2 poemas de henrypetrie
Hay mucho que ofrecer al mundo
Hay mucho que ofrecer al mundo
cuando cae la �ltima hora del tiempo acumulado
cuando destruyen la infancia que recorre
los amplios campos donde reposa la guerra.

Hay mucho que ofrecer al mundo
cuando la calma desaparece ante el dolor
cuando el llanto brota del ni�o hu�rfano
y no se escucha ese coro dominical.

Hay mucho que ofrecer al mundo
cuando desesperado en el grito vago
se incuba la conjura de los pobres
cuando se acerca fr�volo el vendaval.

Hay mucho que ofrecer al mundo
aunque sea el recuerdo c�smico
desarticulado por voraces apetitos
cuando nos cubra contaminado el aire.

Hay mucho que ofrecer al mundo
cuando s�lo queden nuestras voces en eco
y penetren los o�dos del tiempo
que portamos en nuestras d�biles caricaturas.
dioses en concierto
(recuerdos en Placer Mayor)
toda ley fue olvidada; lo prohibido se rompi� en a�icos. Woodstock ceremonial; instrumental y filosof�a altanera. Libertad en movimiento; m�sica, paz y amor. La guerra laceraba al tiempo; la utop�a necesit� ser. Congregados danzaron y cantaron, bebieron y fumaron; la locura rein� en el campo donde bajaron los dioses; locura de dioses y gente renegando del orden, invitando a la adoraci�n de lo condenable, al desnudo de cuerpos y almas; espontaneidad del amor, orgasmos con Santana y Hendrix, dioses de las cuerdas sonoras. �Que suenen esas cuerdas! Alucin�genos melodiosos. Figuras en el humo, la hierba que se quema y entre la muchedumbre los chamanes; flotaron regocijados los esp�ritus, �humo divino! �Humo de los dioses! El concierto del siglo, de las �pocas todas, hasta el amanecer que dobla el tiempo, que se impregna en la memoria sin morir. �Ah� est� otro dios! �Cocker, cocker, canta, canta con tu garganta de ultracielo! Pide clamoroso la peque�a ayuda de sus amigos que tambi�n son los nuestros, �danos ese canto de trueno! Vibraciones que conmueven membranas, en su rostro la mueca que reclama al mundo, que se desgarra desde adentro; Santana aplaude, Hendrix celebra; la atm�sfera se espesa con incienso de los dioses, �una diosa! S�, tambi�n la mujer como diosa, compartiendo el reino de quienes s�lo son, irrumpe con su teclado, su voz que acaricia los vellos bajo intemperie, �B�ez, B�ez que eres Joan, ven con tu canto y endulza la amargura! �Ven y entr�ganos tu coraz�n! En eco danzario, danza de cueros, ancestral, con timbales y timbaletas, las manos de Chepito, el dios que lleg� de Nicaragua con pinolillo, sus movimientos cual alas de colibr�, �chupemos todos del placer! �Amemos como locos y digamos No a las guerras! Que todas las cosas prohibidas se sumen a la congregaci�n de il�citos, irresolutos hartados de cosm�ticos, de vida dom�stica escondida de la luz, del uyuyuy de los pecados y de la moral hip�crita. �Abajo los censores! �Denle libertad a los prelados! Que se masturben sin la m�scara del altar. �Y las monjas tambi�n! Denle licencia a parir si lo desean. As� lo clamo yo, quien se conden� en el aliento de los dioses, de las almas concitadas que bajaron y se mezclaron irresolutas, alimentando vientres con sus esencias, �humo, humo! Que no es humus... voces conspirando, cuerpos desnudos abri�ndose y temblando... entreg�ndose... sin sacrificios humanos. �Jes�s, Jes�s, hijo de Mar�a! Ven y ama como hombre a esta puta, su coraz�n es de mujer, ven y t�mala, Magdalena comprender� y se burlar� de las falsas que rabean por el amante, soportando al marido. Aqu� est�n nuestras mentes inquietas, adrenalina excitando la sangre. �Ah� est�n los dioses! Se desparraman en orgasmos, deliran con im�genes del �ter, �la hierva!, elixir vuelto recurso de sue�os, la libertad como una inmensa mar, �hag�mosle el amor a la mar! �Pre��mosla de sue�os! Magia negra de mujer, zamba que brota de los sexos, el mundo calla y Woodstock vive, canta con sus dioses, porque ning�n lugar fue m�s excelso, porque ninguna hierba fue tan sagrada, �lirismo de la ilusi�n!, porque todos los orgasmos crearon estrellas, nada fue olvidado ni abandonado, al concierto bajaron y dijeron que se fueron, que regresaban a su Olimpo a conspirar, pero no, aqu� est�n, en sus or�culos, entra�ando pir�mides, orquestando la melod�a que entregar�n como flor a la Luna y encarnar�n el misterio en cada nota, como ADN sostenido para ritmo que se prolonga... �Dioses, diosas... vengan y liben conmigo! Amanezcan en el rito vital de la sangre y el semen, de la locura y el sosiego... con ese requinto que suena y el piano que besa al timbal... la voz... esa voz que nunca desapareci�... �Liba, liba conmigo! El numen que arde en mis membranas.



(Del poemario in�dito Desafuero; prosema publicado en El Nuevo Amanecer Cultural, 31 de julio 2004).
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