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El ateísmo según la fe

Especialmente las religiones de raiz bíblica desde la antigüedad han impreso en el ateísmo injurias y condenas que persisten hasta el día de hoy. Revisemos, pues, algunas de las fuentes de tales afirmaciones insidiosas en los textos religiosos más conocidos y la forma en que hoy en día siguen presentes tales prejuicios irracionales.

La Biblia

La Biblia contiene escritos de tradiciones religiosas consideradas sagradas por judíos y cristianos. Sin embargo, entre las versiones del judaísmo y del cristianismo, así como entre el catolicismo y el protestantismo, las dos principales ramas del cristianismo, existen diferencias en la estructura de sus libros, a pesar de lo cual, su contenido es el mismo. (*)

Una de las frases bíblicas más frecuentemente citadas y más explícitas en alusión a los ateos (recordemos que "ateo" se usaba en la antigüedad tanto para designar a los que no creen en dios como a los que no lo veneraban adecuadamente, tanto para los creyentes en Zeus, Júpiter o Yahvé) es la que expone el Salmo 14:

Salmo 14
1. Dice en su corazón el insensato: "¡No hay Dios!". Corrompidos están, de conducta abominable, no hay quien haga el bien.

Este pasaje nos presenta la esencia de cómo el mundo religioso representa el ateísmo. A partir de esta imagen, el judeocristianismo, organizado en diferentes sectas, ha promovido el miedo y la desconfianza hacia los ateos, convirtiéndose no pocas veces en odio y violencia brutales. De forma en extremo explícita, la Biblia considera que absolutamente todo dicho o acción proveniente de un ateo es producto de una vida intrínsecamente maligna, inmoral, destructiva y nihilista.

En muchos párrafos de la Biblia se llama a destruir o asesinar a quienes "no están con dios" o cuyas costumbres estén reñidas con las que impone su doctrina. Muchos lamentables acontecimientos históricos tienen origen en las "enseñanzas" bíblicas, las cuales han justificado procedimientos ad hoc para el poder político de la religión. Un buen ejemplo de esto es la relación existente entre el pasaje Éxodo 22 (17) y la cacería de brujas en el siglo XVII en EE.UU. e Inglaterra.

Éxodo 22
17. A la hechicera no la dejarás con vida.

Apenas establecido el cristianismo en el Imperio Romano, tras conversión del emperador Constantino I en el año 313, las herejías llegaron a ser castigadas con leyes civiles. Durante el siglo IV se desarrolló el Código Teodosiano, en el que era condenado explícitamente el culto a cualquier otro dios y los ritos mágicos (brujería y astrología, principalmente). Una de sus leyes condenaba a muerte a quienes celebraran culto nocturno en honor del "Diablo" y sus acólitos, lo que dio comienzo a la persecución de brujos y hechiceras.

Así mismo, muy convenientemente para las clases dominantes, la Biblia (es decir, el mismísimo Dios) establece relación directa entre la autoridad política y la divinidad, convirtiendo incuestionable la primera, amparándola en la segunda. De esta forma, los disidentes políticos pasaron automáticamente a ser considerados adoradores del Diablo, brujos u otro calificativo que autorizaba su eliminación.

Éxodo 22
27. No blasfemarás contra Dios, ni maldecirás al principal de tu pueblo.

Hasta el día de hoy persisten leyes en países desarrollados que condenan la negación de la existencia de Dios o que invalidan el testimonio judicial de los ateos, por considerarles personas no confiables, ya sea por "inmorales" o por "no verse obligados a decir la verdad, al no temer la ira de Dios".

Lo anterior, sumado a las sentencias que el propio Yahvé (o Jehová) suele establecer a lo que se considera falta o pecado y la forma en que asiste a su "pueblo elegido" contra sus enemigos, nos grafica la flexibilidad ética del monoteísmo bíblico cuando enfrenta aquello que no está de acuerdo con sus creencias:

Isaías 13
11. pasaré revista al orbe por su malicia y a los malvados por su culpa. Haré cesar la arrogancia de los insolentes, y la soberbia de los desmandados (desobedientes) humillaré.
15. Todo el que fuere descubierto será traspasado, y todo el que fuere apresado caerá por la espada.
16. Sus párvulos serán estrellados (azotados contra el suelo o contra las rocas) ante sus ojos, serán saqueadas sus casas, y sus mujeres violadas.
18. Machacarán a todos sus muchachos, estrellarán a todas sus muchachas, del fruto del vientre no se apiadarán ni de las criaturas tendrán lástima sus ojos.

Eclesiástico 36
6. Despierta tu furor y derrama tu ira, extermina al adversario, aniquila al enemigo.

Mateo 13
40. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo.
41. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad,
42. y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

Con esta base ideológica, no resulta extraño que teólogos como Tomás de Aquino, que consideran que "no creer en dios es uno de los mayores pecados", recomienden que los herejes “sean eliminados de la faz de la tierra, asesinándolos" a la tercera ofensa.

El Corán

El Corán es el texto sagrado del Islam y sería la palabra eterna e increada de Dios, revelada al profeta Mahoma por medio del arcángel Gabriel. Declara caducos a los profetas anteriores, como Noé, Abraham, Moisés y Jesús. La importancia del texto para la fe islámica es comparable con la Torá para los judíos y el Nuevo Testamento para los cristianos. (*)

La primera alusión a los no creyentes es temprana. Ya en la Sura II se señala:

Sura II
5. En cuanto a los infieles, les es igual que les hagas o no advertencias: no creerán.

Aunque es claro que el término "infieles" alude tanto a los no creyentes como a los que tergiversan la "palabra de Dios", se establece clara diferencia entre unos y otros. Quienes no creen en Dios, según el Corán, no creen por propia voluntad divina, porque Dios así lo quiere, por lo que no existe necesidad de obligar a la conversión al Islam.

Sura X
99. Si Dios quisiese, todos los hombres de la tierra creerían. ¿Quieres obligar a los hombres a ser creyentes?
100. ¿Cómo habría de creer un alma sin la voluntad de Dios? Derramará su indignación sobre los que no comprenden.

El Islam no observa ofensas directas por parte de los que no creen, remitiendo cualquier penalidad a los no creyentes para un futuro "Juicio Final", cuando Dios se encargaría de ellos "castigándoles severamente". En cambio, efectúa durísimos llamados a las otras corrientes monoteístas, el judaísmo y el cristianismo principalmente, a no adulterar el mensaje divino relacionando la fe con ideas ajenas ni asignándole significados considerados oportunistas:

Sura II
70. Ahora, ¡oh musulmanes!, ¿deseáis que ellos (los judíos de aquel tiempo) lleguen a ser creyentes por vosotros (por daros gusto)? Sin embargo, algunos de ellos obedecían la palabra de Dios; pero en lo sucesivo la alternaron después de haberla comprendido, y lo sabían muy bien.

Sura IV
50. Vosotros que habéis recibido Escrituras, creed en lo que Dios ha hecho descender del cielo para confirmar vuestros libros sagrados, antes de que nosotros borremos las facciones de nuestros rostros y las volvamos del lado opuesto. Creed antes de que os maldigamos como hemos maldecido a los que violaban el sábado; la orden de Dios fue inmediatamente cumplida.
51. Dios no perdonará que se le asocien otros dioses; perdonará los otros pecado a quien quiera, pues el que asocia a Dios otras criaturas comete un pecado enorme.
52. Habéis visto a esos hombres cómo procuraban justificarse. Pero Dios no justificará más que a los que quiera, y los hombres no serán lesionados ni en una brizna.
53. ¿No ves cómo forjan mentiras respecto de Dios? Esto basta para cometer un crimen manifiesto.

Sura XVIII
50. Un día, Dios dirá a los infieles: Llamad a mis pretendidos compañeros, a los que creéis que son dioses. Ellos les llamarán, pero éstos no les responderán, pues habremos puesto entre ellos el valle de la destrucción.

En el Corán parece existir más bien la intención de purificar la doctrina y unir a los monoteístas en un gran bloque. El constante llamado a abandonar asociaciones arbitrarias del "único y verdadero Dios" con ideas consideradas ajenas, circunscrito en el marco histórico en que se desarrolla el Islam, dan cuenta de una posición ante los "ahl al-kitab" (en árabe: "los pueblos de las escrituras", es decir, judíos y cristianos) que los considera tergiversadores de las antiguas revelaciones divinas.

Sura III
57. Di (a los judíos y a los cristianos): "¡Oh, gentes de las Escrituras! ¡Venid a oír una sola palabra! ¡Que todo sea igual entre nosotros y vosotros! Convengamos que nosotros no adoraremos más que al Dios único y que no le asociaremos nada, y que no buscaremos los unos entre los otros señores al lado de Dios." Si se niegan a ello, decidles: "Vosotros mismos sois testigos de que nos resignamos por entero a la voluntad de Dios."

No obstante, a pesar de las divergencias entre estas ramas del monoteísmo abrahámico, la expansión del Islam en el siglo VII de la era cristiana no supuso una guerra de aniquilación ni la obligación de judíos y cristianos de convertirse al Islam a punta de espada, como los cronistas cristianos han hecho pensar, sino que fue un proceso negociado, de concesiones, en que no hubo reales enfrentamientos. Por ejemplo, como las pequeñas comunidades judías en las ciudades visigodas, tras las invasiones musulmanas a la península ibérica, los cristianos pudieron conservar el libre ejercicio de su culto, pero quedaban sujetos al pago de impuestos especiales, por lo que muchos optaron por la conversión al Islam, lo que les confería de forma automática el disfrute del estatuto personal de los musulmanes de nacimiento. Muy por el contrario, la expansión del judaísmo y del cristianismo se efectuó fundamentalmente por coacción.

Luego, el Corán condena al más puro estilo bíblico a los idólatras. Para entonces, los cristianos católicos eran considerados los máximos idólatras, pues tergiversan la doctrina monoteísta con el dogma de la trinidad divina y adoptando una estructura similar a la del panteón romano, tras heredar las bases del imperio pagano en decadencia, y por estar fuertemente influenciados por la cultura griega. El politeísmo católico resulta evidente al contrastar sus figuras y las de la Roma pagana: un dios-padre, familia divina (hijo de dios, madre de dios), dioses procreando con humanos (María, la virgen) y dioses menores (los santos).

En general, el Corán deja en paz a los ateos, pues considera que no creer (no siendo parte de los "pueblos de las escrituras" ni creyendo en otros dioses) no es es sí una falta o una afrenta a su religión. Es más, sugiere prestar ayuda y otorgar asilo a los no creyentes en problemas, aunque tal ayuda es interesada, para aprobechar de inculcarles la doctrina de su fe.

El Bhagavad-Gita

Bhagavad-Gita (en sánscrito: "El canto del Señor", donde Krishna es el Señor) es un libro de poemas incluido en el Libro IV del poema épico "Mahabharata". Consta de 700 versos en 18 capítulos y es considerado por la gran mayoría de los hinduistas como el texto sagrado más importante y la esencia misma de sus creencias.

A pesar de ser politeísta, existen muchas similitudes entre el hinduismo y las religión monoteísta abrahámica debido a las migraciones e intercambio económico durante los distintos regímenes imperialistas que dominaron la región comprendida entre la India y Asia Menor en la antigüedad.

El Bhagavad-Gita expresa una opinión sobre los ateos muy similar a la del judeocristianismo, en la que las acciones y dichos de quien no reconoce la divinidad del Krishna carecen de significado, pues son ignorantes o desquiciados. El no reconocer la calidad divina del personaje los haría portadores de los aspectos negativos de la vida en sociedad, representado por lo sucio y lo reprochable. El ateo, para el hinduismo, es el portador de la vileza, es considerado fuente de la mentira, y su ignorancia lo impele a adoptar una actitud destructiva. Así, en la traducción del Gita hecha por Julio Pardilla, se lee:

Capítulo 9
Verso 11. Los ignorantes y los locos de este mundo al yerme en cuerpo humano, no reconocen mi Naturaleza Superior (la de Krishna) y me desprecian. Ellos no conocen Mi Espíritu Supremo, la Forma Infinita del Dios que ha creado todas las cosas.
Verso 12. Vanas son sus esperanzas, e igualmente vanas sus acciones, vano es todo lo que han aprendido, siendo igualmente vanos todos sus pensamientos. En su locura descienden a la naturaleza de demonios, cayendo en la oscuridad y el engaño del infierno.

Cabe señalar que en la tradición hindú se considera "vivir en el infierno" a todas las "formas de vida inferior" a la humana, ya que en dichas formas de vida no sería posible alcanzar el "conocimiento de Dios", estando condenados a vivir sólo en la conciencia de los sentidos. También se llama infierno al ateísmo, pues consistiría en vida humana carente del "conocimiento directo de Dios". El "conocimiento de Dios" debiera llegar a través de un gurú (maestro espiritual o jefe religioso), así que antes de recibir esta iniciación se viviría en la ignorancia y sufriendo las "miserias propias de las especies inferiores" que carecen de la posibilidad de "disolver su conciencia" en el mundo etéreo que sostiene el hinduismo.

Capítulo 16
Verso 7. El hombre de naturaleza demoníaca, careciendo de principios, ignora qué es lo que se debe hacer y qué es lo que no se debe hacer; su corazón está empocilgado con todo tipo de impurezas, su conducta es irreverente y miente sin reparo.
Verso 8. Dice cosas como: “En este mundo no existe la Verdad, ni tampoco la moral, ni tampoco Dios. La causa del nacimiento no es más que la voluptuosidad sexual de los predecesores: ¡No hay ley que gobierne esta creación!”
Verso 9. Cientos de incontenibles e insaciables deseos torturan su alma, llena de hipocresía, arrogancia e insolencia. Se aferra firmemente a sus confusas ideas, y prosigue con indolencia por el camino de la iniquidad.

Existe, sin embargo, una doble lectura del concepto "ateo". Por una parte, se refiere a quienes no creen y, en consecuencia, no aceptan a Krishna como se supone que deba ser aceptado y son considerados "perdidos", susceptibles de ser seguidores de deidades negativas o "demonios". Por otra, los hinduistas hipócritas, es decir, quienes practican los ritos pero no asumen la conducta moral deseada por las enseñanzas de la religión; practican el culto, pero "tienen por meta el disfrutar" y están "inclinados a la lujuria y la ira".

Capítulo 16
Verso 12. "Esto es lo que he conseguido hoy —dicen ellos—, y con esto podré realizar tal deseo. Esto es cuanto ahora poseo, pero quiero poseer más."
Verso 13. "He aniquilado a tal enemigo —dicen ellos—, y a otros más he de aniquilar también. Soy un hombre poderoso y gozo de cuanto quiero en esta vida: tengo éxito, poder y felicidad."
Verso 14. "Soy rico y he nacido en familia noble —dicen ellos—, ¿quién se podría comparar a mí? Con mi dinero costearé ceremonias religiosas para obtener bendiciones y viviré dichoso." Viven engañados en la oscuridad de la ignorancia.
Verso 15. Acosados por millares de pensamientos impuros, descarrían apresándose en las redes de la ilusión; entregados por completo a los placeres de los sentidos, se esclavizan a ellos, cayendo en el más inmundo de los infiernos.
Verso 18. Estos seres malvados, crueles y llenos de odio, son los hombres en el estado más bajo. En el inacabable ciclo de las reencarnaciones, inexorablemente Yo condeno a estos hombres a la destrucción.
Verso 19.

Haciéndoles reencarnar en una forma de vida inferior, permaneciendo en la oscuridad vida tras vida, en ese estado no pueden llegar a Mí, al contrario, continúan descendiendo en el camino del infierno.

Las similitudes entre la Biblia y el Bhagavad-Gita no terminan aquí, ya que las coincidencias entre las mitologías de Krishna y Jesús son considerablemente numerosas.


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