II
El paisaje
Al fondo, el sol naranja suspendido
Tímidas sombras reptando desde abajo
Rostros movedizos como aletas sueltas
Un loco arco iris casi nocturno
Sonido de lanas lunas
Sonido del mundo en su rotación
Bueyes esqueléticos oliendo el cielo despejado
Niños resecos como los ojos de los bueyes
Una nube de pájaros migratorios espantados
por su propio vuelo
Mas allá, árboles enjutos desquiciados por el viento
A través de la pendiente los caminos se retuercen
sin retorno
Tus ojos, Wamani, un instante lila un relámpago brujo
Y el pututo desatando tempestad
VII
Warma Kuyay
Mujer frescura como la hoja del plátano
Mujer de terrones ardiendo en mis sueños
Avecilla urgente surcando la aurora cotidiana
Mujer real y más brillante que un árbol
Mujer belladona en mis trabajos forzados
Vicuñita mía casi invisible por el calor
Mujer hija de la luna madre de mis aguas
Baratija escupida en los mercados de erizos
Mujer que eres claridad desde que el mundo saltó
sobre mis manos
Perla de agua deslizada de los ojos del Salcantay
Mujer que pintas los paracas en la estera color de aire
Sirena de río en las tardes de retamas y aroma de mujer
Mujer lengua de relámpagos que cruzan mi pecho
Flor de mayo flor de mayo en diciembre o abril
Mujer de sombra alucinada en los cepos de Babilima
Amo esa rosa (tu rosa) donde la vida y la muerte se ayuntan para no perecer
Mujer que no te apagarás en los siglos de los siglos
[Texto publicado
en Hueso húmero 12/13 - 1982]

|