- señor – dijo el hombre alto de pesada armadura deteniendose detraz
del rey, ahun oculto entre las penubras la luz roja del fuego solo
mostraba un caballero de noble y sereno semblante de madura edad pues asi lo
confirmaba la barba espesa que le cubria las mejillas y el menton
cuadrado, el llevaba la antorcha y al ver al rey inclino el fuego y
vislumbro la figura encorvada del monarca que miraba en silencio el amanecer. –
señor –replico con tono suave, y enseguida un joven sierva se paro
junto a el con una charola entre las manos sobre la cual brillaba el tinte
de un frio café…
- no quiero mas café …- dijo Fergus con la voz enfermiza – me ha
enfermado desde ahora tomare agua al ver el amanecer…..- largo ….- y al ohir
la voz del rey la joven salio de la sala tan rapido como habia llegado
y alli solo aguardo el caballero mirando al rey en su triste pesar,
meneo la cabeza pues las noticias que traia no eran nada gratas. – habla
Helmud…- dijo y volvio su rostro hacia el caballero que aguardaba
afligido.- que pasa?
- Siter….- dijo como si aquel nombre recordase un repentino temor. El
rey aguardo con paciencia a que Helmud concluyese.
- Si que pasa con Siter….- dijo Fergus
- se ha marchado, no esta en Teserot …- y oyendolo al caballero, Fergus
volvio su triste mirar hacia el nublado horizonte y sin mostrar asombro
respondio con la voz susurrante.
- No me extraña, cuando supe que era el, supe tambien que no estaria
aquí cuando se levante la guerra…- Helmud bajo acongojado la cabeza y
luego se acerco hacia la ventana
- y en verdad era el …..
- claro que si- respondio el rey- , o acaso no sentiste el mismo temor
que yo….un temor que solo recuerdo en el campo de batalla…..- mascullo-
claro que era el …
- si lo senti señor – respondio el caballero acomodandose el cabello
ondulado sobre su ancha espalda – lo senti en la piel….
- No habra mas consejo Helmud- dijo Fergus mirando al caballero – no
habra mas decisiones democráticas , desde ahora gobernare como mis
padres…- Helmud lo miro asombrado
- Y que quiere decir eso ….- pregunto afligido
- Todos iremos a la guerra ….- respondio el monarca con su gris
cabellera estrujada en su mejilla. – se acabaron las palabras, se acabaron los
dias de paz en Teserot….
- Me apena escucharlo…- dijo Lander entrando en la sala, tenia el
rostro opacado y preocupado, alli se quedo contemplando a su rey desde el
umbral de la alcoba. Helmud lo miro con los ojos vidriosos pero enseguida
se volco ala ventana pues un viento frio y recio lo habia estremecido,
aquel viento no era normal. No, se dijo asi mismo algo mas habia en
aquel frio algo desconocido y maligno. Enseguida se aparto de la ventana
y viendo la cara del rey perdida en el horizonte se apoyo en la pared y
alli parecio meditar con el rostro bajo.
- A todos nos apena…- dijo Fergus con la voz ronca. – no he conocido
hombre mortal que en la plenitud de sus cabales ame la guerra, y si a
nacido ya, quiero conocerlo. –concluyo volviendose a Lander .
- Pues creo que ahun no lo conoceremos, y en verdad aquel mortal no
ha sido parido todavía.
- Siter – susurro el rey – el se a marchado…- Lander meneo la cabeza
- No me extraña señor – respondio con ímpetu – ese caballero es solo
una vaga ilusion , siempre lo supe , vino aquí y hablo de la guerra , y
ahora se marcha con el viento…nos dejo al olvido pues creo que no
veremos mas su sombra.- dijo el caballero dirijiendose luego hacia una
esquina del cuarto donde ensombrecida, por la penumbra del ahun precoz
amanecer, yacia quieta la lustrosa armadura del viejo monarca. Alli se paro
Lander junto al hancho peto plateado, y la cota de mallas que por
debajo brillaba sutilmente. Lander paso sus manos y por un momento sintio en
su piel un frio distante y casi olvidado de lejanas batallas que ahora
su mente trataba de enterrar , mas el tiempo nunca obro en su favor y
aquellas viejas heridas nunca sanaron del todo. “Muerte” susurraba el
viento aquella mañana “ muerte”… Lander se aparto perturbado. Y como si
una pena ubiese entrado en el penubroso recinto todos callaron
aguardando los tibios rayos del sol herido en la lejana frontera que enseguida
forjaron las gigantescas nubes sobre las montañas nevadas. Y durante
aquel largo silencio sepulcral solo el viento ingreso rumoreando
sordamente haciendo danzar las largas trenzas blancas de Fergus que al parecer
aguardaba con ansias la suave caricia de Odesuss.
Y entonces unos rapidos pasos se oyeron sobre la vieja loza de los
escalones que subian hasta la alcoba del monarca. Presurosos acabaron
pronto en el umbral donde enseguida miro Helmud despertando de su
aflicción. Un alto hombre, relativamente joven y de apuesta presencia se vio
respirando agitadamente. Un rostro delgado de grandes ojos saltones y
misteriosos miro de pronto al rey. Llevaba largo el cabello y castaño como
todos los hombres de Teserot, cayendole ondulado sobre los hombros
cubiertos por una gruesa capa de piel, bajo la cual una hermosa camisa de
mallas se ajustaba a su esbelto cuerpo.
- Señor…- jadeo Lich dirigiendose al monarca. – ay un hombre en la
sala, trae noticias del Este, esta muy herido…
- Vamos entonces – respondio Fergus sin pensarlo dos veces, y
apoyandose en el hombro de Helmud abandono la sala segido por Lander que se
rstregaba la cara como tratando de despertar, sin embargo aquel no era un
sueño.
Presurosos bajaron las enroscadas escaleras flanqueadas por viejos
muros de piedra donde altas brillaban las antorchas, pronto el grueso
umbral de madera se habrio a los pasos de Lich que junto al rey y a los
dos caballeros entraron a la enorme sala que se extendia bajo un
altisimo techo sujeto en su base por enormes columnas algun dia talladas con
esmero y amor, ahora viejas y rajadas por el tiempo inmisericorde.
Alli en medio del atrio de lustroso azulejo se hallaba tendido la
figura encorvada de un hombre. Dos soldados custodiaban le con cautela y
cuando vieron a Fergus aparecer desde el umbral, se apartaron enseguida.
Un heraldo de edad avanzada yacía moribundo, su rostro ensangrentado
llevaba los cabellos alborotados bajo un casco que había sido hendido por
un terrible golpe.
Su armadura había sido quitada y su camisón largo hasta las rodillas
estaba roto y sucio. Sin embargo aún tenia su pequeña espadilla aferrada
con pasión entre sus nudillos blancos y raspados.
- hombre que te a pasado .! – exclamó Fergus deteniéndose frente al
Heraldo.
- Salve señor de Teserot…!- exclamo el soldado, con la mirada perdida
en el rostro del rey. – salve del infortunio…!- dijo extendiendo sus
brazos hacia las piernas del monarca.
- Vamos hombre que ha sucedido!- grito Lander excitado
El heraldo meneo la cabeza.
- los espectros –mascullo – los espectros han tomado Andalu, queman
mujeres y niños en una hoguera gigantesca sobre las estribaciones de la
ciudad!- el rey lo miro aturdido – a los hombres los han empalado en las
murallas…! Salvenos del infortunio…
- eres heraldo de Andalu….- dijo Lander
- si, tal vez el ultimo, hemos huido del fuego, nos estan cazando como
a bestias, en los valles y en las praderas.
- Grande es la gracia de los dioses….- sentencio Helmud mirando al
monarca.
- Los dioses me guiaron hasta los bosques del norte donde los espectros
no entran… - dijo el heraldo con la voz lastimera – ahora vienen hacia
aquí. Miles son y han jurado tomar tu ciudad…! Lo han jurado ¡.- Fergus
levanto el rostro nervioso, su respiración habiase tornado agitada. En
aquella mañana, de pronto por un instante la luz del so,l entro dorada
por la puerta de la amplia sala y en un segundo los ojos del rey
brillaron en una profunda tristeza color ambar. Lander se restrego la cara,
mientras Helmud y Lich miraban al viejo heraldo que se aferraba de las
piernas del rey, casi con terror.
- Entonces no hay resistencia que haya quedado de pie.- pregunto Lich .
el viejo nego con la cabeza.
- No. No lo se talvez el viejo fuerte Kark en las altas colinas grises,
tenga resguardo…
- No. –sentencio Helmud – si Kark estuviese ahun con resguardo lo
sabriamos. Todos han caido.- mascullo y luego afectado se dirigio hacia el
hancho umbral por el que la timida luz del alba entraba recortando su
esbelta figura.- todos han caido- dijo - solo quedamos nosotros…
- Levantate hijo – susurro Fergus – mas el heraldo no podia hacerlo y
cuantas vecez lo intento cayo rendido pues estaba herido de las piernas
y los brazos. Lich volco su rostro parecia afectado deslizo su mano por
el mango de su espada y allí la tuvo, acariciando el mango bruñido,
pensando silenciosamente perdido en un repentino pesar.
- Vamos levanten a este hijo de Andalu! – grito Lander a los
centinelas. Presurosos ante las palabras del noble tomaron al heraldo y lo
sujetaron frente al rey.
- Que le den comida y cura.-dijo el rey- Y ropa si así lo quiere- y
luego de un ademán los soldados se retiraron con el heraldo en hombros.
Mas antes de perderse, Helmud hallo el rostro del viejo allí sobre los
escalones, una mirada apesadumbrada brotaban de esos ojos pequeños y
grises, pero algo mas terrible se reflejaba en sus contraídas pupilas,
el noble aparto su rostro y solo los pasos de los soldados se oyeron
perdiéndose en la ancha plaza bañada luego por un sol opaco y enfermo.
Sobre el salon Lich y Lander acompañaban al rey en un profundo
silencio, solo el sonido de la gruesa tela de los estandartes colgados del
alto techo, susurraba sutilmente. Alla entre las sombras yacia vacio el
trono. Gruesa madera tallada y oro y plata relucieron algun dia. Ahora
el rey miraba desde corta distancia su enorme silla. No queria sentarse,
no todavía, estaba enfermando. El lo sabia, mas nada dijo.
Apoyandose sobre uno de los altos pilares miro a Helmud que yacia bajo
el alba.
- ha ….todo se ha vuelto negro …- dijo Fergus entre suspiros. Lich
asintio con pesar. – después de tanto tiempo mi ciudad vuelve a
pelear…vuelve…
- vamos a consejo señor! – dijo Lich mirando al monarca que tenia los
ojos perdidos en el horizonte.- ahun hay tiempo para organizar lo que
tengamos que organizar…
- no . – sentencio el rey con el entrcejo fruncido.- Como le dije a
Helmud. No habran mas consejos. El momento ha llegado para todos nostros.-
Fergus volvio su rostro hacia el noble y en su voz parecio vibrar el
repentino eco de una lejana trompeta. – no habran mas consejos hasta
cuando mi trono sea denuevo heredado…
Capítulo 2Relato enviado por Victor M. Sossa
|