| PACO
YUNQUE Y EL CUENTO INFANTIL
Acotemos
algo más sobre la factura didáctica y sencilla de
“Paco Yunque”: el empleo de conjunciones causales,
sobre todo de porque, lo cual no solo facilita la comprensión
del texto, sino que se adecúa muy bien a la actitud cognoscitiva
de los niños, siempre indagando el porqué de lo
que observan. Veamos:
“Paco
estaba con miedo, porque era la primera
vez que venía a un colegio y porque
nunca había visto a tantos niños juntos”.
(Primer párrafo, el énfasis y el subrayado son nuestros.
Nota del autor).
“Paco
Yunque no sabía en que calle estaba su casa, porque
acababan de traerlo, hacía pocos días, del campo
y no conocía la ciudad” (páginas más
adelante) “¿Por qué Paco Yunque le tenía
tanto miedo a Humberto Grieve? Porque
este Humberto Grieve solía pegarle a Paco Yunque. ”
(una página después), etc.
Esta
adaptación al receptor-lector-niño se percibe en
el acertado uso del estilo indirecto, en que el narrador en tercera
persona acoge el pensamiento y palabra de los niños personajes,
sobre todo de Paco Yunque; por ejemplo:
“Yunque
empezó a fastidiarse. ¿A qué hora se iría
a su casa? Pero el niño Humberto le iba a dar una patada,
a la salida del colegio (…) Y Paco se pondría a llorar.
Porque al niño Humberto nadie le
hacía nada. Y porque el patrón
y la patrona le querían mucho al niño Humberto,
y Paco Yunque tenía pena porque
el niño Humberto le pegaba mucho. Todos, todos, todos le
tenían miedo al niño Humberto y a sus papás
Todos, todos, todos. El profesor también”. (Nótese
la presencia destacada por nosotros del porque en estas citas).
También
la adaptación a la óptica infantil puede percibirse
en la desazón y la confusión de Yunque en su primer
día de escuela, agravada por no ser de ese lugar, y por
no asistir no como un alumno corriente, sino en condición
de acompañante-sirviente de Humberto Grieve; así
como en la espontaneidad con que los compañeros de aula
se oponen a las mentiras y abusos perpetrados por éste.
Otro
recurso puesto de relieve por los críticos que han analizado
“Paco Yunque” consiste en la repetición de
ciertos actos (dos alumnos llegan con tardanza; Humberto Grieve
pega a los dos Pacos, Yunque y Fariña, y miente en dos
oportunidades; Fariña insiste varias veces para que Yunque
acuse a Grieve y para que no se deje maltratar; etc.), y no es
un defecto que alargue innecesariamente el relato como opina Eduardo
Neale-Silva, sino una invitación a que el receptor-lector-niño
contraste las diferencias entre un acto y otro (observemos por
ejemplo como mientras el niño pobre, no obstante haberse
demorado por razones justificadas, se ve castigado, mientras el
rico, sin excusa alguna que no se a su punible pereza, no recibe
castigo; notemos como Paco Fariña actúa dignamente
ante el golpe que le propina Humberto Grieve, sin la sumisión
resignada de Paco Yunque; etc.). Estupenda iniciación en
un razonamiento dialéctico que perciba las diferencias
entre las clases sociales (y la lucha de clases simbolizada en
dos direcciones de oposición: Humberto Grieve sometiendo
a Paco Yunque; Humberto Grieve en pugna con el resto de sus compañeros,
los cuales no son ricos como él), junto con el fenómeno
social de alienación, por el cual el yo servil de Paco
Yunque no le deja dar rienda suelta a sus impulsos interiores
de libertad, justicia y dignidad humanas como la ha resaltado
Roland Forgues.
Retomemos
las ideas expuestas en las citas que hicimos de El arte y la revolución
donde Vallejo postulaba la urgencia de un arte realista.
A
diferenta de los rasgos que acabamos de presentar, el designio
realista no calzaba fácilmente con la llamada literatura
infantil; de ahí que “Paco Yunque”, con el
protagonista llorando, sin que las maldades (falsedad, prepotencia,
crueldad, egoísmo, agresividad, pereza, etc.) de Humberto
Grieve no sólo no reciban castigo, sino se vean irónicamente,
premiadas, al extremo de que el Director del colegio (principal
responsable de la formación del plantel: canalizador mayor
de la “superestructura” cultural) lo erige en modelo
para sus compañeros:
“Todos
ustedes deben hacer lo mismo que Humberto Grieve. Deben ser alumnos
buenos como él. Deben estudiar y ser aplicados como él.
Deben ser serios, formales y buenos niños como él…”
Lo
terrible es que los condiscípulos de Humberto Grieve conocen
sus defectos y maldades; pero el peso de las palabras del Director
los conduce a admirarlo, como enseñándoles que para
triunfar en la vida hay que ser como el poderoso Humberto Grieve,
y no como los virtuosos Paco Fariña y Paco Yunque, carentes
de eficacia en los mecanismos sociales del poder:
“Todos
los alumnos estaban pensativos y miraban a Humberto Grieve con
admiración. ¡Qué rico Grieve! ¡Qué
buen ejercicio había escrito! ¡Ese sí que
era bueno! ¡Era el mejor alumno de todos! ¡Llegando
tarde y todo! ¡Y pegándole a todos! ¡Pero ya
lo estaban viendo! ¡Le había dado la mano el Director!
¡Humberto Grieve, el mejor de todos los del primer año!”
Vallejo
sabía que un final así no dejaría “felices”,
ni satisfechos, a sus receptores-lectores-niños que, llenos
en la infancia de valores morales de alto vuelo, sentirían
como algo anti-natural el triunfo de Humberto Grieve y la complicidad
del profesor del aula y el Director del plantel, cuanto más
que éstos dicen practicar la justicia y la igualdad. Precisamente,
desde una óptica marxista, el poderío de la clase
dominante no se sustenta en principios morales ni en leyes naturales;
sino en una estructura social que permite su dominio, escandalosamente
injusto, contraviniendo lo que demandan los principios morales
y el ejercicio de una naturaleza humana libre y auténtica
(no alienada, no enajenada de lo que verdaderamente es). A nuestro
juicio Vallejo quiere dejar en claro el carácter social
e histórico (producto de intereses de clase concretos)
de la desigualdad y la injusticia del sistema social reinante;
y la manera anti-natural (contraria a la naturaleza humana y a
los principios de la llamada “moral natural”) como
engendra la alienación desde la niñez. De ahí
solo resta un paso para optar y abrazar el cambio revolucionario
como necesario para que el ser humano se des-aliene, y pueda desarrollar
el potencial que la naturaleza le ha dado.
Lo
notable es que la sencillez estilística y el esquematismo
de la trama de “Paco Yunque” no generan una pobreza
en el plano de la significación, sino un mensaje rico en
connotaciones problematizadoras e iluminadoras del tramado social.
No estamos, pues, ante la consabida (pobre artísticamente
por lo demás) “literatura de tesis”, en la
que el mensaje (en este caso, cabría hablar de “moraleja”,
termino clásico para los cuentos infantiles) está
dicho explícitamente, por medio de la denotación
directa, a través del sentido literal de las palabras;
nos hallamos ante una “moraleja” sugerida connotativamente,
mediante el sentido figurado que adquieren los personajes y los
acontecimientos narrados. Y esa “moraleja” abarca
varias enseñanzas entretejidas hábilmente en la
narración. Veamos algunas de ellas.
La
existencia de clases sociales en conflicto. Por eso la importancia
de las oposiciones: amo (Humberto Grieve) y siervo (Paco Yunque),
una relación semi-feudal; rico (familia Grieve) y pobre
(no solo Yunque, sino los otros niños del aula); en general
clase dominante y clase dominada.
Lo
económico cuanto más si controla directamente el
poder político, como lo hace Dorian Grieve, el papá
de Humberto, en tanto es gerente de la “The Peruvian Corporation”
y, a la vez, alcalde del pueblo) como la “infraestructura”
que sirve de base a toda la estructura social (en el cuento el
Director y el profesor están al servicio —clase dominada—
de Dorian Grieve —clase dominante—).
La
dominación que ejerce Humberto Grieve sobre Paco Yunque
culmina cuando presenta como suyo el trabajo realizado por éste.
Es la exposición de la lógica de la dominación
sustentada en la explotación del trabajo ajeno y en la
alienación del individuo.
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