Principios de la terapia craneosacral
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EL ALIENTO DE VIDA

Como el doctor Sutherland dijo entre otros el aliento de vida es una fuerza que dá chispa y energia a todo el organismo para que surja el movimiento respiratorio primario. Se puede definir como la respiracion del Alma en el cuerpo. Ya sabemos que el líquido cefalorraquídeo o fluido cerebroespinal es de vital importancia para para la distribucion y expresión del Aliento de Vida. Este Aliento de Vida como lo describio Sutherland, genera unas ondas de fluctuación y energía, que a su vez se convierten en un movimiento inherente propio. Sin este movimiento o impulso respiratorio primario la persona no tendrá una salud hoíistica y global en todo su cuerpo. Sin este Aliento de Vida estaremos cojos y nuestro desarrollo físico, emocional, mental y espiritual se verá drásticamente afectado, aunque no nos demos cuenta. Si, nuestro sistema respiratorio primario no fluctúa correctamente tendremos muchas posibilidades de tener muchos y fuertes defectos psicológicos, que a la vez repercutirá en nuestra manera de llevar la vida y como en un circulo vicioso todo se volverá un caos y un desastre. Sin nuestro Aliento de Vida nuestro Ser no será el Ser completo e íntegro que en verdad somos.

La potencia del Aliento de Vida contiene una inteligencia y una sabiduría capaz para mantener la salud y el equilibrio corporal de nuestro Ser y, por tanto teniendo en cuenta todos los niveles del Ser, cuerpo, Alma y Espíritu.

La presencia de ritmos plenos y equilibrados producidos por el Aliento de Vida entre otros, indicará que el Ser o que ese órgano o sistema estará sano. Nientras estos ritmos se expresen con naturalidad, simetría y fuerza el principio ordenante de salud se manifestará, junto con una plenitud del Ser total, que irradiará en una persona feliz y deslumbrante.

Nosotros como terapeutas actuamos mediante el conocimiento, la técnica, la intención, el amor y la energía, para ayudar al paciente a devolver su movimiento respiratorio primario en todo el organismo.

Vamos a relajar y encontrar un mejor equilibrio en las membranas internas del cráneo y de todo el organismo. Con esto conseguiremos vivir con todas nuestras capacidades internas y encontrar la plenitud en esta vida y a todos los niveles.

Cualquier dolor o enfermedad puede encontrar una solución  a través de esta terapia. Cualquier trauma psicológico puede ser liberado a través del tratamiento cráneo-sacral. Estamos actuando en el origen de todos los problemas físicos y psicológicos. Estamos yendo a la causa de muchos de nuestros desequilibrios, tanto físicos como psicológicos.

Es muy frecuente que los males de muchas partes de nuestro cuerpo tengan el origen en todas las tensiones de membranas craneales que casi todos tenemos. Estas tensiones deforman e impiden el libre movimiento de flexo-extensión en todos los huesos de la cabeza, impidiendo nuestro movimiento respiratorio primario.

Sin apenas darnos cuenta vivimos con tensiones internas, en nuestro cráneo, en la columna vertebral, en el sacro y en la pelvis. Muchas veces por un nacimiento forzado o por cicatrices, golpes, accidentes o simplemente por experiencias traumáticas a lo largo de toda nuestra vida, desde antes del nacimiento hasta ahora, físicas o psicológicas. El tejido fascial es el que se ve más repercutido e influenciado por estas circunstancias.

Como todas las fascias están perfectamente unidas por la comunicación inherente de todo este tejido a nivel fibrilar, un golpe en la cabeza puede ocasionar dolores en el hombro, en el  abdomen, en la zona pélvica o en las rodillas o los pies.

Un pequeño trauma psicológico puede ocasionar un malestar físico.

La vida se expresa con movimiento y energía y el movimiento se refleja en vida y salud.

El movimiento respiratorio primario es el don de la esencia Divina o Ser Supremo o energía básica y primordial, que subyace a todos los demas movimientos corporales. Se podría entender como el eslabón pérdido entre la ciencia y el espíritu.

La principal intencion del terapeuta craneosacral es la de animar y favorecer esa respiración de los tejidos y por tanto generar ese movimiento o pulsación rítmica de salud. Esta pulsación empieza en el cerebro y acaba en los pies y empieza en los pies y acaba en el cerebro y está muy relacionada con la energía psíquica, mental y emocional.

 

VEAMOS ALGUNOS AXIOMAS DE ESTA TERAPIA:

 

1: No dañar. No realizar manipulaciones violentas ya sean físicas o psíquicas. Tratar al paciente con todo el amor posible y con suavidad. Esto es de lo más fácil en esta terapia, ya que el proceso curativo se realiza a través de unas manos sensibles y a través de una transmisión de energía curativa.

 

2: La homeostasis: El cuerpo siempre busca la salud y el mejoramiento. El cuerpo tiene la inteligencia innata para curarse, gracias al sistema nervioso central y periférico. A este proceso se le llama homeostasis, es decir, la capacidad que tiene nuestro organismo para re-encontrar su equilibrio después de sufrir una perturbación cualquiera, ya sea física, mental o bioquímica. Dicho de otro modo la homeostasis es la fuerza natural que consigue mantener dentro de los límites fisiológicos normales todos los procesos que tienen lugar en el organismo.

Hay dos sistemas orgánicos principales encargados de mantener el poder homeostático en el cuerpo: el sistema nervioso y el endocrino. Más adelante explicaremos cómo funcionan y reaccionan estos sistemas.

Cuando se produce un corte en la piel, se rompe un hueso o se daña un órgano, es la inteligencia innata del cuerpo la que nos hace recobrar la salud. Si este proceso no se realiza significa que el cuerpo no tiene la suficiente energía para su auto-curación.

El cuerpo tiene una inmensa capacidad de auto-regularse. Realiza aproximadamente mil millones de reacciones por segundo, entre las químicas, nerviosas, propioceptivas, receptivas, musculares etc., de aquí que resulte tan importante no interferir en su ritmo y poder natural.

Esto nos lleva al concepto de la circulación. La ley de la arteria, de Taylor Still, el fundador de la osteopatía y primero en exponer esta ley.

 

EL HUESO ESFENOIDES, COMO LA LLAVE MAESTRA

 

Este hueso tiene la forma de un ala de mariposa.

Es la llave maestra, pues es el hueso que se conecta con todos los demás huesos. Tiene sus alas superiores y sus alas inferiores como en una mariposa.

Este es el hueso más importante en el tratamiento cráneo-sacral, ya que conecta directamente con todos los demás huesos.

Articulaciones del esfenoides:

- Se conecta con el frontal por sus alas superiores en una articulación en forma        de L y con sus alas menores.

- Se conecta con los parietales en su ángulo inferior anterior en el punto pterión.

- Se conecta por abajo con los temporales con sus alas inferiores y menores.

- Se conecta con el occipital con su sincondrosis o articulación esfeno-basilar.

- Se conecta con el zigomático en su borde anterior del ala mayor del esfenoides.

- Por delante se conecta con el etmoides, en su lámina cribiforme y en su lámina perpendicular.

- Se conecta con el hueso palatino.

- Se conecta en la zona alta  del vómer. 

  • A través de los temporales se conecta con la articulación temporo-mandibular.
  • Tenemos que prestar especial atención a la sutura pterión, ya que es la zona donde el esfenoides se une a otros tres huesos craneales mediante cuatro suturas. Es la zona postero-superior del esfenoides que se une al frontal, al parietal, y al temporal. Este punto lo consideramos muy importante por estar relacionado con la sutura coronal y temporo-parietal. Es un punto de congruencias, de ahí su importancia.

 

El esfenoides es el único hueso que recibe información de todos los demás huesos de la cabeza. Por eso se llama la llave maestra, y si ésta falla, fallarán todos los demás huesos, por tanto, fallará todo el cráneo.

Si el esfenoides se lesiona forzará a todo el resto del sistema craneal y membranoso a acoplarse de manera patológica.

Dependiendo del tipo de lesión del esfenoides, el movimiento respiratorio primario del cráneo se verá distorsionado de diferentes maneras, igualmente las membranas o fascias craneales tendrán una distorsión y tensión. Todo el sistema cráneo-sacral e incluso todo el cuerpo se vera afectado por la lesión del esfenoides.

Muchos de nosotros tenemos lesiones en el esfenoides, en muchos casos desde el nacimiento. Casi sin darnos cuenta vivimos con estas tensiones que repercuten en el equilibrio de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Nuestra salud general  se encuentra seriamente afectada, desde problemas en los pies, las caderas, lumbares, etc.  Hasta problemas mentales, como las fobias, las inseguridades, o simplemente que nos convertimos muy influenciables por el psiquismo de los demás.

 

 

LA LEY DE LA ARTERIA O LIBRE CIRCULACIÓN

 

La ley de la arteria de los doctores osteopáticos actuales dicen que si una zona no realiza movimiento alguno, el riego sanguíneo no le llega con facilidad. O sea que el movimiento de las articulaciones y del cuerpo en general conlleva a un correcto aporte de riego sanguíneo a las zonas.

Todo en  el cuerpo humano está hueco, no hay absolutamente nada lleno.

Los descubrimientos de la física cuántica sobre las estructuras del átomo sitúan grandes espacios vacíos entre los átomos y sus partes. Incluso la materia más densa se compone principalmente de espacio vacío.

El autor y científico George Meek ha explicado que las porciones sólidas (masa) del cuerpo se componen de un 75 - 80 % de agua. Teniendo en cuenta las distancias entre los átomos de esta materia, resulta que más del 90% del cuerpo corresponde a espacio  vacío. Para ayudar a comprender esto este autor pone el ejemplo de que si un átomo del cuerpo tuviera el tamaño de una manzana, el siguiente átomo estaría situado  entre 1.000 y 3.000 Km. de distancia. De esto se desprende que la materia orgánica sólida se compone principalmente de espacio vacío ocupado por campos electromagnéticos.

Si la naturaleza ha dotado de espacios huecos  a todos los tejidos, huesos etc., es porque algo tiene que circular por ese espacio vacío.

Por ejemplo, los nutrientes y la sangre circulan por muchos espacios huecos. Sabemos que todo lo que circula está vivo y que lo que no circula se estanca, se pudre y se convierte en patológico. En un espacio donde no hay oxígeno, se produce un ambiente anaeróbico y todo tiende a pudrirse antes.

Las aguas superficiales de los ríos o canales que no circulan se convierten en aguas putrefactas.

 

Hay que hacer que todo vuelva a la libre circulación.

Lo primero que debe volver a la libre circulación es la sangre, que es el sistema nutricional, y lo segundo es el líquido del tejido nervioso, El líquido cefalorraquídeo, un fluido que junto con la sangre se encuentra por todo el organismo, en el interior de las fascias, el la zona llamada aracnoides.

El líquido cefalorraquídeo circula por el interior de las fascias y se debe procurar que circule libremente por todo el cuerpo.

Cuando hay un estancamiento sanguíneo suceden cambios en la zona afectada. Lo primero que se modifica es el PH de la sangre que se manifiesta en un aumento de su acidez y éste a su vez repercute en los tejidos circundantes haciendo que éstos se corroan y entren en un proceso degenerativo. Éste es el proceso denominado autolisis, donde el cuerpo se come a sí mismo.

El mejoramiento del riego sanguíneo mejora el PH de la sangre y por lo tanto el  estado de los tejidos. Lo mismo le pasará a su hermano, el sistema linfático, que se encarga de recoger los residuos metabólicos que el sistema sanguíneo no puede, o no llega a recoger.

Con mayor motivo si este sistema linfático se estanca aumenta el PH de la linfa con la consecuente acidificación y corrosión de los tejidos. Como estos sistemas son hermanos y van juntos, con seguridad si se estanca uno se estanca el otro. Todos los problemas de salud se resumen en que hay algo que no está circulando.

Es ahí donde el masajista inicia su trabajo a través de manipulaciones para mejorar la libre circulación de los fluidos.

 

 

Biodinámica craneal

La palabra biodinámica viene de bio y dinámica y significa ciencia de las fuerzas vitales.

La biodinámica craneal nos pone en relieve que el funcionamiento corporal se organiza en torno al Aliento de Vida o fuerza esencial para la potencia sanadora. Si tenemos una libre expresión del Aliento de Vida por todo el organismo la salud holística está asegurada, asi como un buen equilibrio fisico, menta y espiritual.

Si queremos recuperar la salud lo primero que tenemos que hacer es facilitar la expresion por todo el organismo por igual de esta fuerza vital.

 

LA RELACIÓN ENTRE TERAPEUTA Y PACIENTE

 

El terapeuta no cura sino que  ayuda a que el cuerpo proceda a su auto-curación. Es asombrosa la actuación del cuerpo para su regeneración frente a la pequeña intervención que realiza el terapeuta.

El terapeuta cráneo-sacral hace la función de facilitador de la salud holística del paciente.

El terapeuta usa su cuerpo, su mente, su espíritu para ayudar al paciente a restablecer su salud.

Nuestros tratamientos serán más eficaces si utilizamos todo nuestro potencial como seres humanos con cuerpo, alma y espíritu, hechos a imagen y semejanza de Dios.

Recordando siempre el carácter no intrusivo de esta terapia, aplicaremos un contacto suave para obtener una máxima respuesta. Ya no es cuanto más duro mejor, cuanto más dolor mejor, sino todo lo contrario.

Otro aspecto importante en este tipo de terapia es que el terapeuta hace que el paciente se haga responsable de su propio proceso sanador estableciendo un plan de curación.

El paciente va a sintonizar con su sabiduría interna y con su inteligencia corporal y el terapeuta mediará únicamente como facilitador de este proceso. De esta manera el terapeuta intentará tener un pacto laboral con el paciente, en donde el terapeuta tendrá unas cláusulas y el paciente otras, y si alguno de sus miembros falla en el cumplimiento de sus cláusulas el contrato podrá ser clausurado.

Si realizamos un buen tratamiento facilitador, el paciente puede ver cómo se solucionan sus problemas físicos, emocionales, mentales e incluso espirituales.

Este tipo de relación entre paciente y terapeuta crea un vínculo de confianza y amor entre ambos que generalmente conlleva una resolución de los problemas y sus causas.

En la medicina tradicional occidental el paciente (pasivo) espera del médico curación.

En la terapia cráneo-sacral se produce un cambio fundamental en el enfoque de la curación ya que el paciente debe adoptar un papel activo y comprometido en su propio proceso de auto-curación y acudir al terapeuta principalmente para pedir orientación y ayuda para realizar este proceso.

Después de estos tratamientos él paciente ve reforzado su sistema inmunológico, su estabilidad emocional y mental y en muchos casos realiza una profundización en su mundo espiritual.

Sin apenas darse cuenta el paciente recupera su equilibrio y salud mental, se encuentra sutil pero eficazmente mejor, con paz y seguridad. Esto nos sugiere que esta técnica de curación cráneo-sacral acerca  la ciencia objetiva a la sanación espiritual.  Confío en que en futuros estudios se pueda explicar esta proximidad.

Es fascinante pensar que todo este trabajo se realiza dentro de los confines de un sistema fisiológico anatómicamente definido: el movimiento pulsátil del líquido cefalorraquídeo.

Nuestro cuerpo, mente y espíritu están en íntima relación, de aquí que la verdadera salud deba ser comprendida en términos de globalidad holística.

Motricidad, sensibilidad y química son los tres pilares de nuestra salud que encontramos en el tejido sanguíneo y el tejido nervioso, es decir, donde se regulan el sistema sensorial y sistema motor.

La relación del terapeuta y el paciente cambia.

Con la terapia cráneo-sacral vamos a ser facilitadores, para que con la mínima expresión posible  consigamos los mejores resultados. Nunca la fuerza tiene que suplir a la técnica. Aquí se da el principio de “pequeño estímulo, máxima respuesta”. Se trata de una terapia no intrusiva, y sí comprensiva.

Parece que las terapias manuales pasan progresivamente de técnicas más densas a más sutiles.

Vamos a un punto donde ni el paciente ni el terapeuta sabemos sobre el dolor, sino que es el propio organismo el que se regula: homeostasis.

El terapeuta en las sesiones de cráneo-sacral  induce a un estado de relajación inmediata en el paciente y así este puede ser consciente de los problemas o circunstancias  emocionales o mentales, así como sus escenarios, que  han producido un bloqueo físico y como consecuencia se ha  perturbado la  libre circulación de los fluidos en su cuerpo. Al realizar la terapia cráneo-sacral  se puede desencadenar en algunos casos una liberación somato-emocional, (técnica que influyen recíprocamente los procesos fisiológicos con los psicológicos).

Estamos ante una técnica psicosomática, real y autentica.

 

   
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