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toda ley fue olvidada; lo prohibido se rompi� en a�icos. Woodstock ceremonial; instrumental y filosof�a altanera. Libertad en movimiento; m�sica, paz y amor. La guerra laceraba al tiempo; la utop�a necesit� ser. Congregados danzaron y cantaron, bebieron y fumaron; la locura rein� en el campo donde bajaron los dioses; locura de dioses y gente renegando del orden, invitando a la adoraci�n de lo condenable, al desnudo de cuerpos y almas; espontaneidad del amor, orgasmos con Santana y Hendrix, dioses de las cuerdas sonoras. �Que suenen esas cuerdas! Alucin�genos melodiosos. Figuras en el humo, la hierba que se quema y entre la muchedumbre los chamanes; flotaron regocijados los esp�ritus, �humo divino! �Humo de los dioses! El concierto del siglo, de las �pocas todas, hasta el amanecer que dobla el tiempo, que se impregna en la memoria sin morir. �Ah� est� otro dios! �Cocker, cocker, canta, canta con tu garganta de ultracielo! Pide clamoroso la peque�a ayuda de sus amigos que tambi�n son los nuestros, �danos ese canto de trueno! Vibraciones que conmueven membranas, en su rostro la mueca que reclama al mundo, que se desgarra desde adentro; Santana aplaude, Hendrix celebra; la atm�sfera se espesa con incienso de los dioses, �una diosa! S�, tambi�n la mujer como diosa, compartiendo el reino de quienes s�lo son, irrumpe con su teclado, su voz que acaricia los vellos bajo intemperie, �B�ez, B�ez que eres Joan, ven con tu canto y endulza la amargura! �Ven y entr�ganos tu coraz�n! En eco danzario, danza de cueros, ancestral, con timbales y timbaletas, las manos de Chepito, el dios que lleg� de Nicaragua con pinolillo, sus movimientos cual alas de colibr�, �chupemos todos del placer! �Amemos como locos y digamos No a las guerras! Que todas las cosas prohibidas se sumen a la congregaci�n de il�citos, irresolutos hartados de cosm�ticos, de vida dom�stica escondida de la luz, del uyuyuy de los pecados y de la moral hip�crita. �Abajo los censores! �Denle libertad a los prelados! Que se masturben sin la m�scara del altar. �Y las monjas tambi�n! Denle licencia a parir si lo desean. As� lo clamo yo, quien se conden� en el aliento de los dioses, de las almas concitadas que bajaron y se mezclaron irresolutas, alimentando vientres con sus esencias, �humo, humo! Que no es humus... voces conspirando, cuerpos desnudos abri�ndose y temblando... entreg�ndose... sin sacrificios humanos. �Jes�s, Jes�s, hijo de Mar�a! Ven y ama como hombre a esta puta, su coraz�n es de mujer, ven y t�mala, Magdalena comprender� y se burlar� de las falsas que rabean por el amante, soportando al marido. Aqu� est�n nuestras mentes inquietas, adrenalina excitando la sangre. �Ah� est�n los dioses! Se desparraman en orgasmos, deliran con im�genes del �ter, �la hierva!, elixir vuelto recurso de sue�os, la libertad como una inmensa mar, �hag�mosle el amor a la mar! �Pre��mosla de sue�os! Magia negra de mujer, zamba que brota de los sexos, el mundo calla y Woodstock vive, canta con sus dioses, porque ning�n lugar fue m�s excelso, porque ninguna hierba fue tan sagrada, �lirismo de la ilusi�n!, porque todos los orgasmos crearon estrellas, nada fue olvidado ni abandonado, al concierto bajaron y dijeron que se fueron, que regresaban a su Olimpo a conspirar, pero no, aqu� est�n, en sus or�culos, entra�ando pir�mides, orquestando la melod�a que entregar�n como flor a la Luna y encarnar�n el misterio en cada nota, como ADN sostenido para ritmo que se prolonga... �Dioses, diosas... vengan y liben conmigo! Amanezcan en el rito vital de la sangre y el semen, de la locura y el sosiego... con ese requinto que suena y el piano que besa al timbal... la voz... esa voz que nunca desapareci�... �Liba, liba conmigo! El numen que arde en mis membranas.
(Del poemario in�dito Desafuero; prosema publicado en El Nuevo Amanecer Cultural, 31 de julio 2004). |
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