la rosa y la palabra
Henry Petrie: irreverente y so�ador
Conciliador y escultor de personajes et�reos
JuanRam�nHuerta *
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desde que conoc� la apasionante historia de un ex cartero metido a telegrafista que lleg� a escribir �Pedro P�ramo� y �El llano en llamas�, cuyo nombre parece de novela --simplemente Juan Rulfo-- trato de encontrar en cada escritor un inicio similar o al menos digno de un arranque controversial donde se entrelaza lo humano, lo inveros�mil y hasta lo fant�stico, digno en s� de su propia obra.

Henry Petrie** no es la excepci�n. Solvente, alegre, pensador, calculador de sus sue�os y atrevido en sus viajes hacia lo desconocido, irreverente contra lo panfletario y lo ya establecido, dice no haberse parecido a un comisario pol�tico, aunque sus misiones eran las de garantizar y hacer cumplir las orientaciones del partido de la revoluci�n, un estatus de mucha historia de no ser porque, tanto el partido como el mismo Petrie, sufrieron procesos escandalosos y cada cual tom� rutas distintas.

Cuando le pregunto qu� har�a si vuelve a nacer, responde con un poema. Estas y otras irreverencias en la siguiente entrevista.


El poeta y narrador nicarag�ense
Henry Petrie
Tuve el privilegio de conocerte hilvanando proyectos como el que los j�venes matagalpinos limpiar�an todos los basureros de la ciudad para convertir esos terrenos en centros productivos o parques. �Acaso era el escenario de una pieza literaria con mucha imaginaci�n o era tu a�n sencilla y perfecta inocencia idealista?

Eso fue durante los a�os 1984 al 1988; es decir, durante el per�odo revolucionario sandinista. En aquel entonces era un l�der juvenil, impulsando un conjunto de proyectos pol�ticos y sociales, entre ellos el que mencion�s.

A pesar de tanto ajetreo y situaciones de alta tensi�n, escrib�a en mis momentos de descanso o sosiego, ya sea por la noche o la madrugada, que es cuando me encantaba. Esas horas estaban dedicadas a la imaginaci�n literaria, porque no s�lo escrib�a poes�a, tambi�n piezas narrativas que luego se convirtieron en cuentos y proyectos de novelas. En Matagalpa naci� Guanuca, ya publicado; tambi�n Coraz�n de mujer, novela a�n in�dita. Varios poemas de Alma navegante tienen por cuna la perla del septentri�n.

Era un joven con ideales profundos, chorreando imaginaci�n por todos lados, como inventaba historias, hac�a poemas y formulaba proyectos de participaci�n juvenil en todos los �rdenes, porque no es cierto que la revoluci�n s�lo haya significado guerra. Hicimos locuras lindas, como aquel encuentro de la juventud norte�a...
Contin�a Entrevista 2 Poemas de Henry Petrie
*Juan Ram�n Huerta, periodista nicarag�ense de 27 a�os de experiencia, fue corresponsal de guerra durante el conflicto de los a�os 1982-1992 en Nicaragua. Ex editor general del diario nacional Barricada de Nicaragua, fue tambi�n editor general de El Semanario. Es consultor en temas de comunicaci�n; editor de revistas cient�ficas especializadas en educaci�n superior, y dirigente gremial de la Uni�n de Periodistas de Nicaragua. **Henry A. Petrie (Managua, Nicaragua 1961), es escritor autodidacta; estudioso de la Sociolog�a, la Filosof�a y la Historia.

Producci�n literaria: Alma navegante (poes�a; Fundaci�n Movilizaci�n Social, 1995), Penacho de ilusiones (poes�a; El Renacimiento, 1997), Guerra del amor y los sue�os (prosa; El Renacimiento, 1998), Guanuca (cuentos; El Renacimiento, 1999); Inevitablemente humano (novela-ensayo; CAMINO, 2001): y, T�mame, y te contar� (Cuentos; Horizonte de Palabras, 2005).

Tambi�n ha escrito libros de orientaci�n socio-hist�rica.

Colabora con revistas y suplementos culturales del Nicaragua y el exterior.
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