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De camino hacia Mulhause
Los pjs siguen de camino hacia el norte. Al pasar por Besançon
preguntan a los lugareños el camino para seguir hacia el
norte, y les dicen que la siguiente aldea es Mulhouse. Está
algo lejos, pero saliendo al alba pueden llegar al finalizar la
jornada.
Al día siguiente se adentran por un sendero oscuro algo
transitado en un bosque bastante espeso. Caminan durante toda la
mañana y parte del mediodía con un labriego, Etienne,
que transporta cebollas en su mula; cuando quedan apenas tres horas
de luz ven entre los árboles las hermosas cúspides
de un suntuoso castillo. Los caballos están cansados, y Etienne
dice que a este paso no llegarán a Mulhouse. Ante la posibilidad
de pedir refugio en el castillo, Etienne se niega en rotundo, asustado,
y prefiere quedarse a dormir en el bosque, a merced de la noche,
a entrar en el castillo del señor de Suchaux, monsieur Bernard
de Laclos "Barbebleu".
Suchaux está ubicado a poca distancia entre Besancon y Mulhouse.
Rumores sobre el señor de Suchaux
Si preguntan sobre el señor de Suchaux o sobre el castillo,
Etienne les contará que desde hace al menos dos décadas
que monsieur Bernard se queda viudo de forma misteriosa, y después
de celebrar unas suntuosas exequias funerarias por su esposas muerta,
va en busca de nueva esposa por las aldeas más humildes.
Muchas muchachas sin recursos son ofrecidas por sus padres por una
abundante cantidad de ganado, grano y dinero, aunque muchas, al
no tener otro destino mejor, se ofrecen voluntariamente. Monsieur
Bernard elige a jóvenes bellas de entre las más pobres,
ofrece una gran ceremonia en la aldea de donde es su nueva prometida,
repartiendo dinero y comida entre todos los vecinos, y regalando
a su prometida hermosos vestidos de novia y joyas. La joven parte
hacia su nuevo hogar, y de vez en cuando baja a la aldea a visitar
a sus familiares, y habla de maravillas dentro del castillo, como
festines con los caballeros del señor, cofres llenos de tesoros
sarracenos, corceles emblemáticos y juegos de mesa extraños
y divertidos. Hasta que deja de venir, y al poco tiempo, monsieur
Bernard llora la muerte de su nueva esposa. Lleva más esposas
que dedos tiene Etienne en su mano.
Tirada de Per + Atención (Oír) de 9+: Escucharán
una voz femenina que parece llamarlos desde lo alto de una de las
almenas de la torre. Per + Atención (Ver) de 6+ verán
a una dama que les hace señales con la mano para que se acerquen.
Etienne, asustando, zarandea su mula y se va, deseándoles
suerte en su viaje.
Si deciden acercarse, verán un castillo hermoso y defensivo
rodeado de un foso oscuro de aguas turbias, de donde surgen estacas
de madera amenazantes. Al poco, el puente levadizo va bajando hasta
los pies de los pjs, dejando una pasarela que no caben más
de dos caballos juntos, y por tanto tienen que entrar en fila.
Ya dentro, una distinguida dama sale a recibirlos en la puerta
del castillo. Parece estar sola, no se ve a nadie más. La
dama hace una sentida reverencia, es joven, algo tosca en sus costumbres
(su origen debe ser villano) aunque de rasgos finos. Luce un hermoso
vestido de lino verde y amarillo, y el tocado de su cabeza está
plagado de pequeñas bolitas de oro, cubriendo su cofia con
un finísimo velo amarillo. Rápidamente se presenta,
es Adèle, señora de Suchaux, y al momento se arroja
a los pies de los pjs pidiendo ayuda, llorando y rezando.
Si deciden ayudarla, ella les hará pasar a su sala de estar,
donde los acomoda y les explica el motivo de su preocupación.
La preocupación de Adèle
Madame Adèle les explica que hace apenas seis meses que
se ha casado con monsieur Bernard, y hasta hace un mes ha sido muy
feliz, pues la ha colmado de regalos y fiestas. Pero hace un mes,
su marido partió a una reunión en el castillo de otro
noble para debatir asuntos políticos que ella ni conoce ni
se ha enterado, y le dejó al mando del castillo. Se llevó
a la mayoría de sus caballeros, tan sólo dejándola
con un guardia en la puerta, tres criadas que llevan la cocina y
la limpieza del castillo y un escolta que la vigila a todas horas,
para su seguridad.
Cuando se fue, la hizo dueña del castillo, y le dio el manojo
de llaves de todas las puertas. Podía entrar en todas las
salas menos en una, la llave de la cual es más pequeña
que las demás.
Vencida por su curiosidad, una noche, mientras dormía su
escolta, abrió la alcoba prohibida, y encontró (en
esto se pone a llorar) los cuerpos y las cabezas de las antiguas
esposas de su marido, mutiladas por varias partes. El espanto hizo
que la llave cayese al suelo, y al querer huir chocara con uno de
los cuerpos que penden del techo, manchando de sangre tanto su camisón
de dormir como la llave.
Ha intentado limpiar la llave y el camisón con todo lo que
se le ha ocurrido, pero la sangre no se va. El camisón no
puede esconderlo porque es el primer regalo de su marido, y le gusta
verla con él puesto, y el manojo de llaves deberá
devolvérselo cuando vuelva.
Está muy asustada, y no quiere imaginar qué hará
monsieur Bernard cuando lo descubra.
Sollozando, les pide a los pjs que la ayuden a limpiar las pistas
de su desobediencia. Ella, a cambio, les dará su rico ajuar.
En el castillo de Suchaux
Si los pjs acceden, pronto se familiarizarán con el castillo.
Los pasillos son largos, custodiados por las armaduras de la familia
de Laclos.
El patio de armas parece vigilado por un sinfín de gárgolas
amenazantes, y el jardín privado de la familia está
plagado de estatuas tan realistas que parecen observarlo todo.
Madame Adèle anuncia a sus siervos que ha invitado a los
pjs por un tiempo indefinido, son sus amigos y quiere que se los
trate como señores.
El guardia personal, Luc, no pierde la vista de Adèle, es
un hombre rudo, joven pero muy estropeado, silencioso y poco amigable.
Evitará cualquier conversación aludiendo su trabajo,
y la mayoría de preguntas las contestará diciendo
"no sé" o "es mi trabajo".
Dos de las criadas, Monique y Anette, son jóvenes, de unos
catorce a dieciséis años. Son afanosas y no hablan
mal de sus señores. La otra, Antoinette, es una mujer de
mediana edad, y es la que realmente manda en el castillo: decide
las comidas, la distribución de los muebles y los vestidos
que se pone Adèle. Es esquiva y se queja de lo incomprendida
que está, y todo lo que hace por el castillo.
El centinela de la puerta, Maurice, estará encantado de
hablar con alguien, puesto que suele pasar largo tiempo solo. Contará
que hace tres años que trabaja para el señor de Suchaux,
que paga bien, y ya ha visto a cuatro esposas. Su teoría
es que las aguas estancadas del foso deben de hacer enfermar a las
señoras, que suelen ser débiles, y mueren al no ser
atendidas con prontitud. Además, antes de morir están
nerviosas, lloronas, y alguna, como Béatrice, ha intentado
huir, como alocada, del castillo. La encontró el señor,
que hizo una comitiva de búsqueda, en un claro del bosque,
muy herida a causa del ataque de unos perros salvajes. Maurice cuenta
que estuvo allí, y le dio mucha pena ver a su señor
tan triste, llevando él mismo a su esposa en brazos sin importarle
mancharse el jubón nuevo, mientras le decía "¿pero
qué has hecho, querida, por qué no me has hecho caso?
Tan sólo debías distraerte en cualquiera de las 99
alcobas de nuestro castillo, pero allá donde has ido tan
sólo te espera muerte y miedo, y eso yo no lo deseaba para
ti." Béatrice, sin embargo, decía que la habían
atacado las gárgolas, que la vigilaban y acechaban. Murió
a los dos días.
Durante la cena, Adèle entrega la llave y el camisón
a los pjs, y les ruega que acaben con la sangre.
Si los pjs quieren entrar en la habitación, Adèle
les dará permiso, pero les insta a que lo hagan de noche,
mientras todos duermen, para no levantar sospechas.
La habitación prohibida
La puerta es claramente distinta a las demás, pues es más
pequeña y está menos ornamentada.
La llave encaja perfectamente, y se abre con un suave chasquido.
La alcoba está totalmente a oscuras, y si van con antorcha
los cuerpos mutilados de las antiguas esposas parecerán moverse
de forma siniestra. El suelo y paredes está salpicado de
sangre que parece no coagularse ni secarse. Algunos cuerpos penden
del techo, otros están esposados a las paredes, y ninguno
de los cuerpos está completo, faltándoles alguna o
varias partes, como cabeza, brazos, dedos, pechos, piernas, etc.
Enmedio de la sala, una gran mesa de madera está cubierta
por muchas de esas partes que faltan. De hecho, al observar bien,
parece que se están juntando partes de unos y otros cuerpos
para componer otro cuerpo: cabeza de una muchacha de rasgos suaves,
ojos sueltos de varios colores, cueros cabelludos a modo de pelucas,
un esbelto cuello cosido de manera imperceptible, manos y dedos
alineados junto al cuerpo, dos pechos colocados en el tórax
pero todavía sin estar sujetos, piernas desparejadas...
Hay unos cuantos utensilios de laboratorio, parecen de muy buena
calidad, así como una enorme hacha muy afilada. Tan sólo
hay una pared que no muestra ninguna parte mutilada, donde se hallan
varios libros de grandes dimensiones. Todos ellos son de Nigromancia:
- Nuevo Despertar, de Barbebleu ex Jerbiton, Summa de Ocultismo
8 Calidad 15, especialidad en Muertos vivientes. Escrito en latín.
Además, adjunta unos cuantos hechizos herméticos en
el libro escritos en latín:
Carne Incorrupta, CrCo 10.
Unir la Extremidad Separada, CrCo 30.
Levantar a los Muertos, ReCo 25.
La Sombra de la Vida, CrCo 75.
- Sobre la unión de huesos, humores y carnes, de
Frère Michel de Suchaux, Summa de Medicina 9 Calidad 16,
escrito en francés, especialidad en Anatomía.
A no ser que los pjs lo digan directamente, la sangre del suelo
que sea pisada hará que los pjs vayan dejando sus huellas
allá donde vayan.
La sangre de las esposas muertas, se ha vuelto incorrupta. Como
queriendo dejar pistas sobre lo que le sucede a sus cuerpos, la
sangre se resiste a desaparecer. Ni siquiera con magia se irá,
pues la sangre tiene una resistencia/parma mágica de 30.
Toda la habitación prohibida tiene un aura mágica
de 4, mientras que el castillo lo tiene de 1, menos la capilla,
que tiene una aura divina de 3.
Si los pjs "profanan" de alguna manera el laboratorio
o dañan a cualquier habitante del castillo, por la noche
las gárgolas atacarán, con aullidos desgarradores
en la noche. De hecho, las gárgolas vigilan los alrededores
del castillo por las noches, y si nadie sale al exterior no atacarán
(tan sólo entrarán dentro del castillo al detectar
que los visitantes pueden ser un peligro potencial para el castillo).
La llegada de monsieur Bernard de Laclòs
Monsieur de Laclòs llegará a los dos días
de la llegada de los pjs.
Físicamente es grande y fuerte, un gran guerrero, fiero
y violento. Con su mujer es dulce y comprensivo, y será un
buen anfitrión, aunque cuando descubra los restos de sangre
en la llave, calzados, etc, entrará en cólera y cogerá
su espada para matarlos a todos. A su mujer la reprendrá,
y se pondrá serio con ella, pero no la agrederá a
no ser que ella le amenace con descubrirlo (o cualquier otra amenaza
grave).
Si Barbebleu descubre que hay dos magos, entonces intentará
negociar con ellos para que puedan reanimar la "mujer"
que está creando. Querrá comprar sus servicios con
oro, o cualquier cosa que le pidan (y que sea lógica). Explicará
que un tío abuelo suyo, Michel de Suchaux, también
llamado Barbebleu por algunos extraños sabios que lo visitaban,
fue un gran y sabio monje que estudió artes extrañas
para poder resucitar a personas.
"Harto de que sus esposas le sean infieles, o desobedientes, monsieur
Bernard decidió crear a su mujer ideal después de
haber encontrado en la biblioteca del castillo familiar un extraño
texto para reavivar a los muertos. Él, fiel a sus esposas,
quiso darles a todas y cada una de ellas la oportunidad de hacerle
feliz sin usar la fuerza, ni la violencia, sacándolas de
la miserable vida que pudiesen llegar a tener para convertirlas
en damas de honor... pero ellas le han fallado, y harto de la curiosidad
femenina, creará una nueva mujer, leal, devota, y ante todo
hermosa, que le complazca y a la cual colmarla de regalos y de una
vida feliz."
Si los pjs aceptan, deberán buscar el modo de unir las partes
de mujeres elegidas por monsieur Bernard y reanimarla con un hálito
de vida.
Por supuesto, Adèle será condenada a muerte, y Bernard
utilizará sus cándidos brazos blancos y suaves para
su proyecto.
Si se niegan, Bernard los perseguirá hasta acabar con ellos,
siguiendo las huellas de la sangre.
Los pjs tendrán una Maldición de -3 de pisadas sangrientas,
que quedarán marcadas en cualquier suelo manufacturado por
humanos (calles empedradas, casas, castillos, etc). La sangre permanecerá
en el suelo durante 3 días, desapareciendo el tercero poco
a poco.
Personajes
| Gárgolas |
Poder Mágico: 25; Tamaño: -1; Personalidad: Tercas +4
Int: -1 Pre: n/p Fue: +5 Des: +1
Per: 0 Com: -2 Vit: +5 Rap: +2
Atención (alerta) 3; Trepar (paredes): 2;
Volar (caer en picado) 5; Hablar francés 2; Pelea (garras) 5
Mordisco:
Iniciativa: +11; Ataque: +10; Defensa: +8; Daño: +11; Alcance Toque
Garras:
Iniciativa: +13; Ataque: +10; Defensa: +14; Daño: +10
Aguante: +9; Fatiga: +5
Niveles de vida: Sano; -1; -3; -5; Incapacitado.
Poderes:
Volar; ReAu 20, 0 puntos.
La Pasión de la Roca viva ReIg 10, 0 puntos: si la gárgola es atacada con fuego y recibe daño por ese ataque, el fuego no le hace ningún daño: absorbe el calor del fuego en su cuerpo de piedra, proporcionándole un +5 al daño en su siguiente ataque, un +3 en su segundo ataque, y un +1 en el tercero, quedando en el cuarto asalto fría de nuevo.
Vis: Sus garras valen 3 peones de vis Terram.
NOTA: las gárgolas son seres nocturnos, no pueden atacar ni defenderse de día, así que si son atacadas recibirán el daño directamente. Cualquier rayo de sol natural que infiera en sus cuerpos las vuelve intertes.
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