparecen los intelectuales
y con el poder político repartido entre el Estado y la Iglesia,
es precisamente ésta la que toma el control de la cultura
y monopoliza la escuela.
A finales del siglo VI dC., el Papa Gregorio I (540-604) se convirtió
en el más tenaz enemigo de la cultura clásica. Procuraba
reafirmar la "coherencia de la conciencia cristiana",
exigiendo que la formación del clero y la educación
del vulgo cristiano no esté "contaminada por seducciones
paganas". Con la intención de reafirmar el Concilio
de Toledo de 527, que condena y combate doctrinas cristianas consideradas
heréticas, se promulgan nuevos concilios que se promueven
insistentemente el ingreso al sacerdocio a muchachos provenientes
de familias adictas a la iglesia. Esto configura la escuela en la
parroquia, a la que se accede a través del reclutamiento
dentro de la misma organización eclesiástica para
garantizar a la Iglesia un flujo creciente y constante de sacerdotes.
 |
| Carlomagno fue el rey más influyente
en Europa durante la edad media. |
3.1.1 Carlomagno
Carlomagno (742-814), o "Carlos el Grande", rey de los
francos desde 768 y emperador de los romanos de 800 hasta su muerte
en 814, hizo cofluir en su corte a grandes intelectuales, como el
italiano Pedro de Pisa y el inglés Alcuino de York (735-804),
discípulo del monje benedictino Beda, quienes se convierten
en los impulsadores de la política escolástica del
nuevo imperio. En consecuencia, el poder político es el que
pasa a controlar la preparación profesional de los sacerdotes,
por tratarse de una profesión de gobierno, mezclándose
la formación religiosa y las exigencias de la preparación
formal. Esto abre paso al conflicto de intereses entre el Estado
y la Iglesia, que se evidencia en las discrepancias sobre las decisiones
en materia de instrucción de los niños laicos.
El régimen carolingio tenía contemplado la enseñanza
de los salmos, música, canto, cálculo y gramática,
y la la Iglesia las artes
liberales del trivium
y del quadrivium
y de los dogmas religiosos. Por otro lado, del testimonio de Alcuino
de York se podría suponer la intención de establecer
especializaciones, tanto dentro de la preparación formal
como de la instrucción religiosa, pues proponía mantener
separados a los que leen los libros, los que son adictos al canto,
los dedicados al estudio de la escritura, así como procurar
maestros propios para cada uno de estos grupos. En cuanto a la metodología,
la enseñanza de la lectura, por ejemplo, se basaba en reconocer
las letras del alfabeto como signos, instrumentos de la memorización
y comunicación del lenguaje, pero sin referencia a ningún
mensaje ni análisis lingüístico real; no se enseña
a deletrear ni silabear, sino de copiar. Tenemos pues un tipo de
enseñanza catequésico y mnemotécnico controlado
por el maestro.
En las campañas contra los sajones, Carlomagno impuso el
bautismo por la fuerza y asesinó a los rebeldes, fortaleciendo
el cristianismo, promoviendo la vida monástica, la enseñanza
del latín y el imperio de la ley, sirviendo como un nuevo
piso para la cultura europea y un referente para la mayoría
de los reyes posteriores. Queda así establecido un nuevo
derecho escolástico, se dictaron los principios para la instrucción
profesional del clero en las sedes episcopales y cenobiales, y para
el adoctrinamiento religioso de los laicos en las parroquias bajo
la vigilancia de un guía del Estado.
Eginardo (o Einhard, 770?-840), historiador franco y biógrafo
de Carlomagno, en su obra "Vita" señala que Alcuino
de York, por orden de Carlomagno, convierte las cortes visigodas
y merovingias en escuelas en la que los jóvenes nobles son
educados en empresas militares, adiestrándolos en la caza
y en la equitación, que constituían la parte más
característica en la formación para la guerrera; y
disciplinas áulicas, que involucraban el conocimiento de
las reglas de la corte y de las leyes del Estado, desarrollada colegiadamente
en la trustis o "cuerpo de hombres de confianza del
rey". La educación de los nobles giran en tornoa la
administración de la paz y de la guerra, más que la
cultura propiamente tal.
La decadencia de la cultura clásica afectó, sin duda,
las capacidades productivas de la sociedad romana, pero evidentemente
no se llegó a perder las habilidades propias de los oficios
principales, de lo que se infiere la supervivencia del sistema de
aprendizaje de los mismos. Surgen especializaciónes acordes
a la reestructuración de la organización productiva
y política medievales. Las sociedades de artesanos, la división
del trabajo feudal, donde aparecen los subditos campesinos y pastores,
además de los servicios ministeriales (que luego irán
desapareciendo) vinculados a la corte señorial.
3.2 La Baja Edad Media
Las escuelas parroquiales y episcopales, así como las cenobiales,
sobreviven de forma mediocre. La misma palabra schola significa
para entonces lugar de reclutamiento. La Regula cluniacensis
dedica demasiada relevancia a la ceremonia con la que eran acogidos
los novicios en el monasterio, estableciendo rigurosamente la fórmula
para la petición y la liturgia correspondiente. Pedro el
Venerable (1092-1156), que en 1122 hasta su muerte se convirtió
en el octavo abad de Cluny, se refiere a las actividades dentro
del monasterio: “Ha sido dispuesto restablecer al menos en
parte el antiguo y santo trabajo de las manos (...). El motivo de
esta disposición fue que el ocio ocupaba a tantos que, excepto
los pocos que leían y los raros que escribían, los
otros o dormían apoyados en las paredes del claustro, o se
pasaban todo el día en charlas vanas y ociosas, y la mayoría
de las veces maliciosas”. La crisis del Imperio carolingio
había facilitado que la Iglesia ejerciera el control político
de las escuelas, generando el monopolio eclesiástico de la
instrucción. Esto transforma el modelo creado por el Imperio
carolingio, provocando nuevos desencuentros entre el Estado y la
Iglesia.
Gregorio VII (1020-1085) impuso durante su papado (1073-1085) el
poder de la Iglesia por sobre los poderes seculares y formó
la facción papal en la primera fase del conflicto con el
Sacro Imperio Romano Germánico. En el 1079 reforzó
la obligación de los obispos de hacer enseñar las
artes literarias en sus iglesias, procurando no confundir las enseñanzas
religiosas con las de las ciencias naturales y mundanas. El concilio
de Tours 1163 imponía que a nadie, una vez hechos los votos
o hecha la profesión religiosa en algún monasterio,
le sea permitido salir a enseñar ciencias naturales o de
leyes mundanas. En 1179, Alejandro III (1105-1181, Papa entre 1159
y 1181) reafirma una vez más esta obligación, imponiendo
a las iglesias y a los monasterios extender su enseñanza
a los laicos pobres. Impulsó el renacimiento del escolasticismo,
denunciando la simonía
escolástica y los obstáculos a los que, con la debida
licencia, quisieran enseñar libremente. Ordenó, además,
que la magischola no podía impedir a ningún clérigo
enseñar a otros.
Con el desarrollo del comercio y la organización de los
municipios, surgen los maestros libres, clérigos o laicos
que enseñaban ante todo las artes
liberales y, más tarde, aparecien escuelas libres que
contemplan otras diciplinas siendo las principales las artes liberales,
medicina, jurisprudencia y, mucho después, teología,
convirtiendose estas en las cuatro facultades típicas de
las universidades medievales.
A principios del siglo XIII, cuando las universidades se consolidaron
y se difundieron, surgieron las órdenes religiosas de los
domínicos y los franciscanos (aprobadas por el papa Inocencio
III), que tuvieron gran influencia en el desarrollo de los posteriores
sistemas educacionales de la Iglesia, a la vez que desarrollaron
la acción misionera externa que tendrá su más
triste ejemplo durante el descubrimiento e invasion europea de América
durante el siglo XVI.
Los escolares o clérigos vagos no fueron
siempre huéspedes honorables en la ciudades. Un número
considerable de ellos se dedicó sobre todo al ocio licencioso
más que al estudio. Los cantos goliárdicos
que se han conservado se habla de mujeres, de vino, de búsqueda
desesperada de dinero, de conflictos con los maestros y con los
ciudadanos. Estos clérigos constituyen asociaciones que se
convirtieron después en universidades. Respecto de sus maestros
los estudiantes tenían mucho poder. Vagantes honestos o goliardos,
en sus conflictos con los municipios anfitriones, encontraron apoyo
en Federico I Barbarroja (1123-1190), emperador del Sacro Imperio
Romano Germánico entre 1152 y 1190, quien les concedió
privilegios especiales. Debido a esta intervención, al papado
no le quedó más remedio que reconocer los derechos
adquiridos por los escolares para conservar el control de las universidades,
mediante la supervisión de las concesiones.
 |
| Federico I Barbarroja (1123-1190)
fue emperador del Sacro Imperio Romano desde 1152, rey de Italia
desde 1155 hasta su muerte y, con el nombre de Federico III,
duque de Suabia de 1147 a 1152 y de 1167 a 1168. |
Después de Federico I, otras iniciativas del poder político
establecieron nuevos privilegios académicos. En Francia las
cartas de 1200 y de 1210 de Felipe II Augusto (1165-1223) y en Castilla y León
las leyes de Alfonso X el Sabio (1221-1284) contribuyeron a la formación
de un cuerpo de leyes para la vida universitaria más amplio.
En dichas circunstancias, la definición de estudio general
es de una naturaleza un tanto diferente respecto de la que tenemos
hoy, arte y derecho son las únicas facultades, otras disposiciones
se refieren a la didáctica y los exámenes, aparece
la figura del rector (que gobierna a la universidad) y
del derecho de asociación, y se establece la figura académica
de los maestros, como jueces entre los estudiantes. Los
métodos siguen siendo idénticos a los existentes en
Atenas del siglo V aC., gran parte de la enseñanza se desarrollaba
en forma catequésica, como diálogo entre maestro y
discípulo. Tanto en las universidades como en las escuelas
cenobiales, que eran de tiempo completo, no faltaban los momentos
de recreación y de juego. Para las faltas, así como
para las deficiencias en el estudio, el maestro golpeaba con la
fusta la palma de sus discípulos.
En esta época, la educación guerrera se convierte
en educación caballeresca, asumiendo como propios aspectos
intelectuales, distintos de los religiosos. Después de las
atenciones de la madre y de la nodriza, se desarrolla la actuación
institucionalizada según la forma de vida de los castillos
y de las cortes, la preparación en la técnica de la
guerra y de la política. Como norma, a los quince años
el niño se convertía en paje o escudero de algún
experto caballero al que seguía como a su maestro. A los
veinte años, terminada su educación, era proclamado
caballero en una ceremonia solemne. El honor, la conducta correcta,
antes que la fuerza, era la gloria del caballero.
A consecuencia del crecimiento del comercio y los centros urbanos,
se siguen desarrollando los modos de producción, se estrecha
la relación entre ciencia y trabajo manual, y progresa la
especialización. Hacen su aparición los gremios de
comerciantes y de artesanos, los cuales desarrollan "fraternidades"
(en latin, "caritas" o "fraternitas"). Toda
esta nueva estructuración socio-productiva sugiere la necesidad
de desarrollar sistemas de aprendizaje donde la ciencia y el trabajo
se reencuentren (tema que se volverá a manifestar con mucha
fuerza en la Edad Moderna), aunque siguen ausentes estatutos o metodologías
para la pedagogía del trabajo.
En este período, el aprendiz, que comenzaba su proceso a
edades no determinadas, a pesar de existir un cierto derecho del
aprendiz, pasó a ser propiedad temporal del maestro, el cual
podía venderlo o alquilarlo a otros maestros, por lo que
no era extraño que un aprendiz huyera, ya fuera por poca
voluntad de trabajo o por maltrato. Las mujeres estaban presentes
en algunos estatutos, concediendoles el permiso de trabajar, aunque
sin poder recibir aprendices, tras convertirse en viudas de maestro,
permiso que caducaba al casarse nuevamente con un hombre de otro
oficio. Aparecen las pruebas de examen, pero más bien desde
un punto de vista costumbrista. Sin embargo, las artes
sórdidas no han expresado, sistematizado o echo pública
su ciencia. Por lo demás, los trabajadores asimilaron (via
aculturación) el menosprecio de las clases dominantes, no
alcanzando a percibir ni una chispa de instrucción formal.
Hacia el siglo XIV, en plena transcición hacia la modernidad,
la actividad de los maestros libres se ha de ver más estrechamente
relacionada con los sistemas económicos y de político-sociales
impulsadas por los gremios y sus expreciones culturales más
características y visiblemente nuevas en la literatura en
lenguaje vulgar. De hecho, la aparición de esta literatura
es el signo del inminente nacimiento del mundo moderno. Los protagonistas
de estas nuevas literaturas, de la nueva cultura, de los nuevos
modos de instrucción, son los nuevos intelectuales, el clérigo
con sus textos religiosos y el laico que ama los libros y se educa
para ejercer las profesiones liberales. Este sería el escenario
en el que se desarrolla el Tercer
estado, de cuyas escuelas los maestros libres son los protagonistas.
Esta nueva cultura y este nuevo profesionalismo de los estados burgueses
se funda en el aprendizaje de la gramática y el ábaco.
La preparación eclesiástica se hace en vista a la
profesión: la gramática y las letras. La formación
eclesiástica profesional es aprender lo más preciso
y necesario de manera que el niño a los diez años
ya era capaz de estar en las cajas para después pasar a llevar
los libros contables.
3.2.1 HUMANISMO
 |
| Autorretrato de Leonardo da Vinci,
uno de los máximos representantes del humanismo renacentista.
Fue un famoso pintor, escultor, arquitecto, ingeniero y científico.
Su profundo amor por el conocimiento y la investigación
fue la clave de su espíritu artístico y científico. |
En el mismo período historico de esta escuela y de esta
cultura nueva comienza a desarrollarse el humanismo, otro movimiento
innovador, aunque de signo aristotélico. El humanismo se
caracteriza por el redescubrimiento de los estudios griegos y romanos,
subrayando el valor que tiene lo clásico por sí mismo.
Es originalmente un movimiento aristocrático y, sin embargo,
aunque quizás ningún otro movimiento cultural haya
dedicado tanta atención a los problemas del hombre y por
ende a su educación, el renovado contacto con los clásicos
da a los nuevos intelectuales un profundo sentido de fastidio respecto
de la cultura y la escuela medievales. Este desprecio hacia la tradición
medieval y sus formas de transmitirla, por los maestros y sus modos
no implica, sin embargo, el desprecio por la enseñanza, ya
que surge en la declarada polémica contra la cultura de los
cenobios y de las universidades, contra su tradicional clasificación
de las ciencias, contra la ignorancia de los clásicos y el
uso generalizado de manuales y compendios, contra la metodología
obsesivamente repetitivas y contra la disciplina severa hasta el
sadismo.
La pedagogía humanística, sobretodo la italiana,
tuvo sus tratados y sus escuelas. Podría decirse quizás
ninguna otra época y ninguna otra cultura europeas fue tan
sensible a los problemas de la formación del hombre. Todo
el siglo XV europeo es una continua sucesión de textos que
marcan un cambio de rumbo en la concepción de la formación
del hombre, que serán el modelo para los letrados de Europa.
Un motivo recurrente de esta pedagogía humanística
es la necesidad de tener en cuenta la naturaleza y la condición
del niño en su educación. Se determina que los niños
deben ser instruidos primero que nada en la gramática, porque
sería el principio y fundamento de todas las disciplinas.
El nuevo vínculo, ya mencionado, entre cultura y profesión
en las escuelas de maestros libres y de profesiones que organizan
el tirocinio
de su oficio, sugiere que en estos modos de formación existía
también el germen de la búsqueda de una tercera vía.
En el siglo XVI el humanismo italiano se hace europeo. Los humanistas
se someten a la autocrítica de sus aspectos pedantes y fosilizados,
vinculados al culto formal de las letras, al nuevo conformismo gramatical
y estilista. Sin ir más lejos, para Leonardo da Vinci (1452-1519),
artista florentino y uno de los grandes maestros del renacimiento,
la cultura no está en las letras o las disciplinas alejadas
de las matemáticas y de la experiencia, que le parecían
todas ellas mentirosas. Él reivindica el carácter
mecánico de todo saber y pone énfasis enérgico
en el hacer. La definición de hombre dado por Leonardo
resume el espíritu de los tratados humanísticos: "El
hombre, máximo instrumento de la naturaleza". Erasmo
de Rotterdam (1466-1536), escritor, erudito y humanista holandés,
cuyas obras fueron incluidas en el Indice de Obras Prohibidas por
el Concilio de Trento, es considerado precursor del movimiento religioso
reformista (el cual dio paso al protestantismo), aunque su guerra
contra la ignorancia y la superstición procede más
de sus convicciones de humanista que como teólogo. Gelli,
propugna el ideal del trabajador culto, con una cultura dirigida
a la práctica, que no sea instrumento de discriminación
y Giuliano del Carmine y Francesco Verino merecen ser destacados
por su auténtica vocación pedagógica. Son ejemplos
de maestros democráticos, a diferencia de la mayoría
de maestros de época. Es notable esta insistencia contra
las lenguas y a favor de las ciencias, la advertencia sobre el valor
general del estudio para todos y la condena polémica del
trabajo-penitencia.
La educación caballeresca sigue siendo la preparación
para el ejercicio del poder o, mejor dicho, de aquel aspecto del
poder que es el hacer de las clases dominantes, la guerra.
Con el desarrollo de la ciencia y de la tecnología de guerra
se añaden artes nuevas, como esgrima, tiro, saltar, pero
a estas artes bélicas se añade, las artes de la corte,
las políticas, el conocimiento de los usos de la etiqueta
y de las leyes, las de recreación cultural como la danza,
tocar un instrumento, además de jugar ajedrez y hacer versos.
A pesar de la gran aventura histórica de la literatura caballeresca,
la preparación intelectual no fue parte importante de la
formación de un caballero. Las buenas maneras y la cultura
son prerrogativas indispensables de los nuevos nobles y de todas
las personas que gravitan alrededor de las cortes. Las armas siguen
siendo el primer honor del hombre, hasta el punto de que quien las
ejerce lo hace por nacimiento y no por haberlo aprendido. El aprendizaje
del arte de guerra tendrá sus manifestaciones en los torneos
caballerescos, hasta que en 1559 Enrique II de Valois muere en un
torneo, hecho que marca el fin de la educación tradicional
del caballero.
4. Camino a la modernidad
Los movimientos populares heréticos habían promovido
la difusión de la instrucción y la interpretación
personal de la Biblia sin la medición del clero se convirtió
en una actividad común entre los instruídos. La ciudad
de Münnerstadt, Baviera, establece en sus Artículos
y reivindicaciones que “todos los hijos de los ciudadanos
deben ser instruidos y adoctrinados con diligencia y gratuitamente
en las escrituras cristianas evangélicas, y sin ningún
pago a los maestros o a la escuela, a fin de que todos los niños,
según sus capacidades, pueden ser lo más hábiles
posibles en sus oficios o en su actividad, y a fin de que se puedan
también tener, de aquellos que aprenden a escribir, los predicadores
y los anunciadores de la palabra de Dios. Y si tales predicadores
y maestros, con el tiempo, quieren pasar del estado matrimonial,
sus mujeres que deben ser de conducta honorable y cristiana, sean
dirigidas a instruir con habilidad a sus hijas y enseñarles
las Escrituras, a fin de que unos y otros, tanto de sexo masculino
como femenino, creados al mismo tiempo por Dios, puedan convertirse
en anunciadores de la Ley y de la fe”. En Suiza, Ulrich Zwingli
(1484-1531) publicaba en 1523 un libreto para la instrucción
y la educación cristiana de los niños. Philip Melanchthon
(1497-1560), reformador religioso y erudito alemán, dijo
en 1526 que “en una ciudad bien ordenada hay necesidad de
escuelas, donde los niños, que son el semillero de la ciudad,
sean instruidos; nos equivocamos si se cree que sin instrucciones
pueda lograr una sólida virtud." Martín Lutero
(1483-1546), teólogo alemán iniciador de la reforma
protestante, decía que “la prosperidad, la salud y
la fuerza mejor de una ciudad consiste en tener muchos ciudadanos
instruidos, razonables, honestos y bien educados, que puedan acumular
tesoros y riquezas, conservarlas y usarlas bien (...). El mundo,
para conservar su condición terrena, tendría necesidad
de hombres que pudieran gobernar ciudades y gentes, y mujeres capaces
de mantener la casa, los niños y la servidumbre. Hombres
y mujeres de esta especie los deberán hacer crecer desde
niños." Para llevar a cabo el proyecto de una escuela
nueva, que en tres años desarrollase un programa educativo
equivalente al que requería la vida eterna, Lutero se dirige
a los políticos y a los padres. Subyace en su proyecto un
intento de conciliar el respeto al trabajo manual productivo con
el prestigio del trabajo intelectual. Luego asegura que “Dios
ha llamado al hombre a trabajar porque él mismo trabaja y
se ocupa de oficios comunes. Los trabajadores manuales se inclinan
a despreciar a los trabajadores de la mente. La enseñanza
es un trabajo tan fatigado que nadie debería estar obligado
a ejercerlo por más de diez años”.
 |
 |
| León X (1475-1521) impuso una
censura extrema a los libros, que debian ser revisados por la
Iglesia antes de ser impresos. Además, acordó
con el rey Francisco I la abolición de los privilegios
de la Iglesia francesa. |
Francisco I (1494-1547), rey
de Francia y enemigo del rey de España Carlos I (emperador
del Sacro Imperio con el nombre de Carlos V) por su apoyo a
las artes y las letras y por sus reformas gubernamentales. |
Estando la reforma protestante en pleno desarrollo, la Iglesia
Católica, en el marco de la contrarreforma, la respuesta
al protestantismo, establece los lineamientos educativos del catolicismo
en el Concilio de Trento (1545-1564), en cuyas deliberaciones se
insistió mucho en los contenidos y en la escuela, y se reorganizó
las escuelas católicas, las escuelas de las iglesias metropolitanas
y las de los monasterios y conventos.
En 1515, en el Concilio de Leterán el papa León X
(1475-1521) impuso disposiciones de censura extremistas, indicando
que “Nadie intente imprimir o hacer imprimir ningún
libro si no ha sido antes diligentemente examinado y aprobado por
nuestro vicario u obispo que tenga competencia en la ciencia del
libro en cuestión. Quien intentara algo en contrario, además
de perder los libros y verlos quemar públicamente, quedará
implicado en la sentencia de excomunión.” El Obispo
Beccatelli decía: “No hay ninguna necesidad de libros.
Desgraciadamente hay demasiados en el mundo, es mejor que se prohíban
mil libros sin razón a que se permita uno que merece castigo."
Se condenó en diez reglas varias clases de libros: Los libros
heréticos; los que tratan ex profeso argumentos lascivos
u obscenos; los de geomancia, hidromancia, aeromancia, piromancia,
onomancia, quiromancia, nigromancia; los que contienen sortilegios,
maleficios, augurios, auspicios, encantamientos de magia, además
de los libros escritos por autores ya condenados.
En la segunda mitad del siglo XVI se reglamentó el sistema
escolástico jesuítico conocido como "Ratio studiorum"
que instruía la organización en clases, los horarios,
los programas y las disciplinas. Establecía seis años
de studia inferiora divididos en cinco cursos consistentes
en tres de gramática, uno de humanidades o poesía
y uno de retórica; un trienio de studia superiora
que comprendía lógica, física, ética,
metafísica, matemática superior, entre otras disciplinas;
y un periodo de actividad práctica de enseñanza.
La teoría y la practica educativa se abren camino entre
conflictos y contradicciones. Se manejaba una sana educación
humanística, dirigida a atender igualmente la mente y el
cuerpo, rica de conocimientos teóricos y prácticos
sobre los oficios y las industrias, las ciencias “reales”
y las lenguas clásicas, el derecho y la moral, sin exclusión
del trabajo manual. Tommaso Garzoni (1549-1589), canónigo
y erudito italiano, advierte que “no hay nada peor que la
utilidad de los jóvenes que odiar a los maestros, abandonando
la escuela cuando los encuentran terribles y severos (...) estos
son los defectos y vicios de los alumnos: hacer ruido en las escuelas,
romper el silesio en ausencia del maestro, golpear al que sigue
la norma, hacer barquitas de papel, pintar los dibujos de los libros,
pedir a cada momento para ir al baño o a otro lugar, salir
de la escuela como diablos desencadenados, romperse la cabeza entre
ellos por mil tonterías; estas son algunas de las cosas que
hacen desesperar a los padres, que hacen gritar a los maestros."
En 1516, en la ciudad flamenca de Lovaina (hoy Bélgica)
es publicada la obra "De optimo reipublicae statu de que nova
insula Utopia", del político y escritor inglés
Tomás Moro (1478-1535). También conocida simplemente
como "Utopía" (del griego u y topo,
"sin lugar" o "lugar que no existe"), es uno
de los textos más significativos del humanismo inglés,
concebido como una prosa satírica de carácter social
y político. Con ella, Moro inauguró un género
literario y filosófico basado en la planificación
ideal de una forma de gobierno perfecta, a la cual se identifica
posteriormente con el adjetivo "utópico", como
sinónimo de "irrealizable". La obra, que trata
de una república ideal, gobernada por medio de la razón
y bajo la más profunda tolerancia religiosa, obtuvo una importante
e inmediata resonancia en los ámbitos del humanismo renacentista
de toda Europa.
Empiezan a tomar forma las ideas en torno a la imagen de una sociedad
nueva y revolucionaria que parece inminente en un mundo ensanchado
por las exploraciones y el colonialismo, la perfección y
desarrollo de la imprenta, la brújula y la pólvora,
los cuales condiciona la difusión de la cultura y la exploración
y conquista de tierras fuera de Europa. Son los albores de la futura
sociedad industrial, donde ciencia y técnica predominan y
cambian el mundo, con sus academias como centros de investigación
científica, que se oponen a las universidades.
Tommaso Campanella (1568-1639), filósofo italiano; Francis
Bacon (1561-1626), filósofo y estadista inglés; y
Giordano Bruno (1548-1600), filósofo y poeta renacentista
italiano, serán los mayores puntos de referencia para los
pedagogos innovadores del siglo XVII, un siglo en el que afloran
las utopías también en el campo pedagógico.
 |
| Jan Komensky (1592-1670) |
Jan Komensky (1592-1670), conocido por su nombre latinizado Juan
Amos Comenio, reformador pedagógico y religioso checo, motivado
por la interpretación del mensaje cristiano “vayan
e instruyan a todas las gentes”, propone una escuela para
toda la vida (desde el útero materno de la madre), la cual,
dividida en ocho grados, enseñe absolutamente todo a todos.
En el nivel de la práctica didáctica, el mérito
de Comenio es la búsqueda y valoración de todas las
metodologías. Cabe mencionar la elaboración de un
manual concebido como un atlas científico ilustrado, a fin
de que fueran accesibles a los alumnos, si no las cosas, al menos
las imágenes ellas asociadas a lo que se sabía de
ellas. En el libro intitulado Corrección o Reforma Universal
explica por qué está convencido de la urgencia de
la reforma escolástica, cuando señala que “Toda
esperanza de un mundo mejor se funda únicamente en la educación
de la juventud y, por lo tanto, en escuelas correctamente instituidas,
(...) con Dios, veremos la luz intelectual de la sabiduría
proyectar potentemente sus rayos desde las escuelas a la Iglesia
y a los estados y, por tanto, al orbe, y hará todo más
grande, más bueno, más bello, más ameno.”
Sin embargo, la utopía de Comenio se proyectaba hacia "el
fin del mundo" esperado por la religión, no hacia el
pregreso y desarrollo de la humanidad.
Samuel Hartlib (1600?-1662), erudito de origen polaco, impulsor
de la educación para los pobres, lleva a cabo la reforma
y modernización de las escuelas proyectando un Gymnasium
mechanicum y escuelas profesionales donde todos pudieran aprender
un oficio y al mismo tiempo recibieran una formación cultural
similar a la de los grupos privilegiados. Uno de sus proyectos favoritos
fue la "Oficina de direcciones". La idea consistía
en establecer en cada pueblo oficinas donde la gente pudiera ir
a encontar informaciones, como, por ejemplo, vacantes o potenciales
fuentes de trabajo y, al mismo tiempo convertirse en una especie
de enciclopedia viviente donde los académicos y personas
en general pudieran juntaran y agregar constantemente conocimientos
y nueva información. Sin embargo, junto con estas ideas,
también fue partidario de extravagancias como la "medicina
empática", que involucraba el uso de objetos en la naturaleza
a los que se les pudiera hallar semejanza con el achaque en cuestión.
Por ejemplo, una "cura empática" para los cálculos
renales podría ser tomar un poroto (tienen forma de riñón)
y sembrarlo en el ocaso durante la luna llena. De hecho, Hartlib
padecía de calculos renales, para lo cual bebía ácido
sulfúrico diluido, procedimiento que posiblemente le causó
la muerte.
John Locke (1632-1704), pensador inglés, máximo representante
de la doctrina filosófica del empirismo, considera importante
que los niños que viven de los subsidios de las parroquias
asistan a las escuelas del trabajo, que les preparen para actividades
vinculadas con la industria, adoctrinándoles en religión
oficial al mismo tiempo. En sus "Pensamientos sobre la educación"
(1693) Locke admite que leer, escribir y saber son necesidades,
pero no las más importantes: "No esta en sus cabales
quien no considera a un hombre virtuoso y sabio infinitamente mejor
que un gran erudito (...) Se debe tener cultura, pero ésta
debe estar en segundo lugar y subordinada a otras dotes mayores.
Buscad alguno que sepa enseñar las buenas costumbres; confiad
vuestros hijos a quien pueda garantizar lo más posible su
pureza, a quien sepa alimentar y desarrollar sus buenas disposiciones,
corregir gentilmente y erradicar la malas, infundirle buenos hábitos.
Éste es el punto principal: y cuando la hayáis conseguido,
podréis pensar en la cultura como un algo más, que
podrá ser alcanzado con menor fatiga." El juego, la
práctica, la persuasión razonable, los métodos
no autoritarios y el autogobierno son los instrumentos de esta pedagogía,
que persigue una cierta la libertad de pensamiento por sobre la
variedad y amplitud de los conocimientos.
En Francia, el latín y toda la carrera educativa ya no son
un instrumento para adquirir un saber dado de una vez por todas,
sino un “instrumento para perfeccionar la razón”
y para la "formación del juicio".
 |
| De La Salle propuso un sistema para
las escuelas jesuitas e institucionalizó el castigo corporal. |
Juan Bautista de la Salle (1651-1719) en la "Conduite des
écoles Chrétiennes" (1702, impreso en 1720) se
refiere a “Los ejercicios que se hacen en las escuelas cristianas,
y a la manera en que se deben llevar a cabo” y “los
medios para establecer y mantener el orden”. Un aspecto novedoso
es la separación didáctica y cultural en la enseñanza
de la lectura, que consiste esencialmente en el adoctrinamiento
religiosa en base a la Biblia, y la escritura, considerada una técnica
material que requiere procedimientos especiales conducente a un
oficio. En lo que respcta a los medios para establecer y mantener
el orden en las escuelas, el criterio empleado es la pureza (en
términos religiosos, obviamente) de las costumbres. Sostiene
nueve puntos que garantizarían el orden: la vigilancia incesante,
los signos, los catálogos o registros,
las recompensas, las correcciones o castigos, la puntualidad, los
permisos, los oficiales (alumnos con responsabilidad) y la estructura
misma de la escuela y anexos. Las “correcciones” se
administran como medio pedagógico irrenunciable, pero se
aconseja observar su efecto psicológico: “La corrección
de los escolares es un de las cosas que traen mayores consecuencias
en las escuelas, y requiere mucha atención para hacerla adecuadamente
y con fruto, tanto para aquellos que la sufren, como para aquellos
que la ven hacer (...) Es necesario comportarse de manera dulce
y firme a la vez”. Se distinguen cinco maneras de "corregir":
por la palabra, por la penitencia, por férula (pala de madera
para castigar a golpes), por azotes, por expulsión (reservada
para los "libertinos"). Esta docrtina disciplinaria era
una de las principales causas de la ausencia y del abandono de la
escuela.
La instrucción popular, auspiciada por la reforma, se va
concretando en Alemania con una primera institución de escuelas
rurales en el estado de Gotha en 1642 con Andreas Reyher (1601-1673),
luego con las Armenschule (en alemán, "escuela para
pobres") de August Hermann Francke (1663-1727) en Halle en
1695 y con el nacimiento de las escuelas científico-técnicas
de Berlín en 1747. Educar humanamente a todos los hombres
se convierte en el objetivo de la educación moderna.
Por otra parte, como en "Los viajes de Gulliver" de Jonathan
Swift (1667-1745), se fundan academias de inventores, todas ellas
dedicadas a las más extravagantes investigaciones, como por
ejemplo la "máquina de aprender", un gran cuadrado,
con un reticulado de cuadrados móviles, que tienen escritas
todas las palabras en todas sus flexiones. En la novela de Swift,
Gulliver es invitado del rey de Laputa, una isla flotante en el
cielo, donde sus habitantes están muy interesados en las
ciencias, pero no les saben dar aplicaciones prácticas. Le
recomiendan que visite Lagado, donde su amigo Munodi, el gobernante
de Lagado, le muestra a Gulliver una academia donde se enseña
cosas inservibles. Muy probablemente sea una alusión al utopísmo
o a la Royal Society y al ánimo de los pseudocientíficos
de esa época.
No obstante, la educación estaba de moda. Se ocupaban de
ella los soberanos, los filósofos, los científicos,
los utopistas, los novelistas. Incluso las mujeres eran admitidas
a asistir a los doctorados, aunque en recintos aparte.
5. La ilustración
"La Enciclopedia o Diccionario razonado de las ciencias, las
artes y los oficios" (1751-1765) de Denis Diderot (1713-1784)
y Jean d’Alembert (1717-1783) y varias iniciativas análogas
de la época, nacen por el empuje que significó la
empresa de buscar, recopilar, clasificar y modernizar el saber del
que ya estaban invadidos en el siglo XVII y comienzos del XVIII.
La obra estaba dedicada al pueblo y, por lo tanto, los suscriptores
eran intelectuales, eclesiásticos, nobles y parlamentarios.
Diderot recurrió a autores conocidos de la talla de Montesquieu,
Voltaire, Rousseau, Buffon, Du Marsais o Daubenton y a otros menos
conocidos. D’Alembert se ocupaba de las Matemáticas,
Diderot de la Historia de la Filosofía, el abate Morellet
de la Teología, Buffon de las Ciencias de la Naturaleza,
Paul-Joseph Barthez (1734-1806) de la Medicina, Quesnay y Turgot
de la Economía. El caballero de Jaucourt colaboró
en tareas de redacción y de edición. Uno de los objetivos
era presentar una contraparte añ Diccionario de Trévoux
de los jesuitas y favorecer la difusión de la filosofía
de la Ilustración. La Enciclopedia está marcada sobre
todo por el interés de Diderot por la tecnología,
aunque algunas laminas estén inspiradas en otras enciclopedias,
o algunas definiciones parezcan anticuadas.
Mientras Diderot tenía que luchar contra los ataques de
la Iglesia y las prohibiciones del Estado para llevar a términos
su enciclopedia; Rousseau se avocaba al trabajo sobre "Emilio"
o "De la educacuón" (1762), donde expuso una nueva
teoría de la educación, subrayando la preeminencia
de la expresión sobre la represión, para que un niño
sea equilibrado y librepensador; mientras muchas otras voces se
levantaban para pedir la intervención innovadora del Estado
en el campo de la educación, hata entonces confinada en manos
de la Iglesia.
En 1763 se publica "Essai d'education nationale" (en
frances, "Ensayo de educación nacional"; 1763)
de Louis René (1701-1785), protagonista de la expulsión
de los jesuitas de Francia. En su obra protesta contra la tradicional
exclusión de los laicos de la enseñanza, reivindica
una educación que dependa sólo del Estado y criticó
a la educación jesuita sobre la base de su ineficacia para
preparar a los escolares en asuntos habituales de la vida como ciudadanos.
En 1774 Johann Bernhard Basedow (1724-1790), reformador educativo
alemán, influido por John Locke y Jean-Jacques Rousseau,
defendió el laicismo y el estatismo de la enseñanza,
puntos de vista que fueron generalmente aceptados, pudiendo crear
en Dessau un centro educativo que denominó Filantropino (del
que fue director) y otras instituciones semejantes, que fueron sucesivamente
establecidas en otras ciudades, potenciando el incremento de la
calidad de enseñanza, relacionando el trabajo escolar con
el mundo exterior a las clases. Denis Diderot, a pedido de Catalina
II de Rusia, escribió el "Plan de una Universidad Rusa",
donde afirmaba que la educación es imprescindible al pueblo
y que a nadie debe faltar las luces de la instrucción elemental,
para lo que eran necesarias escuelas públicas y gratuitas,
donde se privilegie la enseñanza técnica.
La emperatriz María Teresa de Austria (1638-1683), reina
de Francia de 1660 hasta su muerte, señalaba que "la
instrucción es y seguirá siendo en cualquier época
un hecho político". Asta entonces la escuela había
sido, casi en su totalidad, un ente privado o eclesiástico.
María Teresa confió a Ignaz von Felbiger (1724-1788)
la elaboración de un proyecto general de reforma de la educación,
que fue aprobado en diciembre de 1774. La estructura del modelo
estatal de instrucción resultante comprendía: a) la
Escuela popular o alemana, que podría ser frecuentada desde
los 6 a los 10 ó 12 años, debía establecerse
en los pueblos, junto a las parroquias; b) Escuelas principales,
destinadas a la formación profesional, de las cuales formaban
parte las "escuelas normales" para la formación
de los enseñantes, de una duración de cuatro años;
c) Escuelas intermedias de latín, que preparaban para las
universidades; y d) Las universidades. A esto se ha de añadir
que en el mismo periodo se habían constituido escuelas especiales
de diversos tipos: la Academia de equitación (1746), la Academia
oriental (1754), la Escuela de diseño manufacturero para
la industria textil (1758) y la Escuela de comercio (1770). Más
tarde, José II (1741-1790), emperador del Sacro Imperio Germánico
a contar de 1765, hijo de María Teresa y Francisco I del
Sacro Imperio (1708-1765), dijo: "El principal deber de todo
ciudadano es hacerse apto para servir al Estado. Conocimientos,
saber y buenas costumbres son los medios mejores y más seguros
para alcanzar el bienestar externo e interno." El bienestar
de la la nación depende del grado de instrucción de
quienes la componen.
5. Revolucion francesa e independencia estadounidense
6. la Primera Revolución Industrial
Cada época posee su modelo de escuela y cada cambio social
relevante reclama cambios también relevantes en la escuela.
La Revolución
Francesa y sus componentes de democratización de la sociedad
("el poder reside en el pueblo") enmarcado en la división
de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, exige una escuela
básica obligatoria y gratuita para todos. Y ello en el contexto
de la Primera
Revolución Industrial (finales del siglo XVIII), que
se suele visualizar en la puesta en marcha de la máquina
de vapor. El modelo curricular subyacente es el de la Escuela Clásica
(tradicional) que se basa fundamentalmente en métodos-actividades
(formas de hacer) para aprender contenidos (formas de saber). Se
trata de aprender datos y recopilar una información limitada
y manejable para ser aprendida e interiorizada por el aprendiz.
Es una escuela centrada fundamentalmente en el qué
aprender (contenidos). Las capacidades y los valores se relegan
al currículum
oculto. La escuela derivada de la Edad Media
y su relectura en el marco de la Ratio Studiorum jesuítica
(1599), orientada a la formación de minorías (nobleza,
burguesía, clérigos y príncipes) se traslada,
sin más, a las clases populares en el marco de una educación
obligatoria y básica con la finalidad de formar personas
ilustradas (leer, escribir y contar) con derecho a voto progresivo.
|