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A
Richi Falla, fundador y líder espiritual
de
la fallida secta de Los Canallas Descalzos.
Amigo
insustituible y única autoridad que
reconozco
en el mundo de los humanos
¿Te
imaginas el mundo, libre al fin de la mentirosa pátina del
semen?
Esto
que denominamos realidad, no es sino una de sus distorsiones.
-Puta
qué cague de la risa, así que se desmayó la
huevona, ja, ja, ja...
Richi ríe sin atorarse con el humo. Ríe mirándole
el culo a una gringa que deambula allá, detrás de
los ventanales que nos separan de la Diagonal, del Parque Kennedy,
del semen.
Su risa es parte de su eternidad. Según
Los Canallas, algunos Avatares, como Richi, ya no se reencarnan,
sino que pasan directamente a contemplar las esferas, o simplemente
se convierten en un acorde de Pink Floyd. Recuerdo la tarde en que
me confesó su eternidad. Escuchábamos en su casa el
Wish you were here: We are just two lost souls/ swimming in
a fish bowl/ year after year/ running over the same old ground/
what have we found?/ the same old fears/ I wish you were here.
-
¿Y qué hiciste?
Su cara sonriente, y enrojecida de tanto
reír, busca a Manolo, el antiguo mesero del Haití,
que según algunos Canallas, podría ser eterno, pero
no como un Avatar, ni como un acorde de Pink Floyd, sino como una
Sombra.
Ciertos Avatares tienen Sombras que los siguen
por las Regiones Inferiores.
-Nada,
¿qué iba a hacer? Agarré mi mochila y me quité.
Comencé a latear por la Arequipa hacia Miraflores.
Hacía un frío de mierda.
-Manolo,
me traes otro capuccino, porfa. Ah! Y cámbiate este cenicero,
pues, no seas pendejo. Ese
Manolo carajo, cada día más hasta las huevas, ja,
ja, ja...
Manolo sonríe sin mirar a Richi. Con
una melancolía inconmensurable, recoge el cenicero. Su bigote,
manchado de canas, nos deja un poco sombríos.
¿Te imaginas a las mujeres desprovistas
de la aureola del semen? Unos monstruos, nada.
Richi fuma con una sonrisa multidireccional.
Afuera la gringa se decide, se sienta en una de las mesas del Haití,
enciende un cigarrillo y llama a un mozo iluminada por las últimas
luces del atardecer. Frente a ella los autos fluyen y el frío
se convierte en el humo de los cigarros, en semen.
Para los Canallas, las gringas no son mujeres.
Son entidades superiores, angélicas; aunque no son Ángeles,
por carecer de eternidad.
La unión entre un Avatar y una gringa
produce Espíritus Guías.
-Richi
¿Ves esos carros? El semen es así.
-¿De
que hablas huevón? ¿Qué tiene que ver el semen
con los carros?
-El
semen es un río que no desemboca nunca. Es un abismo.
-El
único abismo es la realidad. El semen va y viene, en eso
sí estamos de acuerdo.
Richi es el único ser humano con el
que puedo hablar de Filosofía. El Haití es el único
lugar en el mundo en donde puedo hablar de Filosofía. Según
los Canallas, el Haití es el centro del universo.
Richi me escucha sin perder la sonrisa, mirando indistintamente
alguna teta, algún culo, alguna cara; con una indulgencia
múltiple que también es parte de su eternidad. Yo
le cuento lo que pienso, lo que me atormenta.
-En
el fondo, el semen es un río circular, como yo, no es nada.
Deja su mochila sobre una silla. Se acerca
a la ventana del hotel de dos estrellas de la Arequipa. Ella se
deja caer sobre la cama, encuentra el control sobre la mesa de noche.
Enciende la televisión.
-¿Qué
dices huevón?
-El
semen es lo que controla al mundo, ya lo dijo el Arcipreste en el
siglo trece.
Cambia
los canales pero sólo encuentra películas pornográficas.
-¡Ay
Miguelo, adónde me has traído! –dice haciéndose
la disforzada, seduciendo.
Él no escucha, o tal vez sí;
pero le da igual. Mira por la ventana. Afuera, la Arequipa ha quedado
a merced de los cabros y de las putas que trajinan infatigables
sus veredas irregulares cubiertas de llovizna. Todo es semen, ya
lo dijo Andrónico de Rodas en el siglo IV: Semen guardatum,
venenum est.
-¿En
serio?
-Sí,
mira. Ni un sólo canal normal.
El semen fluye en ríos circulares
que conforman también nuestro cerebro; la realidad. Recorre
minucioso la Arequipa, la Javier Prado. En Larco se transforma en
luz y regresa al mar al amanecer, junto con las cloacas.
-¿Qué
tienes? Te ves tan triste, tan demacrado...

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