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     "Sangre de Brujas I" : Capítulo Primero
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-La Corona Traicionada-

   - señor – dijo el hombre alto de pesada armadura deteniendose detraz del rey, ahun oculto entre las penubras la luz roja del fuego solo mostraba un caballero de noble y sereno semblante de madura edad pues asi lo confirmaba la barba espesa que le cubria las mejillas y el menton cuadrado, el llevaba la antorcha y al ver al rey inclino el fuego y vislumbro la figura encorvada del monarca que miraba en silencio el amanecer. – señor –replico con tono suave, y enseguida un joven sierva se paro junto a el con una charola entre las manos sobre la cual brillaba el tinte de un frio café…
   - no quiero mas café …- dijo Fergus con la voz enfermiza – me ha enfermado desde ahora tomare agua al ver el amanecer…..- largo ….- y al ohir la voz del rey la joven salio de la sala tan rapido como habia llegado y alli solo aguardo el caballero mirando al rey en su triste pesar, meneo la cabeza pues las noticias que traia no eran nada gratas. – habla Helmud…- dijo y volvio su rostro hacia el caballero que aguardaba afligido.- que pasa?
   - Siter….- dijo como si aquel nombre recordase un repentino temor. El rey aguardo con paciencia a que Helmud concluyese.
   - Si que pasa con Siter….- dijo Fergus
   - se ha marchado, no esta en Teserot …- y oyendolo al caballero, Fergus volvio su triste mirar hacia el nublado horizonte y sin mostrar asombro respondio con la voz susurrante.
   - No me extraña, cuando supe que era el, supe tambien que no estaria aquí cuando se levante la guerra…- Helmud bajo acongojado la cabeza y luego se acerco hacia la ventana
   - y en verdad era el …..
   - claro que si- respondio el rey- , o acaso no sentiste el mismo temor que yo….un temor que solo recuerdo en el campo de batalla…..- mascullo- claro que era el …
   - si lo senti señor – respondio el caballero acomodandose el cabello ondulado sobre su ancha espalda – lo senti en la piel….
   - No habra mas consejo Helmud- dijo Fergus mirando al caballero – no habra mas decisiones democráticas , desde ahora gobernare como mis padres…- Helmud lo miro asombrado
   - Y que quiere decir eso ….- pregunto afligido
   - Todos iremos a la guerra ….- respondio el monarca con su gris cabellera estrujada en su mejilla. – se acabaron las palabras, se acabaron los dias de paz en Teserot….
   - Me apena escucharlo…- dijo Lander entrando en la sala, tenia el rostro opacado y preocupado, alli se quedo contemplando a su rey desde el umbral de la alcoba. Helmud lo miro con los ojos vidriosos pero enseguida se volco ala ventana pues un viento frio y recio lo habia estremecido, aquel viento no era normal. No, se dijo asi mismo algo mas habia en aquel frio algo desconocido y maligno. Enseguida se aparto de la ventana y viendo la cara del rey perdida en el horizonte se apoyo en la pared y alli parecio meditar con el rostro bajo.
   - A todos nos apena…- dijo Fergus con la voz ronca. – no he conocido hombre mortal que en la plenitud de sus cabales ame la guerra, y si a nacido ya, quiero conocerlo. –concluyo volviendose a Lander .
   - Pues creo que ahun no lo conoceremos, y en verdad aquel mortal no ha sido parido todavía.
   - Siter – susurro el rey – el se a marchado…- Lander meneo la cabeza
   - No me extraña señor – respondio con ímpetu – ese caballero es solo una vaga ilusion , siempre lo supe , vino aquí y hablo de la guerra , y ahora se marcha con el viento…nos dejo al olvido pues creo que no veremos mas su sombra.- dijo el caballero dirijiendose luego hacia una esquina del cuarto donde ensombrecida, por la penumbra del ahun precoz amanecer, yacia quieta la lustrosa armadura del viejo monarca. Alli se paro Lander junto al hancho peto plateado, y la cota de mallas que por debajo brillaba sutilmente. Lander paso sus manos y por un momento sintio en su piel un frio distante y casi olvidado de lejanas batallas que ahora su mente trataba de enterrar , mas el tiempo nunca obro en su favor y aquellas viejas heridas nunca sanaron del todo. “Muerte” susurraba el viento aquella mañana “ muerte”… Lander se aparto perturbado. Y como si una pena ubiese entrado en el penubroso recinto todos callaron aguardando los tibios rayos del sol herido en la lejana frontera que enseguida forjaron las gigantescas nubes sobre las montañas nevadas. Y durante aquel largo silencio sepulcral solo el viento ingreso rumoreando sordamente haciendo danzar las largas trenzas blancas de Fergus que al parecer aguardaba con ansias la suave caricia de Odesuss.
Y entonces unos rapidos pasos se oyeron sobre la vieja loza de los escalones que subian hasta la alcoba del monarca. Presurosos acabaron pronto en el umbral donde enseguida miro Helmud despertando de su aflicción. Un alto hombre, relativamente joven y de apuesta presencia se vio respirando agitadamente. Un rostro delgado de grandes ojos saltones y misteriosos miro de pronto al rey. Llevaba largo el cabello y castaño como todos los hombres de Teserot, cayendole ondulado sobre los hombros cubiertos por una gruesa capa de piel, bajo la cual una hermosa camisa de mallas se ajustaba a su esbelto cuerpo.    - Señor…- jadeo Lich dirigiendose al monarca. – ay un hombre en la sala, trae noticias del Este, esta muy herido…
   - Vamos entonces – respondio Fergus sin pensarlo dos veces, y apoyandose en el hombro de Helmud abandono la sala segido por Lander que se rstregaba la cara como tratando de despertar, sin embargo aquel no era un sueño.

Presurosos bajaron las enroscadas escaleras flanqueadas por viejos muros de piedra donde altas brillaban las antorchas, pronto el grueso umbral de madera se habrio a los pasos de Lich que junto al rey y a los dos caballeros entraron a la enorme sala que se extendia bajo un altisimo techo sujeto en su base por enormes columnas algun dia talladas con esmero y amor, ahora viejas y rajadas por el tiempo inmisericorde.
Alli en medio del atrio de lustroso azulejo se hallaba tendido la figura encorvada de un hombre. Dos soldados custodiaban le con cautela y cuando vieron a Fergus aparecer desde el umbral, se apartaron enseguida. Un heraldo de edad avanzada yacía moribundo, su rostro ensangrentado llevaba los cabellos alborotados bajo un casco que había sido hendido por un terrible golpe.
Su armadura había sido quitada y su camisón largo hasta las rodillas estaba roto y sucio. Sin embargo aún tenia su pequeña espadilla aferrada con pasión entre sus nudillos blancos y raspados.
   - hombre que te a pasado .! – exclamó Fergus deteniéndose frente al Heraldo.
   - Salve señor de Teserot…!- exclamo el soldado, con la mirada perdida en el rostro del rey. – salve del infortunio…!- dijo extendiendo sus brazos hacia las piernas del monarca.
   - Vamos hombre que ha sucedido!- grito Lander excitado El heraldo meneo la cabeza.
   - los espectros –mascullo – los espectros han tomado Andalu, queman mujeres y niños en una hoguera gigantesca sobre las estribaciones de la ciudad!- el rey lo miro aturdido – a los hombres los han empalado en las murallas…! Salvenos del infortunio…
   - eres heraldo de Andalu….- dijo Lander
   - si, tal vez el ultimo, hemos huido del fuego, nos estan cazando como a bestias, en los valles y en las praderas.
   - Grande es la gracia de los dioses….- sentencio Helmud mirando al monarca.
   - Los dioses me guiaron hasta los bosques del norte donde los espectros no entran… - dijo el heraldo con la voz lastimera – ahora vienen hacia aquí. Miles son y han jurado tomar tu ciudad…! Lo han jurado ¡.- Fergus levanto el rostro nervioso, su respiración habiase tornado agitada. En aquella mañana, de pronto por un instante la luz del so,l entro dorada por la puerta de la amplia sala y en un segundo los ojos del rey brillaron en una profunda tristeza color ambar. Lander se restrego la cara, mientras Helmud y Lich miraban al viejo heraldo que se aferraba de las piernas del rey, casi con terror.
   - Entonces no hay resistencia que haya quedado de pie.- pregunto Lich . el viejo nego con la cabeza.
   - No. No lo se talvez el viejo fuerte Kark en las altas colinas grises, tenga resguardo…
   - No. –sentencio Helmud – si Kark estuviese ahun con resguardo lo sabriamos. Todos han caido.- mascullo y luego afectado se dirigio hacia el hancho umbral por el que la timida luz del alba entraba recortando su esbelta figura.- todos han caido- dijo - solo quedamos nosotros…
   - Levantate hijo – susurro Fergus – mas el heraldo no podia hacerlo y cuantas vecez lo intento cayo rendido pues estaba herido de las piernas y los brazos. Lich volco su rostro parecia afectado deslizo su mano por el mango de su espada y allí la tuvo, acariciando el mango bruñido, pensando silenciosamente perdido en un repentino pesar.
   - Vamos levanten a este hijo de Andalu! – grito Lander a los centinelas. Presurosos ante las palabras del noble tomaron al heraldo y lo sujetaron frente al rey.
   - Que le den comida y cura.-dijo el rey- Y ropa si así lo quiere- y luego de un ademán los soldados se retiraron con el heraldo en hombros.
Mas antes de perderse, Helmud hallo el rostro del viejo allí sobre los escalones, una mirada apesadumbrada brotaban de esos ojos pequeños y grises, pero algo mas terrible se reflejaba en sus contraídas pupilas, el noble aparto su rostro y solo los pasos de los soldados se oyeron perdiéndose en la ancha plaza bañada luego por un sol opaco y enfermo. Sobre el salon Lich y Lander acompañaban al rey en un profundo silencio, solo el sonido de la gruesa tela de los estandartes colgados del alto techo, susurraba sutilmente. Alla entre las sombras yacia vacio el trono. Gruesa madera tallada y oro y plata relucieron algun dia. Ahora el rey miraba desde corta distancia su enorme silla. No queria sentarse, no todavía, estaba enfermando. El lo sabia, mas nada dijo.
Apoyandose sobre uno de los altos pilares miro a Helmud que yacia bajo el alba.
   - ha ….todo se ha vuelto negro …- dijo Fergus entre suspiros. Lich asintio con pesar. – después de tanto tiempo mi ciudad vuelve a pelear…vuelve…
   - vamos a consejo señor! – dijo Lich mirando al monarca que tenia los ojos perdidos en el horizonte.- ahun hay tiempo para organizar lo que tengamos que organizar…
   - no . – sentencio el rey con el entrcejo fruncido.- Como le dije a Helmud. No habran mas consejos. El momento ha llegado para todos nostros.- Fergus volvio su rostro hacia el noble y en su voz parecio vibrar el repentino eco de una lejana trompeta. – no habran mas consejos hasta cuando mi trono sea denuevo heredado…

Capítulo 2

Relato enviado por Victor M. Sossa

SANGRE DE BRUJAS I
 1-la corona traicionada
 2-la espada de fuego
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